En ocasiones resulta difícil distinguir un glaucoma crónico de una hipertensión secundaria de años de evolución. El cronopatograma es útil en este sentido, así como los antecedentes personales y familiares.

Puede confundirse un glaucoma agudo con una uveítis anterior aguda, pero ésta generalmente es de comienzo menos rápido; el edema corneal puede no existir, la tensión puede estar elevada raramente (lo habitual es normotensión o hipotensión), la cámara es de profundidad normal, y la pupila normal o miótica, y, a veces, de forma irregular: todos signos de la uveítis.