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Se realizó un estudio de casos y controles con el objetivo de determinar el grado de asociación de algunos factores de riesgo de la Hipertensión Arterial en 3 Consultorios del Médico de la Familia pertenecientes al Policlínico Facultad Docente “Josué País García” del Municipio Santiago de Cuba durante los meses de Noviembre - Diciembre del 2000. El grupo de casos estuvo constituido por 282 pacientes dispensarizados con el diagnóstico de Hipertensión Arterial y el grupo control por igual número de sujetos que no padecían de esta entidad y que en su gran mayoría coincidían en edad y sexo y pertenecían al mismo consultorio. Se les aplicó a todos un modelo de encuesta donde se recogieron una serie de variables seleccionadas, para el posterior procesamiento de los datos de una forma computarizada. Los resultados más importantes que se obtuvieron fueron: una prevalencia muy por debajo de otros estudios realizados en el país, con mayor frecuencia en el sexo femenino, en mayores de 65 años y con color de la piel mestiza o negra. Los 3 factores de riesgo susceptibles a cambio que mostraron mayor grado de asociación fueron: la obesidad, el hábito de fumar y el sedentarismo, no comportándose como factor de riesgo asociado la utilización de sal. Por lo que recomendamos hacer extensivo este estudio a otras áreas de salud para así priorizar acciones promocionales y preventivas encaminadas a factores específicos.
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La hipertensión arterial (HTA) constituye una enfermedad del sistema
cardiovascular frecuente en la población adulta de nuestro país. Es además un
factor de riesgo modificable mayor, y se establece al respecto que es el
principal factor después de los 45 años de edad. Es una causa importante de
accidente vascular encefálico (AVE), insuficiencia cardíaca (IC), cardiopatía
isquémica (CI), insuficiencia renal y retinopatía, y está demostrado que el
tratamiento de las formas ligeras de HTA previene la aparición de la CI.(1)
A
pesar de que desde la década del 50 se conoce que la (HTA) intervenía en el
aumento de la morbilidad cardiovascular en los países desarrollados, fueron los
estudios efectuados en las décadas del 60 y el 70 los que claramente mostraron
la relación entre hipertensión arterial y las muertes por complicaciones
vasculares en los órganos blanco: corazón, cerebro, riñón y vasos sanguíneos.
La
prevalencia de la HTA es alta en el mundo y en el continente y ocasiona un número
considerable de incapacidades y muertes en la población. Se establece que esta
oscila entre el 15 y el 20 % (mayor de 160/95), y entre el 28 y el 32 % (mayor
de 140/90), en la población mayor de 15 años.
La
mortalidad por esta afección ha ido disminuyendo en Cuba años tras año, de
una tasa de 16,2 por 100 000 habitantes en 1968 a 11.2 por 100 000 habitantes en
1999, sin embargo, se mantiene en nuestro país y en el mundo como una de las
causas frecuentes de morbilidad, tan es así que actualmente más de 2 millones
de cubanos adultos padecen de esta enfermedad.
Entre
el 90 y el 95 % de los pacientes
hipertensos son clasificados como hipertensos esenciales sin poder precisar su
etiología, pero se considera que los factores de riesgo cardiovasculares son
posibles condicionantes de la misma. Por lo que su estudio debe continuar para
precisar los mecanismos etiopatogénicos de estos y establecer las medidas
preventivas oportunas.
Es importante para el médico de la familia (MF) la identificación de personas con alto riesgo de padecer esta enfermedad (antecedentes familiares de HTA, presión arterial alta [PA] si es niño o adolescente, antecedentes de nefropatías, obesidad, alta ingestión de sal en la dieta, HTA gestacional y tensión emocional mantenida) con el fin de elaborar y poner en práctica acciones de promoción y de prevención primaria de la enfermedad.(2)
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Por ello como futuros galenos
de la comunidad nos decidimos a realizar el presente trabajo teniendo como:
v
Determinar los factores de riesgo que
influyen en la aparición de HTA
Objetivo Específico:
Ø
Especificar
el sexo y el grupo de edad más afectado
Ø
Determinar
la prevalencia de esta afección en mayores de 15 años
Ø
Precisar el
grado de asociación de los factores de riesgo estudiados
Ø Calcular la reducción de la enfermedad al eliminar el factor de riesgo.
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Se
realizó un estudio de casos y controles durante los meses Noviembre y Diciembre
del 2000 en 3 Consultorios del Médico de la Familia pertenecientes al Policlínico
Facultad Docente Josué País García del municipio Santiago de Cuba. El
universo del estudio estuvo constituido por
la totalidad de los pacientes dispensarizados como hipertensos (282) a quienes
se denominaron casos. El grupo de comparación estuvo integrado
por la misma cantidad de individuos que no padecían la enfermedad
y reunían características similares a los casos en cuanto a sexo y
edad, a los que llamamos controles.
Se
analizaron diferentes variables tales como (sexo, edad, color de la piel,
antecedentes patológicos personales, utilización de sal en los alimentos,
obesidad, sedentarismo, tensión emocional y hábito de fumar).
Se
conformaron grupos quinquenales de edad a partir de los 25 años y hasta los 74
(por no encontrar casos entre 15 y 24 ni mayores de 75 años)
Se
consideraron como obesos aquellos que estaban dispensarizados como tal en la
historia de salud familiar.
El
sedentarismo se valoró de acuerdo con la combinación de 2 criterios: el de la
actividad principal (FAO-OMS) y el de la actividad física adicional (Colegio
Americano del Deporte). Se consideró actividad principal a la desarrollada
durante la jornada laboral (estatal o por cuenta propia) u otra actividad
realizada de forma habitual (quehaceres del hogar, estudiantes, etc.), y
actividad física adicional a la realizada fuera de la jornada laboral. Dentro
de ésta se consideró el uso de la bicicleta, las caminatas, el trote, la
carrera, y "otras actividades físicas" (ejercicios aerobios, práctica
del deporte, trabajo en un jardín o agricultura casera, etc.). Se catalogó
sedentario, al que realizaba una actividad principal de intensidad ligera y una
actividad física adicional no útil. Se utilizó este criterio de clasificación
por considerarlo el más completo para determinar la prevalencia de
sedentarismo, pues tiene en cuenta en un mismo individuo la actividad principal
desarrollada durante el día, como cualquier otra actividad física adicional
que de hecho por sí sola pudiera clasificar al individuo como no sedentario, de
realizarla de forma útil (3).
Se
consideró fumador, al que en el momento de la encuesta consumiera productos del
tabaco y lo hubiera hecho al menos de manera regular por un período no menor de
30 días (4).
Los datos fueron recogidos de las Historias de Salud Familiar de los CMF y a través de un formulario (Anexo 1), siendo procesados aplicando l paquete estadístico EPIDAT 2.1 . Como medida resumen se utilizó el porcentaje. Para determinar la existencia de asociación entre variables cualitativas se empleó el test de homogeneidad de chi-cuadrado y se trabajó con un 95 % de confiabilidad. Se analizó la fuerza de asociación a través del cálculo del riesgo relativo y la fracción etiológica del riesgo(5).
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La
prevalencia general en nuestro estudio (Grafico
#1) fue de un 22 %, comportándose por debajo de la media
nacional (6), además de la encontrada en otros estudios; tales como en la
Empresa Productora de Bicicletas "Claudio Arguelles" que fue de un
27,5% (7), existiendo en el Sector #64
una prevalencia muy por debajo de estos datos siendo necesario aumentar la
pesquisa activa en esta área en busca de casos no identificados y que se conoce
son portadores de factores de riesgo que influyen en la aparición de la
enfermedad.
En lo que ha sexo se refiere (Grafico # 2), predominó el sexo femenino (63%), algo que se corresponde con otros estudios como en el de Noval García (8), en que el 68% de su casuística era del sexo femenino y específicamente superior a los 45 años.
Podemos
constatar en el (Grafico
#3) el predominio de pacientes del grupo
de edad de 60- 64 años, algo que nos confirmó el resultado obtenido en
el gráfico #2 en correspondencia con lo planteado por Kannel (9) que estudios
prospectivos han demostrado consistentemente una relación positiva entre la
edad y la presión arterial en diversas poblaciones con características geográficas,
culturales y socioeconómicas diferentes. En nuestro estudio también se observó
un aumento de la prevalencia de la HTA con la edad en ambos sexos, apareciendo
en edades más tempranas entre los hombres y más tardíamente en las mujeres,
sobre todo en el período posclimatérico. Es importante resaltar la no
existencia de pacientes hipertensos menores de 25 años en nuestro estudio, algo
contra lo que debemos luchar y que lo justificamos a nuestro entender por la
presencia de una morbilidad oculta lo cual confirma la necesidad de aumentar la
pesquisa activa en este sentido.
Si
analizamos el color de la piel (Tabla
#1), nos podremos dar cuenta que el 81.2 % de nuestra casuística
tenían color de la piel mestizo o negro, coincidiendo con otros estudios como
el de Friddie (2) , sin embargo ya se establece que la frecuencia de esta
enfermedad es mayor en individuos con color de la piel negra, con una mayor
tendencia a las formas más graves de la enfermedad, complicaciones de índole
vascular y muerte.
En la Tabla # 2 podemos observar un 92.6 % de la población no hipertensa que no es obesa, pero de este análisis lo más importante es que el riesgo relativo es mayor que 1, es decir, que existe asociación causal, siendo 6.62 veces más probable que un paciente del grupo de casos padezca la enfermedad frente a uno que no lo es. Además del análisis se desprende que eliminando este factor de riesgo se reduce la prevalencia de la enfermedad en un 29.5%.
La
tensión emocional mantenida (Tabla
# 3) estaba presente en el 73.8 % de la población
hipertensa, comportándose con una asociación causal, siendo 2.14 veces más
probable que un paciente no hipertenso (control) con tensión emocional
mantenida padezca de la enfermedad frente a uno que no tiene esta tensión. Si
elimináramos este factor, obtendríamos una reducción en la prevalencia de la
hipertensión de un 39.3 %.
El
70.6 % de los casos tenía antecedentes patológicos familiares de hipertensión
arterial (Tabla
#4), presentándose en sólo el 9.22 % en los
controles, cosa que coincide con la alta asociación de este factor mostrando
que en los controles que tengan
antecedentes patológicos familiares es 23.61 veces más probable que
desarrollen la enfermedad que los controles que no tengan estos antecedentes.
Algo
sorprendente en nuestro estudio, es que la utilización de sal (Grafico
#4) mostró asociación no causal, pero además
protectora, algo que no se corresponde con otros estudios como los de Guyton
(10), ni los de Freddie (2), los que encontraron gran asociación causal. No
obstante en la actualidad existen estudios controvertidos como el nuestro.
El
sedentarismo (Grafico
# 5) se comportó como un factor de riesgo con asociación
causal, siendo 2.57 más probable que un control sedentario padezca la
enfermedad frente a uno que no o es. Algo importante en este comentario es que
siendo un factor de riesgo susceptible a modificación, podemos encaminar
nuestro trabajo a su eliminación y así reducimos la prevalencia de la
enfermedad en un 47.5%.
El
hábito de fumar (Grafico
#6) estuvo presente en gran parte de los controles,
comportándose como un factor de riesgo con asociación causal de la enfermedad,
pero de esta variable lo más importante es que la lucha contra este hábito tóxico
nos llevaría a reducir en un 56.8% la prevalencia de hipertensión en nuestro
estudio.
Si analizamos de forma resumida (Grafico #7 ) la asociación de cada factor de riesgo a la hipertensión arterial veremos que el antecedente patológico familiar, la obesidad y el hábito de fumar, fueron los que más se asociaron comportándose incluso como causa de esta patología.
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1.
El grupo de edades más afectado estuvo entre 60-64 años mostrando
diferencias significativas con respecto a los demás, siendo el sexo femenino el
predominante.
2.
La prevalencia de esta patología en mayores de 15 años fue de un 22%,
siendo específicamente el Sector 67 el de mayor porcentaje.
3. De los factores de riesgo estudiados, el antecedente patológico familiar, la obesidad y el hábito de fumar fueron en ese orden los que mostraron mayor asociación con la enfermedad.
4. De los factores de riesgo susceptibles a cambios, el hábito de fumar, el sedentarismo y la tensión emocional mantenida fueron los que mayor porcentaje le restan a la enfermedad al ser eliminados, por lo cual es importante recomendar este estudio.
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1-
Dueñas HAF. Enfermedades cardiovasculares. Rev. Cubana Med. Gen. Integr. 1992;8(3):195-213.
2-
Hernández CF,
Mena LAM, Rivero SM, Serrano GA. Hipertensión
arterial: comportamiento de su prevalencia y de algunos factores de riesgo.
Rev. Cubana Med. Gen.
Integ. 1996; 12 (2)
3-
American College of Sport Medicine. Experts release new recommendation to fight
American epidemic of physical inactivity. News Releases, July 29,1993.
4-
Machado J. Prevalencia de factores de riesgo cardiovasculares en población
laboral. MAPFRE. Salud Laboral 1992;3(supl 10):60.
5-
Riegelman RK, Hirsch RP. Studying a study and testing a test. How to read the
medical literature? Bol. Of. Sanit. Panam. 1991;111(2):152-74.
6-
Comisión Nacional de Hipertensión Arterial. Enfermedades crónicas no
transmisibles. Programa Nacional de prevención evaluación y control de la
hipertensión arterial (continuación). Rev.
Cubana Med. 1999;38(4):219-46.
7-
Caudales
PER, Acosta HJM, Palacios GA, Castillo GA, García BD. Prevalencia de hipertensión:
raza y nivel educacional.
Rev.
Cubana Cardiol. Cir. Cardiovasc. 1998;12(2):62-5.
8-
De la Noval GR, Debs PG, Dueñas HAF, González PJC,
Acosta GM. Control de la hipertensión arterial en el
"proyecto10 de octubre". Rev. Cubana Cardiol. Cir. Cardiovasc.
1999;13(2):136-41.
9-
Kannel WB, Wilson PW, Abbott RD, Rodríguez R, Curb JD. Blood
pressure as a cardiovascular risk factor: prevention and treatment. JAMA
1996;275:1571-6.
10- Guyton AC. Circulatory physiology III. Philadelphia: WB. Saunders, 1980.
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