Introducción

El empleo de estructuras de plantas y tejidos biológicos con fines terapeúticos ha sido ampliamente utilizado desde épocas remotas(1).

A partir de 1933 - 1945 el investigador soviético V. Filatov desarrolla y consolida un método para aislar sustancias con propiedades curativas a partir de tejidos animales, vegetales o humanos, los cuales se encuentran en estado de supervivencia, que impide la muerte celular, y a la cual denominó Histoterapia(2). Este científico lanzó la hipótesis de que en dichos tejidos, una vez aislados del organismo y sometidos a la influencia de factores del medio desfavorables (oscuridad, en el caso de las plantas; refrigeración en el caso de los órganos), comienzan a ocurrir una serie de cambios bioquímicos, gracias a los cuales se originan sustancias especiales que contribuyen al mantenimiento de los procesos vitales de los mismos(3).

Dentro de los tejidos a los cuales Filatov hacía referencia se encontraba la placenta, y sin dudas ocupa un lugar destacado. Aplicando su técnica a la placenta humana se han obtenido numerosos extractos, siendo empleados desde entonces en el tratamiento de diversas afecciones(1).