Resultados y Discusión

En nuestro estudio realizado en la población atendida en el HCSM durante 1999 con ECVI (518 casos) fallecieron 60 de estos pacientes, para una tasa de mortalidad hospitalaria de 0,22% y una tasa de letalidad de 11,5%, ocupando la 2da causa de muerte en nuestro hospital.

La tasa de incidencia general fue de 126,76 por cada 100 000 habitantes, y al comprobar nuestros resultados con otros estudios encontramos algunas diferencias atribuidas quizás al tipo de estudio y a las características particulares de cada grupo poblacional. En una investigación realizada en el Hospital "Ambrosio Grillo" de Santiago de Cuba, se reportó una casuística de 201 pacientes por cada 100 000 habitantes.

En la Tabla #1 se expone la discusión de pacientes según el grupo etáreo y sexo, donde se constata que los pacientes más afectados son los que tienen más de 60 años (con 308) y el sexo más afectado es el masculino (con 298 pacientes) para un 57,5%, coincidiendo con todas las series revisadas. Al respecto comprobamos además que el riesgo de padecer esta enfermedad es directamente proporcional a la edad, ya que en nuestro estudio el 2do grupo mayormente afectado fue el de 40-59 años de edad con 210 pacientes, no encontrándose un solo caso menor de 40 años.

En estudios similares en nuestro país se comprobó que esta patología afecta el 10% de la población adulta mayor, lo que confiere con toda razón a la edad el carácter del factor de riesgo.

En nuestro estudio el sexo masculino predominó ligeramente sobre el femenino, igual que señalan otros autores.

En la Tabla #2 se expone la discusión de pacientes según la edad y factores de riesgo. Encontramos que la HTA es el factor de riesgo #1 para padecer un Ataque Cerebral Isquémico; la misma se recogió como antecedente en 279 pacientes, para un 53,9% de los casos.

Esta patología por diferentes mecanismos acelera los procesos de arteriosclerosis, produciendo un fenómeno de degeneración fibrinoide de las arteriolas cerebrales y su posterior rotura, más el desarrollo de aneurisma a nivel fundamentalmente del polígono de Willis que con el tiempo también puede fisurarse (7).

Por lo que el control adecuado de este factor ha permitido de forma infalible reducir la incidencia de la ECVI desde 1970 y por el momento es el único factor de riesgo que si se modifica guarda también relación directa con esta enfermedad (2).

En la Tabla #3 se expone la discusión de pacientes con ECVI, según signos y síntomas más frecuentes, donde tenemos que la hemiplejía y la hemiparesia ocupan el 1er lugar, presentándose en 380 pacientes, para un 77,4%, lo que coincide con otros factores que reportan la hemiplejía como un síntoma neurológico por excelencia de las ECVI (3).

En la Tabla #4 se expone la discusión según la edad y evolución clínica, donde se obtuvo que 313 pacientes egresaron vivos con secuelas; 145 egresaron vivos sin secuelas; 44 fallecieron después de las 48 horas y 16 antes de las 48 horas. Nuestros resultados son perfectamente comprobables con otros estudios que se reportan, pues hoy por hoy la inmensa mayoría sobreviven a una ECVI y de ellos un 50% egresan con una secuela invalidante.

En la Tabla #5 se expone la discusión de pacientes según la edad y complicaciones más frecuentes, apareciendo la Urosepsis en 1er lugar, para un 49,4%, atribuible al cateterismo vesical indiscriminado e injustificado, y en muchos casos prolongados a que son sometidos algunos de estos pacientes; además, por el encamamiento con que esta enfermedad sanciona inevitablemente a estos pacientes en sus primeros días de evolución.

En la Tabla #6 se expone la discusión de pacientes según la edad y el territorio cerebral más afectado, donde se constata que, de los 60 pacientes fallecidos, 33 tuvieron afectación del hemisferio derecho, para un 55,5%, seguido del hemisferio izquierdo con 20 casos, para un 33,3%, coincidiendo estos resultados con los de otros autores, pues plantean que la arteria cerebral media es asiento frecuente de episodios oclusivos.

Por lo antes expuesto no podemos olvidar la importancia que tiene el control de los factores de riesgo, donde el personal de enfermería juega un papel importantísimo, tanto en la prevención como control de dichos factores, en aras de disminuir la incidencia de las ECVI.