Desde el punto de vista fisiopatológico se plantea que existen tres componentes básicos en la transmisión del dolor:  los  receptores,  las  vías  de  conducción  dolorosa  y  sus  centros  superiores,  y  la  modulación  de  la información nociceptiva.  Los  estímulos  (externos  o  internos)  que   pueden   dañar   al  organismo  activan   terminaciones  desnudas  de   fibras  nerviosas  aferentes  primarias,  algunas  de  ellas  son   amielínicas  (fibras C),  otras  de pequeño  tamaño  pero  con vaina de mielina (fibras A delta).  Los  receptores  de  las  fibras  C  son  polimodales  dado que pueden responder a diferentes estímulos siempre que sean  suficientemente  intensos.  Los  de  las  fibras A delta suelen ser monomodales: termorreceptores, mecano o quimiorreceptores. Los cuerpos neuronales de estas fibras (primera neurona de la vía) se localizan en  los  ganglios  de  las  raíces  dorsales  situados  en los agujeros vertebrales.(3)(4) De las células ganglionares  parten  axones  hacia  el  asta  posterior de  la  sustancia  gris  medular  donde se integra  la  información  nociceptora.  Estos  axones  contactan  cada  uno  con  múltiples  neuronas  medulares (segundas  neuronas  de  la  vía)  en  las  que  convergen los impulsos de varias fibras aferentes primarias. Los axones de dichas neuronas forman el haz espinotalámico directo que asciende  por  la  sustancia  hasta hacer  sinapsis  con  las neuronas  del   tálamo  (tercera   de  la  vía)   y   estas   a su  vez  envían sus   prolongaciones, incluidas en el tracto tálamocortical, a  la   corteza somatosensorial.
Los axones del haz espinotalámico alcanzan también las regiones del  tálamo  y  la  corteza  relacionadas con las  respuestas  emocionales, como  son  la  circunvolución  callosa y el lóbulo  frontal. Se supone que esta vía sustenta el carácter afectivo o emocional desagradable del dolor.(3)(4) El dolor puede modularse a dos niveles: periférico o descendente. En el primer caso ejercido por medio de fibras de grueso diámetro, neuronas G del asta posterior. El neurotransmisor de las células G es la encefalina. Además de esto el sistema nervioso posee variadas y  potentes vías descendentes  capaces  de  suprimir  la percepción del dolor, utilizando en este caso neurotransmisores como la serotonina  y  la noradrenalina.(3)(4)

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