RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Frecuencia de los principales factores

Dentro de los factores de riesgo coronario analizados en nuestros 568 pacientes (Gráfico No 1), los más frecuentes fueron la edad entre 50 y 65 años con un 26,1%, el tabaquismo con un 19.9% y la HTA con un 17%. Mundialmente la edad permanece de manera uniforme en todos los grados de riesgo, y es indiscutible que en nuestros días nos encontramos frente a una población envejecida, y los ancianos tienen un mayor riesgo absoluto de enfermar pues además de la carga genética implícita han recibido el efecto de una serie de factores que modulan o favorecen el proceso de la ateroesclerosis a lo largo de la vida. (1,2 y 5).

En nuestro estudio el tabaquismo y la HTA se comportaron de forma similar a los resultados expuestos por la bibliografía consultada, donde se considera como factores de riesgo independiente que permiten separar a la población en grupos de riesgo o no. (1-4) La hipercolesterolemia y la incidencia de cardiopatía coronaria es evidente. Esta variable es otros de los índices predictivos para la cardiopatía isquémica, sin embargo, en nuestro caso el resultado obtenido (2.3%) no es confiable, puesto que no se les pudo realizar colesterol plasmático a todos los pacientes por la magnitud de la muestra y este examen de laboratorio se reserva para los casos más necesitados. En cuanto a los otros factores estudiados los resultados obtenidos coinciden con la literatura revisada (4)

Cardiópatas del consultorio

Existen en el consultorio 30 pacientes (5.28%) con diagnóstico de cardiopatía isquémica (clínico, electrocardiográfico o radiológico) Gráfico No 2. Este resultado si lo comparamos con la prevalencia de cardiopatía isquémica en Ciudad Habana (3.15%) (12) fue ligeramente superior, lo cual nos indica por una parte que cuando un médico de la familia cumple con el seguimiento y control periódico de su población según la dispensarización puede detectar desde etapas tempranas signos de alerta de un daño orgánico evidente que aún no se ha manifestado clínicamente. Por otro lado al contar con una población envejecida, esto favorece la aparición de enfermedades crónicas no transmisible.

Estudio por sexo y edades

En la Tabla No 1 podemos ver que el sexo más afectado fue el femenino con 22 pacientes para un 73.3%, lo cual no concuerda con lo planteado por la bibliografía mundial donde se señala que esta enfermedad afecta en mayor grado al sexo masculino de manera que se considera como uno de los factores no modificables más potentes en todos los grupos de riesgo. (2,4) Este resultado puede estar dado primeramente por el predominio del sexo femenino en nuestra población con 307 mujeres y 261 hombres. Además, hay que señalar la edad de nuestras cardiópatas, la cual excede en todas los 50 años, período relacionado con la declinación del efecto protector de los estrógenos especialmente a nivel de un patrón lipoproteico favorable que le confería el estado premenopáusico, también hay que considerar las acciones vasoprotectoras de los estrógenos. (1) En relación con la edad no tuvimos ningún caso por debajo de los 35 años y vimos que el grupo más afectado fue entre 50 y 65 años en similitud a lo planteado por otros autores(2,3,4 y 9).

Verificación de factores de riesgo

Al verificar la presencia de los factores de riesgo coronario estudiados en los pacientes con diagnóstico de cardiopatía isquémica (Gráfico No. 3) la Hipertensión fue la más frecuente con un 70%, seguido por el estado posmenopáusico 66.7%, y la edad entre 50 y 65 años con un 36.6%. La HTA es un factor de riesgo de gran importancia ya que se puede diagnosticar con facilidad y tratarse, la misma actúa a través de la lesión de la pared endotelial favoreciendo la permeabilidad a los lípidos. Al igual que lo planteado por otros autores la HTA también significó para nosotros un factor de riesgo de gran frecuencia y elevada relación con la posterior aparición de la enfermedad coronaria. (2-4).

Aunque el estado posmenopáusico no se agrupa entre los factores de riesgo mayores para la enfermedad coronaria (1 y 4), en nuestra población al predominar el sexo femenino existe la posibilidad de este resultado. Con relación a la edad es innegable que estamos trabajando con una población cuya esperanza de vida es alta y esto condiciona dichos resultados.

Debemos señalar que la hipercolesterolemia en los pacientes cardiópatas ocupó el último lugar como factor de riesgo coronario, si bien todos estos pacientes tenían realizado colesterol plasmático cuyos resultados fueron positivo en 3 de ellos para un 10%. Es necesario señalar que la mayoría de estos pacientes llevan varios años con el diagnóstico de cardiopatía isquémica y a través de las modificaciones en su estilo de vida y el tratamiento farmacológico indicado por el médico de la familia ha posibilitado este hallazgo; por lo cual nunca dejaremos de insistir en la importante labor del médico de la familia para la formación y cambios de actitudes en torno a la salud humana.

SI comparamos los factores de riesgo coronario presentes en los pacientes cardiópatas con respecto al total de nuestra población vemos que existe una diferencia en relación con el tabaquismo que ocupó el cuarto lugar en los pacientes cardiópatas. Aunque en la actualidad el hábito de fumar se iguala para ambos sexos todavía sigue siendo un poco más frecuente en los hombres (28%) y en las mujeres (23%). (1,2 y 4), razón por la cual al predominar el sexo femenino en nuestras cardiópatas es posible este resultado.

Asociación de factores de riesgo

En los cardiópatas estudiados la asociación más frecuente de factores de riesgo coronario fue el binomio DM-HTA con un 20% (Tabla No 2), a su vez la peligrosa tríada de HTA-Tabaquismo-Hipercolesterolemia obtuvo un 10%. La asociación de varios factores de riesgo potencia el efecto de estos incrementándolos de 5 a 10 veces, y el aumento moderado de 2 o 3 factores supone un riesgo similar al de una HTA severa o una Hipercolesterolemia grave, pero en la práctica diaria son más frecuentes los aumentos moderados de varios factores de riesgo en un mismo individuo. (2)