FACULTAD “COMANDANTE MANUEL FAJARDO”

 

EL SIDA EN EL ENTORNO SOCIAL CUBANO.

PAPEL DE LA INFORMACION SEXUAL EN LA ADOLESCENCIA.

 

AUTORAS: Dra. Ana C. Duque González *

                    Dra. Mayra Hernández Peterssen **

* Especialista de 1er. Grado de Microbiología.

Instructora

** Especialista de 1er. Grado de Psiquiatría.

Profesora Asistente

 

 

INTRODUCCION:

 

A apenas 18 años de haber aparecido, el SIDA se ha convertido en una de las mayores amenazas individuales para el desarrollo de muchos países, en particular de los pertenecientes al llamado Tercer Mundo, donde viven casi el 93% de los enfermos.

En el mundo actual en lo general y en nuestro país en lo particular, resulta un elemento singular imprescindible la necesidad de aprender a convivir con el riesgo latente de infección por VIH/SIDA.

Esta verdad implica la necesidad de desencadenar acciones de prevención de la enfermedad y de promoción de actitudes y conductas hacia una conducta sexual responsable y un sexo seguro que permitan el adecuado disfrute de la actividad sexual y del placer que ella conlleva.

En Cuba la atención a la salud de la población es responsabilidad del Estado y nuestro Gobierno otorga una alta prioridad a la Salud Pública (1), por lo que desde los inicios de la epidemia en el mundo se entendió que estabamos enfrentando un grave problema de salud con serias implicaciones sociales, cuyas consecuencias iban más allá de la enfermedad  y la muerte de personas puesto que afectaba a la sociedad de conjunto, por lo cual era necesario la acción conjunta de todos los sectores sociales (4).

En consecuencia en 1983 se creó una Comisión Nacional que tenía como función principal monitorear toda la información al respecto, así como la vigilancia sobre la incidencia de enfermedades oportunistas como el Sarcoma de Kaposi, neumonías a repetición u otros procesos que pudieran hacer pensar en SIDA. (2) y se adoptaron las primeras medidas, entre las cuales estuvo la prohibición de importación de hemoderivados procedentes de plasma procesados en países donde se conocía la circulación del VIH.

Ya en 1986 las autoridades cubanas decidieron la ejecución de un Programa de control que tenía como objetivo limitar  la diseminación de la infección en el país, teniéndose en cuenta el pesquisaje en grupos con mayores conductas de riesgo con vistas a lograr la detección temprana de la infección, el estudio epidemiológico de los casos infectados para determinar las fuentes y posibles casos secundarios y la política de ingreso sanatorial cuando aparecieron los primeros casos seropositivos, como forma de limitar la transmisión, de prepararlos para vivir con la enfermedad y de garantizar las mejores condiciones de diagnóstico y tratamiento.

Paralelamente se comenzaron a utilizar múltiples estrategias de comunicación con énfasis en la educación sexual, dirigida principalmente a jóvenes y adolescentes con objetivos a mediano y largo plazo, utilizando todos los medios considerados válidos con ese fin. (3)

Sin embargo la baja tasa de incidencia de VIH/SIDA en nuestro país en aquellos años, la variante de tratamiento sanatorial que causó poca experiencia tanto individual como colectiva en la convivencia con estas personas y la variante de información prioritariamente dirigida a la promoción de medidas preventivas más que a la problemática biológica, psicológica y social de las personas infectadas, produjo en la población una falsa percepción de “seguridad” individual y no logró eliminar estigmas ni prejuicios sobre las mismas.

Por ello, ya en 1993 y en base a la experiencia adquirida se empezó a desarrollar el Sistema de Atención Ambulatoria (SAA) que permite a estas personas mantenerse en contacto social y laboral, lo que conllevó el desarrollo de estrategias de educación e información dirigidas al entorno comunitario con el fin de garantizar las bases que favorecieran una adecuada convivencia con los mismos. (2)

Posteriormente se ha ido perfeccionando el trabajo en las vías de información formales y no formales, a través del Centro Nacional de Prevención de ETS y SIDA, la creación de Línea Ayuda, la constitución de Grupos de Prevención y del Proyecto  “Memorias” en recordación de los fallecidos por esta enfermedad y la labor que se está desencadenando en los sectores estudiantiles.

CARACTERISTICAS DE LA EPIDEMIA EN CUBA DESDE SU COMIENZO EN 1986 Y HASTA DICIEMBRE DE 1999.

De inicio personas del sexo masculino principalmente adquirieron el VIH durante el cumplimiento de misiones en Africa e infectaron a sus parejas, pero ya en 1990 se observó un lento incremento de los casos en la población en general y de homosexuales jóvenes en lo particular, con un brote importante de estos últimos en la Provincia de Sancti Spíritus.

La epidemia aún es baja, aunque ha tenido un incremento en grupos nucleares como aquellos con trastornos conductuales, grupos marginales y con conductas sexuales de riesgo como es el sexo en grupo, dentro de los cuales sirven de ejemplo los brotes de la enfermedad ocurridos en las provincias de Pinar del Río y Villa Clara.

Actualmente existen en el país 2667 seropositivos, 2035 del sexo masculino (76,3%) y 632 femeninos (23,7%), siendo más frecuentes aquellos con conductas homo-bisexuales, puesto que representan el 60,1% de la población masculina (1602 personas) y el 78,7% de la población femenina.

En relación con el lugar de contagio el 90,7% contrajeron el virus en Cuba, en Africa el 6,56%,  en algún otro país de América el 1,6%, en Europa el 0,5% y no se pudo precisar en el 0,5% de los casos.

La enfermedad es francamente letal. En nuestro medio está demostrado que la supervivencia una vez aparecida clínicamente es de 18 a 24 meses. De un total de 2267 seropositivos diagnosticados desde 1986 hasta la fecha, desarrollaron la misma 1001 y han fallecido 691 por la propia enfermedad y 51 por causas ajenas.

En la mayoría de los casos existieron conductas de riesgo que favorecieron el contagio, tales como la promiscuidad, el sexo en grupos,  coito sin protección con personas apenas conocidas, etc.

En este punto de nuestras reflexiones cabe preguntarnos qué lleva al ser humano a estas conductas y podemos decir que incontables son los factores que, en sus múltiples interacciones, inciden en el proceso de formación del individuo como ser social y como un todo único.

Pero para comprender la génesis de las conductas resulta imprescindible la investigación de cada aspecto en lo particular como paso necesario para la integración posterior, por lo que decidimos investigar sobre un factor básico: la información sobre VIH/SIDA como parte de  la Educación Sexual.

Por otra parte, desde nuestro punto de vista el problema, importante en cualquier etapa de la vida, cobra mayor interés en la adolescencia por ser este un grupo muy vulnerable a estos riesgos, a lo que se suma que se encuentra en franco crecimiento demográfico en nuestro país y en todo el planeta, donde hoy más de la mitad de sus habitantes son menores de 25 años y 1/3 adolescentes de entre 10 y 19 años. (7)

Por lo demás “los problemas” de este grupo poblacional en incremento son un fenómeno asociado al mundo actual que, como casi siempre sucede, se presenta con toda su magnitud y dimensión antes de que la sociedad se haya preparado para ofrecerle soluciones efectivas, por lo cual se constituye, como grupo, en un problema social cuyo reconocimiento e importancia demográfica, cultural, psicosocial y económica es relativamente reciente.

Por último, y no por ello menos importante, también compartimos el criterio de otros autores sobre que el trabajo con este grupo poblacional nos permite un reflejo más amplio desde el punto de vista social, pues los adolescentes reflejan en sus manifestaciones ideas que les han sido transmitidas por sus padres y otros adultos, a la vez que incorporan sus propias valoraciones y razonamientos que los diferencian y ubican en la avanzada social al reflejar el futuro inmediato.

Por ello consideramos que el trabajo educativo en este sector puede potenciar a la sociedad para que sea más auténtica y saludable en cuanto a la vida sexual (1) y para lograr revertir la tendencia lentamente creciente del SIDA en Cuba.

La búsqueda de respuesta a todas estas inquietudes nos llevó a la conclusión de que no podríamos encontrarlas en el marco de ninguna ciencia en particular y que  la naturaleza específica del conocimiento de estos temas sólo puede analizarse en el marco de la relación dialéctica de la filosofía, las ciencias particulares y los valores y responderse en los límites de las teorías marxistas leninistas que exigen la cientificidad y objetividad como premisas indispensables.

De esta conclusión derivó el presente trabajo.

 

 

OBJETIVO:

Analizar el papel que juega el factor educacional en la población adolescente dentro de la actividad cognoscitiva práctica sobre  la profilaxis del VIH/SIDA.

 

 

DESARROLLO:

Antecedentes:

Existen distintas teorías acerca del origen del virus causante del SIDA. Muchos científicos aseguran que es un microorganismo muy antiguo y las teorías más extendidas plantean que ha venido afectando a los seres vivos desde hace muchos años haciéndose patógeno para el hombre de un tiempo a esta parte.

Según investigadores japoneses las teorías de la evolución molecular aplicadas a los virus, hacen creer que el hombre comenzó a ser susceptible de contraerlo hace alrededor de 70 años, momento en que el virus mostró una de sus mutaciones más significativas.

También se ha planteado que el mono verde africano era el  reservorio de un virus (STLV-III) que probablemente mutó dando lugar al VIH.

En relación a la fuente, la mutación ocurrió en Africa, por lo cual se sitúa este continente como punto de partida de la enfermedad y epidemiólogos norteamericanos y europeos coinciden en ubicar el nacimiento del virus específicamente en Africa Central, de acuerdo con investigaciones realizadas con sueros almacenados de esa zona desde 1959 y que parecen corroborar que hace un cuarto de siglo las poblaciones de Kenia, Uganda (8) y Tanzania fueron atacadas por un virus de la misma familia.

También hace algunos años se valoró la posibilidad de que el virus causante del SIDA hubiera sido obtenido a nivel de laboratorio, existiendo la teoría de la finalidad de la guerra biológica o de una mutación inintencional, pero en el momento actual pocos científicos sustentan estas teorías que han caído en el olvido.

El año 1982 entra en la historia como aquel en que se define clínicamente en qué consiste el SIDA y a partir de ese momento se escriben cientos de páginas sobre el posible origen de esta enfermedad que desarma inmunológicamente al individuo dejándolo inerme frente a cualquier agresión por otros virus o por bacterias.

El científico estadounidense de procedencia italiana Robert Gallo, experto en los recientemente descubiertos retrovirus, fue exponente de una importante teoría que sustentaba que la forma de funcionamiento del agente causal, si lo había, indicaba que tenía que ser un virus de esta familia.

En 1983 el equipo del virólogo francés Luc Montagnier del Instituto Pasteur de París lo definió como LAV (Virus asociado a linfoadenopatía) y más tarde Robert Gallo, quien laboraba en el Instituto de Cáncer de Bethesda, Maryland, Estados Unidos, logra aislarlo llamándolo HTIV-3 (Virus linfotrópico de células T humanas), sólo porque era el tercer retrovirus que se encontraba y los otros dos los había correlacionado con la Leucemia.

Ambos virus, el de Montagnier y el de Gallo, resultaron muy parecidos, mas no fue hasta 1986 que la Organización Mundial de la Salud (OMS) decidió reconocerlos como idénticos y causantes de la enfermedad. Entonces el nombre cambió y hoy es mundialmente conocido por las siglas VIH, el virus de la inmunodeficiencia humana. Fue  poco después que se  añadieron los sufijos 1,2 y 3 para denominar a los tres virus que hasta el momento se han identificado.

Características.-

Con el significativo sobrenombre de “Peste del Siglo XX” el SIDA ha pasado a ser noticia  de primer orden en todo el mundo donde ya existen 33,4 millones de personas infectatadas, la mayoría de las cuales son jóvenes de entre 10 y 24 años, calculándose que los nuevos contagios ocurren a razón de 11 por minuto.

 De la misma manera que en su momento la peste causó la muerte de miles de personas y la consternación mundial, hoy el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida representa una amenaza tal para la humanidad que, podemos afirmar, ha logrado un avance intenso y profundo del conocimiento humano, nunca antes descrito en la Historia de la Medicina para una enfermedad específica.

El SIDA aparece como consecuencia de la infección por el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH), pero éste no actúa inmediatamente por lo cual el individuo puede portarlo durante años y sentirse completamente sano. En este período de tiempo se transmite de una persona a otra sin que aparezcan evidencias externas.

El tránsito del período asintomático a los primeros signos de enfermedad depende de factores multivariados que son objeto de investigación científica.

El término “activarse el virus” significa que su acción entorpece y anula las funciones del Sistema Inmunológico y la persona queda expuesta e indefensa a agentes patógenos que habitualmente hubieran podido ser controlados por los linfocitos, pero que a causa de la inmunodepresión se traducen en diferentes enfermedades oportunistas que ponen en riesgo la vida. (12)

Durante un corto período de tiempo posterior a la infección las pruebas de Laboratorio más utilizadas en el mundo no detectan a seropositividad del individuo. Este tiempo es llamado período o tiempo “de ventana”, en tanto que se conoce como tiempo “de incubación” al que media entre el momento de la infección y el desarrollo de la enfermedad y actualmente en Cuba los datos procesados indican un promedio de once años.

Este dato y las aseveraciones de prestigiosos científicos sustentan la posibilidad de que el virus se encuentre en estado de latencia asintomática para el resto de la vida en algunos individuos y hacen pensar que el SIDA puede convertirse en una enfermedad con tendencia a la cronicidad, lo que complejiza aún más el enfrentamiento psicosocial.

Por otra parte el mecanismo del virus es tan ingenioso que ha sido calificado como diabólico. Ataca a los linfocitos Y CD4 y T CD8 (glóbulos blancos de la sangre encargados precisamente de activar y ejecutar la defensa del organismo), enganchándose en ellos y penetrando en su interior.

Al contrario de otros virus este posee una enzima, la transcriptasa inversa, que copia el material genético del virus, que es del tipo ARN en lugar del habitual ADN, en forma de ADN viral. De esta forma la célula se convierte, tras un período más o menos largo de inactividad del microorganismo dentro de la misma, en una fábrica de virus.

No satisfecho aún con esta forma de invasión, el virus es mutante, es decir que cuando se reproduce cambia ligeramente, pero con mucha facilidad, su material genético y por tanto sus características.

Por ello el VIH es como los virus que provocan la gripe, que necesitan de una vacuna nueva cada cierto tiempo para cada mutación, pero con el agravante de que su variabilidad es mucho mayor, con lo que se dificulta en extremo el logro de una vacuna.

Como sabemos, los linfocitos T se encuentran mayormente concentrados en la sangre, el semen y los fluidos vaginales, por lo que la persona está altamente expuesta a contraer el virus en las relaciones sexuales en las que se intercambian fluidos, por la vía intravenosa o por el uso de objetos cortantes contaminados. También las mujeres embarazadas seropositivas al VIH pueden transmitir el virus a su descendencia antes, durante o después del parto, por la vía de la leche materna, aunque al parecer las mayores probabilidades coinciden con el propio momento del parto.

Estrategia para combatir la epidemia. Debilidades y Fortalezas.-

Ardua es la tarea de enfrentar esta epidemia, pues se trata de una enfermedad a la cual sólo se puede combatir como hemos visto anteriormente desde el punto de la prevención, al menos en estos tiempos y ello implica promover en muchas ocasiones cambios sustanciales en los hábitos y costumbres de las personas e incluso incorporar otros nuevos que muchas veces entran en contradicción en relación con la cultura, idiosincrasia, hábitos sexuales, higiénicos y hasta con las relaciones sociales humanas. En fin, se trata en muchos casos de romper tabúes y cambiar conductas arraigadas desde hace siglos.

Por ello y luego de analizado todo lo anterior, resulta obvia y lógica la estrategia de trabajar con los sectores poblacionales más jóvenes y que la mejor vía profiláctica es la prevención mediante una adecuada formación e información sobre estos temas y sobre los comportamientos, actitudes y conductas que puedan permitirle el adecuado disfrute del sexo disminuyendo los riesgos sobre la salud por el riesgo de contraer la infección por el VIH/SIDA, lo cual en nuestro medio resulta relativamente más fácil que en otros por poder contar con un sistema social y estatal que permite la acción de múltiples sectores y medios en el logro de una meta común y por poseer numerosos especialistas de distintas ramas y materias debidamente preparados y capacitados para enfrentar la tarea.

Sin embargo el SIDA presenta algunas particularidades como enfermedad y como fenómeno social que, al ponerse en interacción con factores socio-psicológicos pueden entorpecer la labor de prevención:

En el terreno de las relaciones sexuales, que constituye en nuestro medio la principal vía de transmisión de la enfermedad, ha resultado muy difícil promover nuevas pautas de comportamiento ya que a la sugerencia de adopción de variantes en las que se excluyan aquellas que impliquen los contactos directos de semen o fluidos vaginales se oponen criterios de displacer, estereotipos y argumentos basados en lo remoto y azaroso de la posibilidad del riesgo ( 7 ).

El hecho de que al inicio de la epidemia se identificaran los llamados “grupos de riesgo” y a pesar de que actualmente se haya eliminado este término, prefiriéndose hablar de “conductas de riesgo” con el fin de no estigmatizar ni marginar a estas personas, la utilización de términos absolutos como el primero, o como “promiscuidad”, “homosexualidad” y otros al relacionarlos con la enfermedad, quizás haya derivado en crear una falsa seguridad en algunas personas con respecto al SIDA, pues no se consideran a sí mismos como pertenecientes a estos “grupos” y por tanto se desconocen como potenciales portadores o posibles  enfermos  y la Enfermedad como tal es asumida como una perspectiva o posibilidad muy remota y que en todo caso es solamente real para otras personas ( 9 ).

Por si esto fuera poco una buena parte de la población además ha establecido una conexión entre las enfermedades de transmisión sexual en general y entre ésta muy en particular con la moral pública, por lo que el cuadro se complejiza con conductas francamente evasivas como respuesta a cualquier intento de prevención sanitaria al respecto. ( 10 )

Otro elemento importante que agrava la situación es el tiempo que media entre la conducta sexual infectante y los primeros síntomas, que puede durar años, etapa en la que aparentemente se goza de perfecta salud, en contradicción con la expectativa que se tiene sobre esta enfermedad en la que se esperan grandes cambios corporales, lo que implica la tendencia a subestimar las conductas de riesgo.

Características de la población adolescente.-

En los jóvenes y adolescentes en lo particular la situación se agrava pues además de todo lo anterior, dadas las características bio-psico-sociales de estas etapas, las conductas sexuales denominadas de compromiso vital para la infección por el VIH tales como el libre cambio de pareja, el sexo en grupo y otras actitudes irresponsables, pueden constituir dentro del colectivo de amigos o compañeros de clase un elemento representativo de éxito y reconocimiento  social.

 Los adolescentes y jóvenes son por lo común intrépidos, exagerados y poco conservadores, por lo que el propio riesgo puede constituir incluso un estimulante para la acción (6).

En el proceso de la adolescencia ocurren acelerados cambios anatómicos, fisiológicos y psicológicos, siendo de gran importancia la aparición de los caracteres sexuales secundarios y de la menarquia en la hembra y la eyacularquia en el varón. (6). Estos cambios ocurren cada vez más temprano según investigaciones de varios países y en nuestro entorno se sitúa en edades cercanas a los 13 años. Sin embargo la maduración biológica y mucho menos la psicológica, aún no se completa a estas edades.

A la rebeldía y deseos de independencia característicos se suma un predominio de la afectividad como motivador de la conducta y se experimentan fuertes sentimientos amorosos y de atracción por el otro sexo, sin que aún exista la capacidad de constancia para mantener vínculos estables y duraderos.

Paralelamente se desarrollan los sentimientos superiores y cobran importancia los valores de grupo y colectivo, a la par que se desarrolla la preparación ideológica y técnico profesional. ( 6 )

Las sociedades clasistas han tendido a establecer desde la antigüedad hasta nuestros días rígidos y esquemáticos estereotipos sobre lo considerado como femenino o como masculino, reglamentando prácticamente todas las manifestaciones del sujeto.

Por ello el modelo social de sexualidad se ha convertido en un fuerte mandato cultural que refuerza toda conducta que lo reproduzca y sanciona lo que se le aparta desde la niñez, dando como resultado de esta educación sexista la conformación de diferencias supuestamente de género, en términos de polarización y contraposición en las relaciones de poder y fuerza, con más relación con elementos socio culturales, y por tanto opcionales, que con el propio sexo.

En la hembra se refuerzan las conductas de romanticismo y seducción y sus vivencias sexuales dependen más de factores socio-emocionales. Su conducta va más dirigida a la búsqueda de admiración, prestigio y aceptación social que a responder a impulsos sexuales, en tanto que el varón, frecuentemente educado en concepciones machistas, intenta demostrar su pujante virilidad impulsado tanto por factores biológicos como sociales, buscando constantemente fuentes de estimulación y llegando a despreciar los vínculos sentimentales por verlos como “debilidades femeninas”.

Mientras esto ocurre, el mismo proceso es vivido de diferente manera por los adultos, en particular por los padres quienes se sienten confundidos para reconocer a su propio hijo, relacionarse con él, respetarlo y ayudarlo.

El desconocimiento y el miedo a la adolescencia es tan grande que se tiende a descalificarla y a verla como una simple etapa de tránsito. Para la sociedad no son niños ni adultos y, al no entenderlos, o se le ponen grilletes a su desarrollo con la fantasía de evitar el cambio, o se les abandona no prestándoles la atención debida.

Estudios realizados por profesionales de nuestro Centro en la población estudiantil adolescente del Municipio Plaza de la Revolución (7) demostraron un pobre nivel de Información Sexual en General por parte de esta población, la que fue considerada en rango de REGULAR, siendo particularmente muy pobre y superficial el conocimiento sobre las ETS en general y sobre el SIDA en lo particular.

 No obstante la valoración de sus propios conocimientos sobre estos temas son vistos por ellos con ópticas diferentes, pero todas preocupantes de nuestro punto de vista por el riesgo que entrañan al reflejarse en materia conductual: un grupo reacciona con excesiva preocupación y ansiedad y temor al sexo, otro (la mayoría) sobrevalora sus conocimientos sobre el tema creyéndose muy bien informados en tanto que poseen conceptos totalmente erróneos y otro ve el SIDA y las restantes ETS como posibilidades para los demás, muy relacionados con personas de  pobres condiciones morales, pero nunca con ellos mismos ni con sus grupos de pertenencia.

Ejemplo de  es que de dicha población el 62,2% ya había mantenido relaciones sexuales incluyendo el coito antes de los 18 años, siendo la media de 14,2 años y de ellos el 80% no usó ningún anticonceptivo en su primera relación mientras que el 67% no los ha usado  en ningún momento. De los que lo usan o han usado, solamente han optado por el preservativo el 17% de los encuestados, argumentando la mayoría que no lo usan porque resta sensaciones o hace perder la ilusión.

Resulta interesante el dato obtenido sobre que el 10% de la población femenina y un no despreciable 3 % de la masculina tuvo su primer coito presionada por el deseo de la pareja, la mayor parte de las veces de mayor edad y con experiencia previa. También que en tanto el 81% de la población femenina lo hizo llevada por sentimientos amorosos, el 78% de la masculina lo realizó por simple atracción física o por compromiso social.

Es significativo el dato de que el tiempo de relación antes de realizar el coito osciló entre el mismo día  de conocerse en el 18% a 1 semana antes en el 28%, siendo entre 2 semanas y 2 meses para el 20% de los encuestados.

En esta población se reportaron 28 embarazos, el 100% no deseados, 77% de los cuales fueron por no usar anticonceptivos, 25 de los cuales conllevaron aborto provocado 1 a deserción y 2 a retardo escolar.

Interesante resulta conocer la conducta de fidelidad en relación con la pareja, cuya diferencia entre sexos fue notable y en correspondencia con los preceptos de doble moral aún imperantes en nuestra sociedad. Mientras el 93% de la población femenina reconoció ser fiel a su pareja, sólo el 42% de la masculina lo es.

Muy preocupante resulta todo lo anterior por el riesgo en que pone a esta población para contraer el HIV/SIDA, pero más alarmante aún resulta que el 11% de la misma reconoció haber contraído ya alguna ETS, la mayoría condilomas y/o blenorragia y un caso sífilis. Aunque el dato porcentual no es del todo confiable puesto que una parte importante de la población femenina reportó “leucorrea” sin ninguna otra precisión, desde nuestro punto de vista, aún descontando esos casos, en una población de estas edades el hecho es de marcado interés.

La Educación Sexual. Su papel en la promoción de salud.

La Salud no es un fenómeno estático, sino una condición dialéctica dinámica para mantener el equilibrio frente a los requerimientos del medio y sin una sexualidad sana es imposible de hablar de Salud en general, cosa que corroboramos al conocer los resultados de nuestros estudios en los que podemos ver adolescentes sufriendo a consecuencia de temores y osadías, aciertos y fracasos, errores y ERRORES (7) que, además, los dejan inermes ante el riesgo de contraer el VIH/SIDA, poniendo en peligro sus vidas y las de otros.

En esas condiciones resultó obvio que una parte de ellos sufre las implicaciones negativas de sus conductas derivadas del desconocimiento, ya que en ese mismo estudio (7) se determinó que el Nivel de Información Sexual, que en forma general fue calificado de REGULAR, mostraba notables y selectivas fallas en el conocimiento de temas y subtemas específicos relacionados  con las conductas a que hicimos referencia en el acápite anterior (9).

Pondremos a continuación algunos ejemplos:

Más del 85% de la muestra conoce que un enfermo de VIH/SIDA puede transmitir el virus, sin embargo más del 60% no conoce la condición de portador asintomático ni su posibilidad de transmitirlo y ese mismo % tampoco conoce la posibilidad de transmisión de una mujer enferma a su hijo.

La mayoría reconoce  el riesgo de contraer el virus por relaciones sexuales con prostitutas y entiende que el mayor peligro lo corren los homosexuales, pero 69% no considera la fidelidad como elemento que ayude a la protección y dice no saber si el sexo con varias personas puede ser una fuente de infección. 53% de los encuestados cree que existen posibilidades de cura para esta enfermedad.

Por otra parte el cuestionario de valoraciones arrojó resultados muy interesantes en cuanto a incidencia de prejuicios en los adolescentes.

El 73,4% de los encuestados opinan que no debe permitirse a estudiantes infectados por VIH/SIDA que asistan a las escuelas junto con ellos, en tanto que el 83,2 % opina que los enfermos de SIDA deben ser aislados de los que gozan de salud.

En este orden el 79,8% considera que sólo las malas personas enferman de SIDA y el 81,95% ofrece igual criterio con relación a jóvenes de moral dudosa.

De todo esto se desprende que, evidentemente, la población bajo estudio no cuenta con la suficiente información que le permita disfrutar de su sexualidad en forma plena a la vez que preservar su salud y la de los demás y que de hecho ya está incurriendo en conductas altamente peligrosas, como pudo apreciarse, estando francamente expuestos a la posibilidad de contagio por VIH/SIDA.

Es por ello que coincidimos con otros autores en que hay que incrementar los esfuerzos en el campo de la Educación Sexual y que esta debe ser iniciada desde la infancia, según el principio pedagógico que establece que toda información debe ser brindada antes de que el individuo se vea precisado a llevarla a la práctica. (6 y 9 )

Este concepto ha sido criticado por algunas personas que plantean que con ello estamos anticipando información que no se corresponde con el nivel de madurez y que con ello sólo se incita a iniciar las relaciones sexuales más precozmente, incrementando los riesgos.

En nuestro criterio esto es un craso error sustentado en criterios poco científicos y prejuiciados, pues en un trabajo bien realizado no existe peligro de anticipación.

Estas informaciones se mantienen latentes y cobran efectividad en el momento oportuno, mas de todas formas y  tal  como planteara Kurt R. Bach, “en todo caso, es mejor hablar con un año de anticipación que con un minuto de retraso”.

En la Educación Sexual deben estar presentes dos aspectos básicos:

¨     La Formación, que corresponde principalmente al hogar e incluye las actitudes, normas y valores acerca del sexo y que contribuyan al propio bienestar y al de la sociedad y

¨     La Información sobre todo lo referido a la sexualidad y a la preservación de la salud sin dejar de disfrutar su práctica, propiciada tanto formal como informalmente y que puede proceder de amigos, padres, maestros, médicos, libros, medios de comunicación, etc.

Sin embargo, cuando exploramos las fuentes de que se ha valido la población bajo estudio para conocer de estos temas y su valoración sobre las mismas, encontramos que tanto la escuela como la familia son consideradas con un papel insignificante en su preparación y calificadas como de mala calidad (4,6 y 9,7% respectivamente).

En tanto la radio y la TV son preferidos y considerados como fuente de información por el 93,1%, los coetáneos por el 84,6% y los carteles y folletos por el 58,5%. Por otra parte los médicos y otros profesionales de la salud son considerados como una de las fuentes más confiables por el 95,3% de la población estudiada.

Desde nuestro punto de vista estas preferencias  implican cierto riesgo, puesto que dos de las fuentes preferidas no son todo lo confiables que ellos esperan. Los coetáneos por razones obvias y los médicos y profesionales de salud por no estar todos todo lo bien preparados en estas materias como su calificación académica lo hace suponer, tal y como fue demostrado en otro trabajo realizado en nuestro Centro sobre nivel de Información en profesionales de la salud ( 7 ), por lo que muchos de los mismos transmiten sus propios prejuicios y tabúes al “aconsejar” sobre estos temas.

Es indiscutible que para los adolescentes la búsqueda activa de información sobre VIH/SIDA ha pasado a ser parte de sus motivaciones e intereses de conocimiento alrededor del sexo. En ese aspecto son mayoritarias sus aspiraciones a que sea la Escuela quien aborde estos temas, pero con mayor cientificidad, profundidad y falta de inhibiciones y prejuicios por parte de muchos profesores.

Las razones que esgrimen para ello son en nuestro criterio evidencias de sus necesidades y carencias:

Ø    “Porque la escuela es el lugar donde más tiempo pasamos”.

Ø    “Porque los maestros pueden explicar con claridad e invitar a otros maestros o médicos a dar conferencias”.

Ø    “Porque es difícil adquirir libros o revistas sobre el tema”.

Ø    “Porque la radio y la TV no permiten aclarar las dudas de inmediato”.

Ø    “Porque con los padres y otros adultos no se puede hablar de estos temas la mayoría de las veces”.

Ø    “Porque en la escuela enseñan la mayoría de las cosas que se necesitan en la vida y conocer del SIDA nos hace mucha falta”.

Al conocer estos criterios nos parece indiscutible que, aunque mucho se ha avanzado,  mucho más aún es lo que queda por hacer.

Todo esfuerzo realizado hoy con estos sectores poblacionales representa ganancia futura en materia de salud y pasos de avance en el objetivo de vencer esta terrible epidemia.

No se trata, como dijera Kon, de “inmunizar” a loa adolescentes contra la sexualidad, pues sería contraproducente intentar privarlos de un requisito importante para la dicha, sino de ayudarlos a armonizar sus necesidades biológicas, psíquicas y sociales con las debidas precauciones para evitar el contagio, única forma de lograr una relación enriquecedora para su propia vida y la de su pareja, lo que consideramos la base de una adecuada salud sexual.

Federico Engels dijo que: “Libertad de voluntad no significa otra cosa que la capacidad de decidir con conocimiento de causa” (6) y creemos que las bases de ese conocimiento es el que estamos obligados a facilitarle a nuestros jóvenes para que puedan actuar y decidir con plena responsabilidad y para que puedan disfrutar de la libertad que nuestra Revolución, francamente humanista, les ha garantizado.

CONCLUSIONES:

 

1.    La Educación Sexual con sus dos componentes básicos, Formación e Información, constituyen un factor indispensable para la profilaxis del VIH/SIDA.

2.    Este proceso educativo debe iniciarse desde las más tempranas edades, cobrando vital importancia en la adolescencia por su alta vulnerabilidad que pone en riesgo el equilibrio de la relación dialéctica del proceso salud- enfermedad.

3.    Para lograr el propósito de reducir la tendencia discretamente creciente del VIH/SIDA en Cuba, es indispensable la participación activa de toda la sociedad.

RECOMENDACIÓN:

1.    Continuar desarrollando los Programas de Promoción de Salud y de Prevención del VIH/SIDA desde las edades más tempranas de la vida.

2.    Continuar ampliando y mejorando la calidad de la información sobre el VIH/SIDA, así como las vías formales y no formales para brindarla.