Proceso
caracterizado por un trastorno persistente, pero
no invariable del tono,
la postura y el movimiento, que
aparece en la
primera infancia, como secuela de una agresión
estática o fija de
los tejidos contenidos en la cavidad craneal,
acaecida antes del
tercer año de vida y secundaria a la lesión
y a la influencia que ésta ejerce sobre el
proceso normal de
maduración nerviosa..