GÉNESIS E HISTORIA DEL HOSPITAL DEL RINCÓN

INTRODUCCIÓN

OBJETIVOS

DESARROLLO

CONCLUSIONES

BIBLIOGRAFÍA


INSTITUTO SUPERIOR DE CIENCIAS MÉDICAS DE LA HABANA

FACULTAD DE CIENCIAS MÉDICAS "DR. SALVADOR ALLENDE"

Integrantes:

Estudiantes de 2do año de Medicina: 

Gisselle Arrechea

Susell Valdés

Yusel Pulido

Sibelis Gutiérrez

Yamila Rodríguez

 

TUTOR:

Lic. Manuel Martínez Acuña

 

AGRADECIMIENTOS:

 

Agradecemos la ayuda brindada por Armando González, Jefe Económico e historiador del hospital “Guillermo Fernández Hernandez-Baquero” más conocido por Hospital de San Lázaro.

A la fundación Fernando Ortiz.

 

DEDICATORIA:

 

Dedicamos este trabajo a todas aquellas personas enfermas de lepra y aquienes día a día entregan lo mejor de sí en aras de facilitarles la vida.

 

 

INTRODUCCIÓN

 

Los estudios sobre las religiones en Cuba se han multiplicado durante el ultimo decenio del pasado milenio. El siglo XX ha sido considerado el mas corto, por historiadores que han constreñido la centuria desde la Revolución de Octubre en Rusia a la caída del muro de Berlín; pero también ha sido el mas largo, por su intensidad y alcance espacial, en los desastres naturales y humanos, lo que dejara una profunda secuela para los próximos siglos. 

Del conjunto de deidades a los que la población cubana rinde culto de modo masivo, San  Lázaro ocupa - sin lugar a dudas- el puesto cimero. Este es un fenómeno histórico y actual de sumo interés para comprender y comparar, mas cuando el actual Hospital Guillermo Fernández solamente para los leprosos en un pasado, tubo sus inicios por influencia de la iglesia católica, la cual desde la época de las cruzadas, creo la Orden Militar y Hospitalaria de san Lázaro de Jerusalén.

Es por ello que nos fue de sumo interés profundizar en la historia de esta institución que pudo vencer los embates de la historia.

 

 

OBJETIVOS

 

Objetivo general 

  1. Valorar el desarrollo del hospital del Rincón.

 

Objetivos específicos 

  1. Consideraciones generales sobre el origen y la difusión de la lepra.

  2. Valorar la evolución de la lepra en Cuba.

  3. Valorar la relación de la iglesia católica con el desarrollo del hospital del Rincón.

  4. Valorar el estado actual del hospital del Rincón

 

 

 

DESARROLLO

 

  1. La Lepra: Castigo o Maldición del Cielo

  2. Y Se Hizo la Luz

  3. Génesis

  4. Por Fin Se Inicia la Obra

  5. Contra Viento y Marea

  6. Las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul

  7. Revolución

  8. Medicamentos Utilizados Contra la Lepra

  9. Estrecha Relación entre el Hospital y la Comunidad Religiosa

  10. Al Filo de la Historia

  11. Entrevista Realizada al Jefe Económico Armando González

 

 

LA LEPRA: CASTIGO O MALDICIÓN DEL CIELO. 

    En la Edad Media, las Cruzadas o Guerras Santas contra los infieles, que promovió la Iglesia Católica en el siglo XI, condujeron a miles de soldados hacia el continente africano para conquistar las llamadas tierras paganas. 

    Enfermedades mortales y contagiosas fueron contraidas  por los expedicionarios, quienes las propagaron a su regreso a Europa y no quedo un solo lugar que no conociese los estragos causados por dichos males, entre los cuales se hallaba la temible lepra. 

    En medio de las penurias de la guerra surgió una institución conocida como Orden Hospitalaria, que en un principio se dedico a la asistencia de los soldados, pero al termino de la contienda se convirtió en una orden de caridad y  ayuda a los pobres. 

    La lepra, se multiplicó rápidamente, dadas las características infecciosas de la endemia y las consecuencias ocasionadas por el virus, los pacientes se convirtieron en apestados, protagonistas de las más disímiles e irracionales fantasías creadas por la imaginación popular. 

    Bienes y pertenencias les eran confiscados, discriminaban a sus hijos para evitar que tuviesen contacto con el resto de la comunidad y se les prohibía mantener relaciones matrimoniales. También se les prohibió el derecho de herencia y en ocasiones eran condenados a morir sometidos a terribles castigos. 

    Las leproserías surgieron por la necesidad de proteger a los enfermos de la población, que realizó intensas persecuciones con él animo de prohibir su entrada en las ciudades. Tanto era el miedo al contagio. 

    Tal era el desprecio que existía por los leprosos que un texto del siglo XI los califica de “basura viviente” “Que se oculte y viva en un lecho de estiércol con los perros sarnosos y los animales inmundos, así cuyo cuerpo se cubre de pústulas semejantes a las burbujas de aire infecto que surgía de los pantanos y revientan en la superficie porque ofenden a la luz. Que se arroje a pedradas de los pueblos y que se cubra de basura al, basura viviente”. 

    En algunos países se celebraba, durante la edad media, la llamada ceremonia del separatio leprosum, en la que se realizaba una misa al espíritu santo y se declaraba civilmente muerto al enfermo. 

    Posteriormente le eran entregados los atributos que llevaría de por vida y lo identificaría como portador de lepra: el habito con capucha, el bastón para señalar en los mercados el producto deseado y una campanilla para anunciar su presencia. 

    El enfermo que tenia que vivir en las afueras de la ciudad hasta su muerte y cuando formaba villa con otros dolientes generalmente construía una ermita con un cementerio al lado. 

    Las condiciones de vida eran pésimas, carecía de asistencia medica y sobrevivía en medio de vejámenes y agresiones bajo la amenaza de morir quemado en una hoguera en la plaza pública.

 

 

 

Y SE HIZO LA LUZ…

 

    En el año 1048, el Papa Dámaso II fundo la congregación de San Lázaro de Jerusalén, con la idea de proteger y socorrer a estos enfermos. 

    Se estableció entonces el Domingo de Lázaro, correspondiente al Domingo anterior al 17 de Diciembre de cada año y este día se dedicaba a la lectura evangélica del pasaje bíblico de Lázaro, el hermano de Marta y María.   

    A medida que la investigación se conformaba, la figura del San Lázaro Obispo, ejecutado por defender y propagar las ideas del cristianismo, se consolidaba como la insignia que la hermandad escogió para representar su labor, colocándola en cada uno de sus hospitales. En España se fundaron partir del año 1214, ordenes hospitalarias atendidas por la Iglesia Católica.

 

 

GÉNESIS

 

    Con la llegada de los esclavos africanos y luego con su masiva introducción en la isla, desde 1517, para trabajar en plantaciones cañeras, cafetales y minas, irrumpe a principios del siglo XVII la lepra. En muchas de las embarcaciones y por las malas y brutales condiciones en que fueron transportados desde Africa, los esclavos importaron enfermedades hasta entonces desconocidas en Cuba, entre ellas la lepra, que al igual que en la época de las cruzadas volvió a hacer estragos en la población. 

    Los primeros enfermos de lepra o mal de Hansen, nombre del científico descubridor del bacilo que produce el padecimiento, datan del 17 de Enero de 1613, cuando el cabildo habanero deja constancia de noticias que llegan a la ciudad anunciando la entrada de cuatro a seis personas con el mal de San Lázaro ¨ y por este motivo solicitan su traslado para donde hubiese hospitales. 

    Dos años después el número de enfermos  aumenta y nuevamente se levantan actas con las quejas de los vecinos, preocupados por el avance de la enfermedad, por lo que el 23 de Agosto de 1629 se adoptaron las  primeras medidas para aislarlos. 

   Treinta y tres años después, en 1662, Ignacio de Urbanejo, devoto de San Lázaro solicito la entrega de fondos que permitieran levantar casas para alojar a los enfermos. A esta petición accedió el  ayuntamiento, que autorizó que se destinara un bohío situado en las afueras de la ciudad para albergar a los 2 que padecían la enfermedad, tarea que le fue asignada al  comisario José Guillen. 

    Este bohío, ubicado en las caletas de Juan Guillen y que posteriormente se nombraron caletas de San Lázaro, ocupaba los terrenos que actualmente corresponden al área en que se encuentra el monumento del  Mayor General Antonio Maceo, frente a la antigua Casa de Beneficencia, en donde hoy de halla el Hospital Clínico Quirúrgico Hermanos Ameijeiras.   

Hacinados, sin tratamiento médico y abandonados a su suerte, vivieron los dolientes sus primeros años de asilo, hasta que en 1680, Don Pedro Alegre Díaz, acaudalado propietario que tenia un hijo contagiado con el mal, dono las tierras de una estancia de su propiedad, nombrada Los Pontones, ubicada en una barriada de La Requena, covirtiéndose así en el primer Hospital de San Lázaro de La Habana, aunque sin cumplir propiamente con los requisitos indispensables que requería una institución medica.  

    En 1703 la estancia quedó destruida por el paso de un ciclón que derribo las casas de guano y madera en las que vivían los enfermos, viéndose obligados a retornar a las caletas de Juan Guillen, al quedar  abandonado el lugar y ser reclamada la propiedad los herederos del benefactor.

 

 

POR FIN SE INICIA LA OBRA

 

    En las caletas de Juan Guillen las condiciones continuaron siendo tan malas como al principio, es así como en 1708, se conceden terrenos de media caballería, ubicados en la parte que hoy ocupa el Paseo del Malecón, desde el Castillo de la Punta hasta la Chorrera, y parte de la barriada de Cayo Hueso, muy próximo a las actuales calles de Animas y Soledad, para edificar un hospital con condiciones de vida adecuadas ya que los enfermos pululaban por las calles de La Habana recogiendo limosnas lo que llevó a la protesta de los vecinos, los cuales no repararon en reanudar su queja, puesto que la estancia estaba situada cerca   a la zanja que surtía de agua a la ciudad, exigiéndose que fueran removidos del área para evitar posibles infecciones. Muchos se vieron obligados a volver a la ciudad, pero al serle prohibida la entrada se nombraron procuradores para que recogieran limosnas en nombre de los enfermos, hasta que en 1712 se designaron dos personas para que se encargaran de administrar la caridad. 

Una de esas personas resultó ser el capellán Juan Pérez de Silva, quien residía en las barracas junto a los enfermos, que encaminó todo sus esfuerzos en hacer realidad la construcción de un establecimiento con condiciones adecuadas para el cuidado y atención de los  lazarinos. 

     Por este motivo se dirigió personalmente al Rey español Felipe V, implorándole ayuda para socorrer a los enfermos. El rey accedió a su petición  y en la memorable fecha del 19 de Junio de 1714,expidió la real célula en orden que obligaba al cabildo habanero a construir un hospital para los enfermos de lepra y la donación de pensiones que permitieran costear y construir el edificio. 

    En un acápite final, la orden real autorizaba la celebración de fiestas en homenaje al patrón de las enfermedades.

“Que se llamen los cabos o capitanes de todos los cabildos de los negros y se les conceda licencia, y mande que echen plato por ocho días para San Lázaro con modestia, sin alboroto ni borrachera, deshonestidades ni otras cosas ilícitas que pueden intervenir, combinando cada uno a los de su Nación y Cabildo y demás personas que quisieren para que ofrenden en dicho plato lo que cada uno quisiere y tuviere voluntad, y que al fin de los ocho días, todo el Cabildo de ellos lo lleve a ofrendar lo que hubiere recogido y lo ofrenden y dediquen este día a trabajar de gracia lo que quisieren en la fabrica de dicho hospital”. 

   Terminadas las fiestas en honor al santo se autorizaba a los enfermos a asistir a la iglesia para colocar ofrendas o pagar promesas contraidas. 

    En los terrenos comprendidos entre las calles O y 21 en la zona de El Vedado –en donde se encuentra ubicado el Hotel Nacional de Cuba, comenzó a construirse en 1753 el nuevo Hospital San Lázaro, que fue bautizado como hospital de Aguirre, por ser Thomas  López de Aguirre el ejecutador principal de la obra, diferenciándolo de este modo de los antiguos inmuebles levantados en los terrenos de la caleta de Juan Guillen y la estancia de Don Pedro Alegre. 

    Esta nueva obra se diseño en forma poligonal, con una iglesia en el centro para que los pacientes escucharan misa y se les diera sepultura en si cementerio, concibiéndose según modernas concepciones arquitectónicas.   

 En 1762, durante la toma de la Habana por los ingleses, la obra en proceso quedó totalmente destruida a excepcion de la Ermita  de San Lázaro, cuyos restos aún quedan en pie como testimonio de aquellos sucesos. 

    Durante mucho tiempo estuvieron arrantes los planes de fabricación del hospital, todas las promesas quedaron sepultadas con los escombros. Esta situación se prolongó hasta finales del siglo XVIII, cuando el gobierno de Don Luis de las Casas [1790-1796], partidario de continuar el desarrollo económico, social y cultural, decidió retomar la labor reconstructiva del leprosorio, que finalmente se construyó en 1798 sobre las superficies de las Caletas de Juan Guillen. Posteriormente se internaron también a pacientes  de tuberculosis y enfermos mentales en salas construidas en los terrenos aledaños.

 

 

CONTRA VIENTO Y MAREA

 

    Las tristemente celebres canteras de San Lázaro, lugar donde los presos políticos eran obligados a trabajar por las autoridades españolas en plena guerra de los Diez Años [1868-1878], adquirieron con el transcurso del tiempo un valor inestimable dada la calidad de las piedras que contenían y sus provechosos hornos de cal. Por estas razones eran muy codiciadas para la realización de obras públicas. Allí realizó trabajos forzados José Martí a inicios de 1870 y tuvo que ser atendido en el Hospital San Lázaro. Nueve años antes de ser condenado Marti, el reverendo Manuel Gómez Marañon  se enfrascó en una dura batalla para lograr que le fueses pagado al hospital el valor de dichas canteras, que legalmente estaban bajo propiedad del santuario, lo que finalmente logró en 1863. 

    A principios de 1899, las autoridades norteamericanas que gobernaban la isla decidieron trasladar el hospital a otro sitio, en las afueras de la ciudad, pues para entonces el lugar que ocupaba se hallaba dentro de los limites citadeños. 

    Luego de lograr deliberaciones la Junta de Patronos, creada el 27 de Noviembre de 1890  para conducir y administrar los asuntos del Hospital, acordó adquirir la Finca Dos Hermanos, situada en la barriada del Rincón y construir allá el nuevo hospital, cuya fabricación le fue encomendada al contratista Orbas Simeón. 

    En mayo de 1915 los terrenos y el edificio del antiguo hospital de la caleta fueron vendidos en pública subasta por un valor de $37 607 990 en oro norteamericano; los nuevos propietarios exigieron su entrega para el mes de Diciembre del siguiente año; dado lo retrasada que iba la construcción del nuevo edificio, el secretario de sanidad, Raimundo Menocal, dispuso el traslado de los enfermos para la localidad del Mariel, hasta tanto se terminaran las obras. 

    Los enfermos se opusieron a tal decisión, amotinándose y negándose a abandonar el viejo edificio, temerosos de ser enviados a algún islote. En una ocasión, un mal intencionado propalo entre los enfermos el falso rumor de que serian arrojados al agua una vez que las embarcaciones salieran mar afuera. Por lo que administradores y personas encargadas del hospital tuvieron que intervenir y prometer el traslado definitivo para el Rincón tan pronto estuviesen dadas las condiciones. Sin embargo, los enfermos no cedieron, a tal punto que hubo de intervenir el tercio táctico (cuerpo militar que pertenecía al ejercito) para tratar de sacar a los amotinados. 

Aun así fue imposible desalojarlos del lugar y contrariamente a la actitud asumida hasta  entonces, muchas personas se solidarizaron con los enfermos y salieron a las calles en su defensa para exigir que le fuesen respetadas las vidas y garantizadas las mínimas condiciones. 

    Los diarios de la época destacaron el incidente en primera plana con fotografías que mostraban a la población con pancartas, haciéndose eco de las garantías solicitadas.   

El padre Apolinar López era un sacerdote mexicano, que había llegado a Cuba huyendo de la revolución anticlerical mexicana, consecuentemente el padre López decidió tomar partido en el asunto. A su llegada a Cuba lo habían situado en el hospital como el ayudante del capellán.  

    Posteriormente el capellán renuncio y el se quedó como rector. Durante 37 años López se consagró a brindarle a los enfermos afecto y cariño, junto a las monjas que los atendían. 

    De modo que, llegado el momento, salió junto con los Hermanos de la Caridad y los dolientes, con garantía de que nada les sucedería y tomo las ambulancias que les conducirían desde el traspasado hospital hasta el embarcadero donde los esperaban los navíos norteamericanos Georgia y Atlanta que los llevarían hasta el Mariel. 

    Al atardecer del día 26 de Diciembre  de 1916, en el centenario e histórico hospital de las caletas de San Lázaro, el más absoluto e impresionante silencio. Tras sus carcomidas y   paredes quedaban sellados 254 años de decepciones, amarguras y sufrimientos, desde que en 1662  fue colocada la primera piedra del edificio en el cual se asentaron los primeros enfermos de lepra reportadas en el pais. Un día después, el 27 de diciembre, el centenario Hospital San Lázaro  de la Habana dejaba de existir. Las llamas consumieron el hogar de cientos de personas que encontraron allí lo que la  colérica sociedad nunca les permitió compartir: casa, comida  y familia. 

    En el Mariel  carecían de todo, hasta el agua era insuficiente y los insumos había que llevarlos por mar desde la capital. Allí no había nada, ni camas, ni ropas, ni alimentos, únicamente los Hijos de la Caridad soportaron con ellos tales inclemencias y se esforzaron por poner termino a tantos males.

    

 

LAS HIJAS DE LA CARIDAD DE SAN VICENTE DE PAUL

 

    En 1854, las autoridades eclesiásticas cubanas decidieron encomendar a las monjas de la orden religiosa Hijos de la Caridad de San Vicente de Paul el cuidado de los enfermos, siendo la española Sor Petra Moya la primera superiora nombrada por la Iglesia Católica al frente de la institución. La orden, que arribo a América en el 1847 fue fundada en el siglo XVI con el propósito de consagrarse al cuidado de pobres, enfermos y ancianos. 

    El 25 de febrero de 1917, cuando ya la situación se torno lo suficientemente critica e insoportable, los enfermos se insubordinaron. Con antorchas prendieron fuego a las barracas y a campo raso se quedaron, desnudos, sin alimentos y en el mayor abandono.   

    Al día siguiente fueron trasladados a la nueva casa-hospital, donde ocuparon los pabellones que estaban casi terminados mientras se alistaban el resto para dejarlo totalmente habitables. A pesar de que el hospital solo tenía unos cuantos pabellones a medio construir en pleno campo cenagoso, sin agua y sin luz, ausencia de calles, no había casa para las monjas, ni condiciones elementales para la estancia de los enfermos se escogió el lugar porque:

 

  • Se encontraba alejado del centro de la ciudad, lo cual evitaba el contagio.

  • Existía abundante vegetación y clima adecuado para bienestar de los pacientes.

  • Tenían tres caballerías de tierra para todo tipo de cultivo.

  • Las ventajas que ofrecía estar enclavado en una zona de fácil comunicación.

  • La posibilidad de utilizar el fluido eléctrico de la Empresa de Ferrocarriles Unidos, así como el agua del acueducto de Santiago de las Vegas.

 

    El primer Director fue el doctor José A.Clark, sustituido pocos meses después por el Dr. Benjamin Primelles, quien proyecto la llamada ciudad higiénica con el objetivo de construir casas para los matrimonios de enfermos o que fuesen amigos por ser de igual procedencia. 

Hacia 1930 y 1932 sé amplió el sanatorio, con la construcción de nuevos pabellones (para niños y  asiáticos), y en 1936, año en que se dio por terminada la obra, se eligió una nueva junta patronal. 

    Aunque el hospital había sido consolidado, según cuentan muchos pacientes  tenía aspecto de protero, habían pocas medicinas y las existentes por lo general no curaban, la enfermedad estaba muy avanzada en los pacientes  y habían pocos médicos. Llegaron a haber hasta 426 pacientes hospitalizados que venían de todas las provincias del país. 

    Ya para el año 1944 se había logrado sensibles mejoras, entre ellas la construcción de un paradero para el ómnibus, un kiosco para venta de artículos de consumo, una biblioteca científica, garaje, servicios sanitarios, el Rincón Martiano, oficinas y un laboratorio. Posteriormente Se fundó la Asociación de Pacientes del Hospital san Lázaro. 

    En 1952 se puso énfasis en la creación de un órgano oficial con el objetivo de difundir, entre los feligreses que visitaban la iglesia, las penas, alegrías, esperanzas, y anhelos de los pacientes, idea que se materializo en 1955, cuando salió a la luz el primer número de la gaceta mensual Rincón, que circulo por espacio de dos años consecutivos. 

    Antiguamente los directores del hospital toleraban muchas cosas, habían bodegas y bares,  se  consentía  el juego ilícito, Se plantea incluso que había corrupción y Se bebía hasta muy tarde. El aporte que entregaba el Ministerio de Sanidad en aquel entonces era mínimo y no satisfacía  la totalidad de los gastos que requería el centro asistencial, pero gracias a las propiedades donadas por gentes de poder, que tenia su creencia en el santo y que al fallecer dejaba sus bienes al hospital, la institución recibía ingresos que permitían su mantenimiento mediante hipotecas, alquileres y arrendamientos.

 

      

REVOLUCION

   

    A partir de 1959 la Revolución, a través del Ministerio de Salud Publica, se ocupó del sanatorio y le entrego un presupuesto para los gastos requeridos. Dos años mas tarde comenzaron a llegar los primeros enfermeros como auxiliares hasta la formación de un personal técnico y especializado en esta enfermedad. Por esta razón, la Junta de Patronos puso termino a la regencia del hospital para dar paso a la nueva administración. 

    Aun la población  temía al contagio y hay quien decía que a los leprosos se le caían los pedazos del cuerpo, hasta los mismos médicos sentían temor y costaba trabajo que los enfermeros vinieran a laborar aquí. “Si hay otros lugares a donde ir, para que voy  a trabajar al Rincón”, decían muchos. 

    En la actualidad el hospital no atiende solamente a pacientes enfermos de lepra, sino que presta servicios más amplios a enfermos efectados en cualquier especialidad de dermatología general, ya sea psoriasis, pie plano, lupuseritematosos, dermatitis crónica o aguda, intoxicación y otras. 

Cuenta con un salón de cirugía en el cual se realizan operaciones de diferentes tipos, como la rehabilitación quirúrgica de los pacientes  e intervenciones en la especialidad de oftalmología, angiologia, dermatología y cirugía reconstructiva. Asimismo, existen habitaciones equipadas para cuidados intensivos y un departamento de fisioterapia para el tratamiento de los enfermos ingresados y de consulta externa, es decir, que  la institución medica no se limita al paciente ingresado, sino que se proyecta también hacia la comunidad para ofrecer estos servicios. 

     Hay 302 camas distribuidas en 12 salas para la atención al paciente ingresado además del laboratorio clínico  y microbiologico, y los departamentos de trabajo social, esterilización, ergoterapia, farmacia, biblioteca, rayos x y un taller de zapatería que labora para proporcionar un calzado especializado a los enfermos. 

    Hoy  solo permanecen en la casa-hospital del Rincón los más antiguos pacientes, dado que la mayoría de los casosque todavía Se presentan son atendidos de forma ambulatoria y con modernos tratamientos asistenciales. 

    Otros hospitales fueron construidos en las provincias de Villa Clara, Camagüey y Santiago de Cuba y específicamente este ultimo Se edifico a 16 kms de la ciudad. El Santuario Nacional de San Luis de Jagua, para atender a enfermos de las provincias orientales. 

    Actualmente la Directora del Hospital es la Dra. Matilde Alvarez y la institución lleva el nombre del Dr. Guillermo Fernández Hernandez-Baquero.

 

  

 

 

MEDICAMENTOS UTILIZADOS CONTRA LEPRA

 

    Entre las figuras cubanas más prominentes  que pusieron notable empeño en descubrir el remedio a tal padecimiento se hallan los doctores Fernando Rivas-primero en ofrecer una conferencia sobre el tema en la Sociedad Económica  de Amigos del País, -Armando González del Valle, José F. Arango, Carlos J. Finlay y Manuel F. Alfonso.

    Fórmulas para curar o aliviar la lepra se inventaron en disímiles y variadas formas, desde bálsamos y jabones solubles hasta píldoras e infusiones. 

    El guano, el cuichunchille, la zarzaparrilla de palito y lo hidrocotyla asiática fueron los medicamentos mas usados sin que tuviesen una eficiencia o efecto positivo. Luego aparecieron el aceite de chaulmoogra y el mangle rojo, hasta que posteriormente se aplico otro método a base de sulfonas. 

Cuba aparece como el primer país latinoamericano que utilizo este medicamento con excelentes resultados. 

    El procedimiento que se utiliza a nivel internacional, en estos momentos para detener esta enfermedad se halla determinado por la administración conjunta de varios medicamentos a la vez, lo cual se conoce como tratamiento multidroga. Orientado por la            Organización  Mundial de la Salud, este método lo conforman tres fármacos muy potentes: la rifampicina, el lampren y el dapsona, cuyos efectos destruyen el bacilo de Hansen, que provoca el padecimiento dela lepra.

 

 

ESTRECHA RELACIÓN ENTRE EL HOSPITAL Y LA COMUNIDAD RELIGIOSA

 

    Las Hermanas de la Caridad están preparadas para ejercen como asistentes, trabajar en el hospital junto a los enfermeros que se gradúan en los centro técnicos de medicina, prestando servicios en varios aspectos pero fundamentalmente en la difícil tarea de curar pústulas  del paciente, puesto que en ocasiones resulta desagradable porque son lesiones grandes, fétidas, feas y muy contaminantes. 

Según testimonios de Armando González Rodríguez quien labora en el hospital desde 1959 reza: 

”Recuerdo que las Hermanas de la Caridad curaban a los enfermos sin medios de protección  por ejemplo las vendas se lababan y no se esterilizaban; los enfermos estaban muy deteriorados y muchos tenían llagas. 

Ellas lavaban las llagas sin ninguna protección ni seguridad, e increíblemente ninguna resulto contagiada, por esto tal era el cariño que se les profesaba, y poco a poco iba surgiendo entre ellos y los pacientes una relación maternal muy grande. 

A sor Esperanza, que falleció siendo anciana, muchos enfermos le decían  madre porque habían llegado aquí desde niños y para ellos no existía otro familiar que no fuera esa monjita. Ella los atendía, les daba afecto y aun siendo adultos la seguían llamando así”. 

    La madre superiora, hermana sor María Puig, contacto a través de la Iglesia Católica con organizaciones no gubernamentales (ONGs) para la búsqueda de donativos necesarios al hospital. Por esta razón, la fundación humanitaria  Caritos Cuba envío un importante cargamento que representado mucho en cuanto a poder ofrecer una mejor atención con medios para diagnósticos de calidad: Reactivos, medios de cultivo, equipos de laboratorios y electrodomésticos formaron parte del embarque llegado en 1995 . 

 Además amueblaron la cocina comedor que fue construida con ayuda de LABIOFAM, bajo la dirección del doctor Fraga Castro. 

    De Caritas Cuba recibieron un gran lote de medicina: vitaminas, antianemicos, analgesicosa, antinflamatorios y reconstituyentes, lo cual permitió beneficiar a la población que acudió al centro y se aseguro durante dos años diversos tratamientos a los pacientes ingresados. Se habilito el taller de zapatería del hospital por la ONG Misericord que entrego material para la fabricación de calzado, y la organización religiosa Pastores por  la Paz en una de las caravanas que prepararon para traer donativos a Cuba, trajo varias bicicletas y un ómnibus  para los obreros.

 

 

AL FILO DE LA HISTORIA

 

    Es preciso apuntar que el Hospital San Lázaro no estuvo ajeno a la lucha de la mayor parte del pueblo contra la tiranía de Gerardo Machado (1929-1933)La intranquilidad en que vivía el país repercutió en  gran medida en los pacientes, quienes no dejaron de hacer publica su protesta a favor de  la caída del gobierno machadista. 

    Para conjurar esta situación fue nombrado un supervisor militar con amplias facultades administrativas, hasta que el 12 de Agosto de 1933 es derrocado estrepitosamente el dictador. Los enfermos se libraron de la presión a que estaban sometidos, y contagiados con él jubilo popular expulsaron a pedradas al supervisor, barrieron a todos los empleados tildados de machadistas y realizaron un funeral simbólico del depuesto gobierno. Estos instantes fueron aprovechados para bautiza sendos pabellones con los nombres de dos estudiantes asesinados durante el machadato: Julio Antonio Mella y Felix Alpizar. 

Según testimoniantes, igual actitud asumieron los enfermos durante la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista (1952-1959), pues apoyaba al movimiento revolucionario que  convulsionó a la isla a partir de 1957,y que condujo al triunfo del Ejercito Rebelde que comandaba el líder cubano Fidel Castro. Tanto el santuario de la Habana como el de otras provincias, especialmente el de San Luis de Jagua, en Santiago de Cuba, se sumaron a la lucha popular a favor de la caída del gobierno batistiano. 

 

 

 

 

ENTREVISTA REALIZADA AL JEFE ECONÓMICO ARMANDO GONZÁLEZ

   

    En nuestra visita al hospital del Ricon, tuvimos la suerte de entrevistar al historiador del instituto quien labora como Jefe Económico del mismo. Con una amplia sonrisa en la cara y la cordialidad que lo caracteriza, nos contó con mucha modestia sobre la comisión en la que tuvo el honor de participar, cuando el 24 de enero de 1998, el Papa Juan Pablo II visito la estancia. Bajo el titulo de “ Encuentro  con el mundo del dolor” se reunió con el máximo pontífice religioso con los enfermos del Guillermo Fernández Fernández – Baquero y otros que fueron invitados de la cercana clínica para tratamiento de enfermos de SIDA. No puedo olvidar las lagrimas que derramo el Papa conmovido, su Santidad al intercambio,en tan humilde encuentro con los congregados. 

    Rememorando los días en que el hospital no era mas que un antro, donde el juego, la bebida y el olvido eran mas que una plaga, nos relato como se pone de manifiesto el humanismo del personal que hoy se encarga de brindarle apoyo a los hospitalizados, habiendo expedido un cheque por $5000.00, para  garantizar la compra de un medicamento por tres meses a un enfermo que a pesar de estar en sus últimos días, lo necesitaba para aliviarse de otras dolencias.   

    De igual forma nos contó sobre la ardua labor que han realizado las Hermanas de la Caridad, quienes con su apoyo incondicional, desde sus inicios, conquistaron el afecto de los pacientes, quienes las llamaban madre, por recibir sus cuidados desde niños. 

Además hizo énfasis en la herrada y popular tesis sobre la imagen de los leprosos, quienes hacen vida social después de rehabilitados, incluso muchos son matrimonios que han tenido hijos sin heredar la enfermedad o un integrante de la pareja no padece ni se ha contagiado con la misma.

 

 

CONCLUSIONES

 

Aunque en la actualidad los pacientes del Hospital San Lázaro no heredan fincas, ni reciben aportes monetarios de acaudaladas familias, ni son propietarios de codiciadas canteras de piedras, cuentan sin embargo, con el afecto y cariño de miles de personas que año tras año les entregan lo mejor de sí y comparten con ellos todo lo que este a su alcance para hacerle la vida mas sana y placentera. Un ejemplo de ello es la celebre Vedet  cubana Rosita Fornes, actual  madrina del hospital, que motivo a los más talentosos y reconocidos artistas cubanos para formar el proyecto cultural “Rincón”, pues siente un profundo afecto por la labor de rehabilitación que realizan médicos y enfermeros del sanatorio. Ya los enfermos no son aquellos raleos discriminados y atestados de tiempos remotos, ni viven olvidados en lejanas barracas o en antiguos testamentos. 

Es evidente la estrecha relación del hospital con la comunidad religiosa por los estrechos vínculos que se han mantenido, no solo desde la llegada de las monjas al hospital sino desde el primer presbítero que se ocupo de mejorar la vida de los pacientes y garantizarle su bienestar.   

 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

1-    Bernal Alonso, Eduardo.Rincon: Historia de una localidad (inédito), la Habana, 1996.

2-    Henriquez Lagardere, Manuel. “Los peregrinos de San Lázaro”. en Bohemia, 1984

3-    Portal, Herminia del “Devoción y Misterio de San Lázaro”, en Bohemia, la Habana,diciembre 28 de 1947.

4-    Zamora, Laciel.” El Culto de San Lázaro en Cuba”, Fundación Fernando Hortiz, Ciudad de la Habana 2000.