TOMAS ROMAY  UN GRAN HOMBRE DE LA MEDICINA


OBJETIVO

INTRODUCCIÓN

DESARROLLO

CONCLUSIONES

BIBLIOGRAFÍA


NAYLET  MARQUEZ  RODRIGUEZ            

YUDISEL  CASTILLO  ALFONSO            

YAMELKIS  DIAZ  MARTINEZ               

EILET  PEREZ  FERNANDEZ                     

YACKELIN  SANCHEZ  ESTRADA             

 2do Año de Medicina

 Tutor:  Lic. Ana María Gelpi Leyva

Profesora Instructora de Historia de Cuba

INSTITUTO SUPERIOR DE CIENCIAS MEDICAS 

  FACULTAD Dr. SALVADOR ALLENDE

“TENEMOS  DERECHO  Y  HASTA EL DEBER DE SER POR SOBRE TODAS LAS COSAS, UN MEDICO REVOLUCIONARIO, SER HOMBRE QUE  UTILIZA  LOS CONOCIMIENTOS DE SU PROFESIÓN AL SERVICIO DE LA REVOLUCIÓN Y

 DEL PUEBLO”  

 

 

OBJETIVO GENERAL :

  • Profundizar en la vida y obra de Tomás Romay

 

Específicos :

  • Describir el panorama histórico en el que se desarrolla Tomás Romay.
  • Investigar aspectos del desenvolvimiento de la vida en Cuba en el  siglo XIX.

 

   

 

 

INTRODUCCIÓN 

 

Tomas  Romay  nació el 21 de diciembre de 1764 en la calle Empedrado  # 71  cerca del  hospital San Juan de Dios.  Fueron sus  padres Don Lorenzo Romay y María  de los  Angeles Valdés.  No poseían bienes de fortuna aunque posteriormente conquistaron una posición económica relativamente acomodada.                   

Inicia sus estudios en el Convento  de predicadores bajo la tutela de su tío paterno Frai Pedro.  Recibe el grado de bachiller el día 24 de marzo  de 1783  y poco después obtiene la Cátedra de texto Aristotélico  el cual se lo confiere la licenciatura y magisterio en artes.   Cursa estudios de medicina en la universidad Pontificia de San Jerónimo de la Habana.  En el año 1791  obtiene la Cátedra de Vísperas (patología)  se le confieren los grados mayores de licenciado  y doctor el día 24 de 1792 recibe el título de Doctor en Medicina.

En tanto sigue avanzando  la época, Romay por su esfuerzo individual va  mejorando su instrucción y adquiriendo una amplia cultura.  Hasta este momento no ha tenido una oportunidad  pública que le haya permitido mostrar sus datos morales, su  ilustración  y su talento, esta ocasión va a brindársela Don Luis de las Casas, como resultado de la amistad que entre ellos se establece quien expuso en una ocasión.

“Hombres como este son los que necesito a mi alrededor para mis proyectos “.  Don Luis otorgo a Romay una beca  para ampliar sus estudios de botánica, química y medicina en el extranjero y Romay escogió para ello la Escuela de Medicina de Edimburgo.  La guerra desatada entre España e Inglaterra le impidió cumplir con este designio

 

     

 

 

 

 

 DESARROLLO


El escenario histórico donde se desarrolla Tomas Romay es el siglo XVIII, que presenta como característica fundamental la consolidación de los elementos nacionales de una clase social, la burguesía cubana, integrada por semiaristocratica corta de cubanos ricos, propietarios de ingenios azucareros, haciendas ganaderas y vegueras.

La burguesía criolla comienza a ejercer una profunda influencia entre los elementos de la clase media, que ven en ella la posibilidad de ganar gloria  y fortuna. Por otra parte, aquella clase para lograr sus objetivos, la dirección hegemónica de la nación, tanto en lo espiritual como en lo material requiere el concurso de los hombres ilustrados de la época.

Pero además de esta situación Cuba estaba sumergida en precario estado de insalubridad, las condiciones de vida de aquellos que no pertenecían a la burguesía eran pésimas, no habían sistemas de alcantarillado, el agua no era del todo potable, habían en la ciudad muchos vectores.

Estas condiciones hacían muy fácil la diseminación de un foco contagioso como fue la viruela que fue introducida en Cuba por los españoles no precisamente con la llegada de Colon sino con la conquista y la colonización, y como el sistema inmunológico  de  los cubanos de aquella época no estaba sensibilizado con esta enfermedad, la misma tuvo mucho auge y se diseminó muy rápido.  Además como la actividad de la medicina en Cuba era muy pobre no se conocían cuales eran las formas de evitarla ni como evitar que se llevara a los contagiados al mundo de los muertos. Esto provocó un estado de desconsuelo y tristeza que se reflejaba en el rostro de los cubanos. Se plantea que la viruela surgió en la India, virus contagioso que da una fiebre muy alta, forma unas ampollas con humor que se secan y forman costras. Si la persona contagiada no muere de la fiebre como generalmente pasa, demora mucho su recuperación. Actualmente esta enfermedad está erradicada en todo el mundo y solo se conserva en  algunos laboratorios de países desarrollados que lo usan como arma biológica. En la actualidad no se vacuna en su contra pero con el desarrollo de la medicina en estos tiempos se considera que dicha enfermedad si se desarrollara no es mortal.

Romay era pensador, científico, humanista, sabio,  médico , contribuyo a la derrota de la escolástica y abrió el camino a las ciencias naturales y modernas.

Entusiasta partidario de los estudios de la naturaleza, propició la creación del Jardín Botánico y  prestó sus concursos para que José Estévez Contal se formara como el primer cubano.

En unión de José Agustín Caballero llevó las ilustraciones científicas a las páginas del papel periódico y los abrió de la lucha contra el escolasticismo.  En los hospitales fomentó una nueva enseñanza médica, la que estudiaba “ los signos sensibles que nos presenta el enfermo”  y busca la confirmación del diagnóstico en la práctica de las autopsias. A Romay debe la medicina cubana el haber adquirido un carácter científico que iniciara nuestra bibliografía médica con la  publicación de  su disertación sobre la Fiebre Maligna  llamada vulgarmente Vómito Negro, que no fue la primera escrita en castellano pero es una importante monografía sobre la Fiebre  Amarilla.  Igualmente se le debe  que acometiera la empresa de sanear nuestro ambiente, introduciendo la enseñanza y práctica de la higiene pública y que  abogara además por la construcción de un cementerio general  en lugar de enterrar los cadáveres en la iglesia.

Fue un magnífico médico que se hizo por sí mismo.  Un médico que dio una magnífica lección a los hombres de su época,  la mayor de todas dentro de las condiciones prevalecientes, la superación individual a través del estudio.  Proclamó que había que aprender la medicina en contacto directo con el  enfermo, fue una mente abierta e innovadora.  Tomas nunca expuso  sus éxitos con la vanidad  de quien se cree a salvo de cualquier crítica, por el contrario siempre que los divulgó reclamó de sus colegas la valoración adecuada, nunca ocultó sus errores,  ni tuvo el temor de confesar que había cambiado de criterio.

Se preocupó mas por los problemas de la higiene pública que por los privados de la profesión, ello lo consagra como uno de los primeros hingienistas de América.   La introducción propagación y conservación de la vacuna antivariólica durante mas de 30 años es un episodio cimero en su actividad médica.  Ocupó un puesto importante en  el combate contra la devastadora epidemia del cólera – morbo en 1833.

Ejerció la medicina intensa y desinteresada en el hospital militar, el Colegio  Seminario de San Carlos, el Hospital de Morena, el de convalecencia de Belén,  Casa de  Dementes, Hospital general y en la casa de Beneficencia.

Cuando la epidemia del Cólera esparció terror y muerte por todas partes,  Romay atravesaba diariamente las calles de esta ciudad y extramuros sin que la serenidad de su rostro se alterara ni por las calamidades Públicas, ni por las desgracias privadas que nublaron el recinto de su hogar con la pérdida de una hija adorada, víctima de azote que nos destruyó.  La  más memorable de todas las campañas libradas por Romay para poner al servicio de la humanidad los descubrimientos de la ciencia fue la que inició en 1801 por introducir y propagar la vacuna antivariólica.  Se consagró al estudio de la profilaxis,   realizando numerosos trabajos de investigación con resultados negativos, hasta que el 12 de diciembre de 1804 pudo dar cuenta a la sociedad económica, del éxito alcanzado utilizando las postulas de la vacuna aplicadas a un hijo y a  dos niños hijos de la Señora María Bustamante y además a 31 personas.    Luchó por vencer los prejuicios e incomprensiones que  habían sido  barreras puestas al progreso de la  ciencia.   Hizo la contraprueba inoculando viruelas a personas ya vacunadas entre ellos a  sus hijos   y los más incrédulos tuvieron que rendirse ante la eficacia incontrastable de la vacuna. Fue un apóstol de la propagación de la vacuna, realizándola desde el 13 de febrero de 1804 hasta el 30 de noviembre de 1835, ante la junta de vacuna de la que fue secretario fundador, refería el número de vacunaciones durante ese espacio de tiempo que llegaba a 311 342 en  toda  la isla.

Es muy meritoria  la actuación de Romay en el campo de la medicina pero sola no es la  que conforma su personalidad histórica, sino el haber sido iniciador del movimiento científico en Cuba. A pesar de los límites que le imponen las condiciones sociales y políticas de la colonia, Romay  emula con los  mas ilustrados enciclopedistas que protagonizaron la lucha ideológica por el alumbramiento de la sociedad burguesa. Lo encontramos abogando por la aplicación de los métodos científicos aun en  materias tan ajenas a su formación profesional como es el caso de la agricultura. Abordó las mas disímiles materias, entre ellas: Medicina,  Botánica, Química,  Agricultura, Historia, Gramática, Arte, Sociología, Filosofía y Educación, en esta última se pronunció desde el primer instante como partidario de la propagación de la instrucción a través de  escuelas gratuitas y de la implantación de métodos pedagógicos nuevos.

Romay combate tenazmente el sistema metafísico, así denomina a la escolástica que obligan a creer en lo que no palpa. Años mas tarde afirma “La ignorancia y el escolasticismo impiden en casi toda  España los progresos de la medicina”.

Romay fue el hombre público que participó en actividades de carácter que tuvo lugar en la isla, fue secretario de la diputación principal de la Habana. En el período de 1808  a 1812 en la isla se produjeron determinados acontecimientos políticos. La burguesía cubana bajo la prudente dirección de Francisco de Arando  y Parreño se trazó una estrategia para mantener a toda costa sus posiciones y aprovechar las posibilidades de consolidar y ampliar sus logros en el comercio exterior, para corregir estos resultados debe asumir la defensa de  la unión de Cuba con España, cooperar con el movimiento de lucha por la independencia nacional española y apoyar el sistema de gobierno monárquico  en su  nueva variante costumbrista. En este período Romay se identificó con las ideas políticas cardinales de la burguesía cubana. El hecho de que Romay fuese el secretario permanente de la Junta de Población Blanca, ofrece la oportunidad de estudiar su conducta ante la esclavitud.

Romay en esta Junta representa la ideología de los agricultores medios. De médico sin propiedades pasó a ser propietario de tierras con pequeña dotación de esclavos. En la sociedad económica  abogó siempre por el  fomento de la agricultura, la diversificación agrícola  y extensión de cultivos tales como trigo, maní y ajonjolí.

Defiende el trato justo y humano para los esclavos, dirige una exposición a la real junta del consulado donde propugna la protección de la vida de los esclavos. Se mostró favorable a la supresión de la esclavitud dentro de ciertas condiciones. Su voz no encontró eco en su tiempo y solo en las postrimerías de su vida emergieron fuerzas para luchar contra la esclavitud, los que  no lograrían su triunfo definitivo hasta el curso de la guerra de independencia nacional.

Romay al asumir la responsabilidad de dar vida al estudio de las ciencias naturales, de luchar contra la vieja ideología, de identificarse con los objetivos de la nueva clase social adquiere categoría  de forjador de nuestra nacionalidad.

Rasgos hay en la larga existencia de Romay que nunca podrían ser presa de olvido y que demuestran la decisión y energía de sus  sentimientos. Sociedades y corporaciones  científicas de París, Burdeos y Estados de la Unión Americana declaran socio corresponsal a Romay que por esos mismos trabajos había alcanzado ya el honroso titulo de Vocal de la Real Academia de Medicina de Madrid y la publicación y reproducción de sus interesantes memorias en idioma nacional y extranjero. Cuando en una época de turbulencias públicas que tantas amarguras  trajeron  Romay se vio atacado en su reputación, desarrolló la energía de su carácter y que con empeñado litigio la arena en que combatió como ciudadano y como caballero.  Triunfó y este triunfo en nada excitó su orgullo, fue un triunfo de justicia que tranquilizó su conciencia alarmada con la sola idea de haberse dudado de su honradez en importantes y espinosos deberes que desempeñara.

Vio amenazada la existencia de sus hijos, el furor de las pasiones, el desenfreno de los partidos señalaban como futuras víctimas que habían de inmolarse.

Romay acababa de perder a su esposa, sus amigos y allegados le aconsejaron para que ocultara en las haciendas remotas a sus hijos y los salvara del peligro inminente en que estaban, pero este hombre severo, imperturbable, rechaza a sus enemigos y las lágrimas del hogar doméstico derramadas por la pérdida de una madre, se confunde con la admiración que en todos produjo este comportamiento.

Cargado de gloria y de años, pero pobre y triste muere Romay a los a los 85 años, el 30 de marzo de 1849 ( siete días después de haberse hecho el plan de estudio). Su entierro fue una imponente demostración de duelo.

¿Qué hizo este hombre para que sus contemporáneos le profesaran tan grande reconocimiento?

Fue un hombre que supo abrir causes de mejoramiento para su patria y para su pueblo.

 

 

 

   

 

 CONCLUSIONES

 

Con este trabajo hemos querido dar a conocer los detalles de la vida y obra de Tomas Romay. Hemos estudiado los grandes aportes de Romay en la historia de la medicina. Pudimos apreciar las condiciones humanas que lo caracterizaron pues era un hombre que poseía una luz muy amplia sobre la precaria situación que existía en la época que representaba una amenaza para la salud de los cubanos en el siglo 18. No solo desbordó su inteligencia en ramas de la medicina sino también en otros aspectos que interesaban a la sociedad.

  Con este trabajo queremos exhortar a todos los jóvenes que se preocupen  por conocer la vida y obra de Tomas Romay, un gran hombre que contribuyó tanto a  mejorar la situación  política y económica de su país, como la asistencia social a las personas que vivían en él. Extender por otra parte a todos aquellos que no puedan valorar los profundos sentimientos que caracterizaban a Romay para que basados en su ejemplo seamos signos de profundas raíces y de intachable actitud.

 

 

   

 

 

 BIBLIOGRAFIA CONSULTADA

  •   DISERTACIÓN SOBRE LA FIEBRE MALIGNA LLAMADA VULGARMENTE      VOMITO NEGRO ENFERMEDAD EPIDÉMICA EN LAS INDIAS OCCIDENTALES, LEÍDA  EN JUNTA DE SOCIEDAD PATRIÓTICA DE LA HABANA, EL 5 DE ABRIL DE 1797. Por el socio D. Tomas Romay, Doctor en Medicina, Maestro en Filosofía Catedrático que fue del Texto de Aristóteles y es Actualmente de Vísperas de Medicina En esta Real Universidad. CON SUPERIOR PERMISO Habana- En la imprenta de la capital general NDCCXCVII  

  • MEMORIA SOBRE LA INTRODUCCIÓN Y PROGRESO DE LA VACUNA EN LA ISLA DE CUBA,  India en Juntas generales, celebradas Por la sociedad económica de LA HABANA El 12 de Diciembre de 1804 Por el Dr. Y maestro Tomas Romay .Socio memorado en la clase de profesor Sobresaliente, secretario de la Junta Central De la vacuna, Vocal de la Junta de sanidad,   ex catedratico del texto de Aristóteles y de Vísperas de medicina  en esta Universidad Y académico corresponsal de la Real Academia de Medicina de Madrid CON  SUPERIOR  PERMISO HABANA. EN LA IMPRENTA DE LA CAPITAL GENERAL MDCCCV

  •    . Romay T . Obras  Completas (T – 1) Academia de Ciencias de la República de Cuba.  Museo Histórico de Las Ciencias Medicas “ Carlos J Finlay ” .  La Habana 1965 ( introducción)  

  • Romay T . Obras Completas (T-2)  Academia de Las Ciencias de la República de  Cuba.  Museo Histórico de  Las Ciencias Medicas  “Carlos J Finlay “  . La Habana 1966 , pagina 54.

  • Romay T. Apuntes para la historia de La Habana, 1798.

  • Tomas Romay  Medico y Pensador, Bohemia ,1998, N-25,pagina 24.