LA PRIMERA MUJER MEDICO CUBANA

 
TITULO

RESUMEN

INTRODUCCIÓN

DESARROLLO

CONCLUSIONES

ANEXO

BIBLIOGRAFÍA


AUTORES : Mabel Espinosa Figueredo

                    Yanet Gómez Valdés

                     Legna la Nuez Gambino

                     Lázaro Morales Peñalver

2ª DE Medicina

 

Tutor: Lic. Manuel Martínez  Acuña

Profesor Instructor de Historia de Cuba

 

 

RESUMEN

 

Laura Martínez de Carvajal y del Camino nació el 27 de agosto de 1869 en el seno de una familia española adinerada. Recibe la instrucción primaria en la escuela de señoritas de Manuela de Concha Duval donde conoció a Lina Campuzano quien fuera su mejor amiga y su compañera de aula. Continúa sus estudios en el Colegio de San Francisco de Paula y ya con 13 años  era graduada de bachiller.

 

 A los 13 años, se matricula junto a su hermano en la Universidad de la Habana en las carreras de Ciencias Físico-Matemáticas  y Medicina. Antes de graduarse en Medicina el 15 de julio de 1889, con 19 años, lo hizo en Físico-Matemáticas, a los 18 años, el 30 de junio de 1888, con notas de sobresaliente. Mientras cursaba sus estudios en la Universidad conoció al Dr. Enrique López con quien se compromete y contrae matrimonio el 20 de julio de 1889. Laura era el más eficaz de los auxiliares de su esposo, considerado el primer oculista de la época y junto a él realiza un meritorio trabajo que recibe numerosos reconocimientos.

 

Después de la muerte de su esposo producto de una enfermedad,  Laura decide retirarse de su profesión y en 1917 se instala en El Retiro, una finquita que ella compra para recuperarse de ese duro golpe. El 24 de enero de 1941, 31 años después de su esposo, muere Laura con más de 70 años dejando en nuestra historia el más vivo ejemplo de humanidad y de heroísmo.

 

 

INTRODUCCION

 

Hoy no sería motivo de asombro caminar por las calles y ver cómo cientos de mujeres llevan el peso de una fábrica o la dirección de cada labor en la comunidad.  En cada rincón se hace la mujer cubana de hoy protagonista de cada batalla.

 

Pero, ¿ha de creerse que la sociedad ha mantenido siempre sus puertas abiertas al progreso y desarrollo homónimo del hombre y la mujer?

 

La cadena de acontecimientos que se corona hoy con la presencia de las jóvenes en las facultades de medicina tienen raíces muy hondas.  Es necesario estudiar las ideas que prevalecían en cuanto a la educación de las mujeres desde los primeros años de nuestra historia, cuáles eran los únicos oficios a los que pudieron aspirar en condiciones extremadamente difíciles, las pocas jóvenes que soñaron con un porvenir mejor.

 

Desde la llegada de Colón a Cuba el 28 de octubre de 1492 ya las aborígenes cubanas habían sido condenadas al servicio doméstico.  Mientras los hombres se dedicaban a la artesanía y a la caza, las mujeres de la comunidad solían hacer el casabe  y el pan de maíz.  Se dedicaban además al cuidado de los hijos, tejían hamacas y practicaban sencillas labores de jardinería.

 

Al imperar el régimen esclavista tras la colonización española la esclava también se encargaba de las labores domésticas.  Al comenzar a difundirse la cultura la mujer quedó rezagada respecto al hombre.  Muchos hijos de familiar adineradas eran enviados a Europa a cursar estudios y regresaban herederos de los últimos adelantos de la época como abogados o doctores.  Las mujeres sabían leer y escribir, pero no podían soñar con tales distinciones porque la sociedad y la propia mujer las hacían inferiores. 

 

Algunas pudieron desempeñar algunos oficios con el transcurso del tiempo pero es necesario señalar que la Cuba del siglo XVII distaba mucho de la Cuba de hoy. 

 

Tras el fin de la Guerra de los Diez Años, la Isla se sumergía en una extrema pobreza y las epidemias diezmaban la población.  ¿Qué joven querría superarse bajo estas condiciones y los ya citados prejuicios sociales existentes?

 

Envuelta en esta controversia, el 27 de agosto de 1869 nació Laura Martínez de Carvajal y del Camino a quien también se le negaba el progreso individual que era exclusivo de los hombres.  Laura Martínez se convertiría unos años después, tras vencer numerosos obstáculos, en la primera mujer cubana graduada en medicina en nuestra Universidad y en la primera mujer médico que ejerció esta científica profesión en Cuba, especializándose en Oftalmología.  (1)

 

 

 

 


 

 

DESARROLLO

 

Laura Martínez de Carvajal era hija de españoles adinerados que tenían acceso a los círculos más exclusivos de la sociedad, privilegio de los cuales disfrutaría esta joven al crecer.

 

Su padre fue Vicente Martínez de Carvajal, hombre muy culto que practicaba el ajedrez que en la época era considerado como una práctica de sabios.  Era un hombre progresista, de ideas liberales.  Consideraba que el atraso que existía en España, se debía al exceso de curas que obstruían con sus erradas convicciones el desarrollo de la sociedad.

 

Su madre, Elisa del Camino, era una mujer muy culta y refinada que gustaba del piano desde pequeña y que llegó a convertirse en una reconocida pianista de tertulias.

 

Laura era la hija mayor de ese matrimonio que tuvo cuatro hijos más.  En cuna de oro nació y creció esta niña influenciada por la idea de su padre.  Desde pequeña fue muy aventajada y a los cuatro años ya sabía leer corrido.  Recibió de su familia todos los buenos modales y costumbres de la sociedad sin olvidar los más nobles valores que pueda poseer un ser humano.

 

Recibe la instrucción primaria en la escuela de señoritas de Manuela de Concha Duval, profesora de piano, muy culta y refinada educada en España.  Allí conoció a Lina Campuzano quien fuera su mejor amiga y su compañera de aula.  Recibió tanto de Concha como de Lina  un gran apoyo en los años siguientes de su vida.  Laura mostró desde pequeña signos de gran sinceridad y humanidad.

 

Se traslada  posteriormente para continuar  sus estudios al Colegio de San Francisco de Paula donde también comparte libros y buenos momentos con Lina.  Con 13 años ya era graduada de bachiller.  Desde entonces era ya una hermosa joven que prefería la jardinería y las labores de costura.  Cuentan que sentía una devoción por el estudio muy grande.  Laura leía mucho y estudiaba constantemente, entre sus obras preferidas se encontraban “Diccionario de los orígenes de las investigaciones y los descubrimientos” por W. Maaigne.

 

A los 13 años, se matricula junto a su hermano en la Universidad de la Habana en las carreras de Ciencias Físico-Matemáticas  y Medicina.

 

 

Erróneamente se comenta que el padre de Laura al tener muy buenas relaciones con las autoridades, consiguió un permiso para que Laura examinara las asignaturas de bachillerato  e ingresara a la Universidad para estudiar ambas carreras.

 

Existía una disposición legal que expresaba que ni para el ingreso  y graduación  en el bachiller o en la Universidad  el sexo, la raza  o la edad fueran inconvenientes.

 

A esta disposición se acogieron  Laura y sus familiares para acallar los comentarios y solucionar algunos inconvenientes que surgieron por el hecho casi exclusivo de encontrarse a una mujer en un aula rodeada de centenares de hombres.

 

Por su rectitud y seriedad Laura supo darse su lugar en un ambiente que como no era natural le resultaba hostil.  Supo hacerse respetar por sus compañeros de aula que llegaron a defenderla de las ofensas y los comentarios que se habían suscitado.  Las amistades de Laura no fueron muy numerosas pero sí muy profundas. 

 

Era curioso que en esa sociedad una mujer llegara tan lejos con tan firmes propósitos y se abriera paso.  Laura recibió un gran apoyo de numerosas personas, especialmente su padre, que quería que fuera médico, así como de  Manuela de Concha, Lina Campuzano y Felipe Poey que era decano de la Facultad donde estudiaba.

 

En el anfiteatro anatómico ubicado en el edificio del antiguo Convento San Isidro, Laura hizo sus prácticas de disección y otras materias venciendo numerosas dificultades por su condición de mujer.  La preparación clínica se hacía en hospitales con pésimas condiciones.  En 1883, con 13 años inicia su preparación clínica en el Hospital San Felipe y Santiago (Altos de la Cárcel) donde se atendían los presos.  Entre tanta promiscuidad supo aferrarse a su afán de ser médico y olvidarse de las burlas, los insultos y las trabas que le imponían los profesores y los mismos pacientes.

 

Continúa su preparación clínica en el Hospital San Francisco de Paula donde cursó las asignaturas de obstetricia y enfermedades de la mujer y el niño.  Las condiciones de este sitio eran algo más favorables y su estancia en este Hospital fue más agradable.  Allí recibió el apoyo del doctor Jorge Le Roy, gran compañero de estudio.

 

En el primer año de Licenciatura en medicina tuvo que hacer sola la asignatura de disección los domingos y los días festivos.  A pesar de esto, la culmina con sobresaliente y se presenta a exámenes de oposiciones, obteniendo mención.  

 

Antes de graduarse en Medicina el 15 de julio de 1889, con 19 años, lo hizo en Físico-Matemáticas, a los 18 años, el 30 de junio de 1888, con notas de sobresaliente.

 

Mientras cursaba sus estudios en la Universidad conoció al Dr. Enrique López con quien se compromete y contrae matrimonio el 20 de julio de 1889.  Ambos actuaban como un todo indisoluble en la vida conyugal y profesional.  El curso sus estudios en Universidad de La Habana y le llevaba a Laura  doce años.

 

El Dr. Enrique era oftalmólogo y dirigía la Policlínica de Especialidades y sus archivos.  Editaba una revista que recibió Medalla de Oro en numerosos congresos médicos y que sólo deja de imprimirse de 1901 a 1905 por haber estado enfermo. 

 

En aquel medio científico con un gran adelanto de todo el instrumental quirúrgico, Laura era el más eficaz de los auxiliares de su esposo, considerado el primer oculista de la época.  Su clínica y sus trabajos gozaron no sólo del prestigio de los cubanos sino de muchos investigadores que en aquellos momentos fueron también muy reconocidos.

 

Cuando su esposo caía en cama, debido a su enfermedad, Laura lo atendía, cuidaba de sus 7 hijos y quedaba a cargo de las operaciones y los tratamientos oculares de la clínica.  Así ejerce la cirugía ocular por 10 años aproximadamente.

 

Laura participó junto a su esposo en numerosos congresos médicos que se realizaron  por entonces por iniciativa de su esposo. Colabora junto a él en ediciones como “Observaciones clínicas”, “Notas fisiológicas”, “Ocular leprosy” que fue traducida por Finlay, así como los tres volúmenes de  “Oftalmología clínica”.  Laura, además de convertirse en la primera mujer médico cubana, se convierte en la primera oftalmóloga de Cuba. 

 

La enfermedad de su esposo se convirtió en una pesada cruz que Laura llevó con amor y dignidad hasta que falleció el 10 de febrero de 1891.  Al morir Laura entrega 400 pesos para la adquisición de los implementos para la lectura del Sistema Braille y otros medios útiles para los pacientes ciegos.  El 5 de enero de 1914 muere su hijo más pequeño, era otro duro golpe que le asestaba la vida. 

 

En 1917 reintenta hacer su vida.  Laura compró una caballería de tierra en el campo y levanto la finca que nombro “El retiro” (hoy Museo Nacional) porque a su juicio sería la oportunidad de vivir en paz junto a los suyos.  Allí instala una escuelita gratuita para los pobres, de la que se encargaría su hija María.  Laura perdía poco a poco su paso ágil.  No se hizo esperar la tos, pero enfrenta su enfermedad con valor.  No fue a ningún sanatorio y la tuberculosis fue minando poco a poco su organismo. El 24 de enero de 1941, 31 años después de su esposo, muere Laura con más de 70 años.  Su tumba se encuentra en el Cementerio de Colón con la siguiente lápida.

 

“Dra. Laura Martínez de Carvajal. 24 de enero de 1941.  Es el nombre de la primera mujer que se recibió como médico el 15 de julio de 1889” (1)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CONCLUSIONES

 

Laura Martínez de Carvajal es ejemplo, porque a pesar de las condiciones difíciles de su tiempo, todo es sobresaliente en ella.  Tan sólo es necesario dirigir una mirada en recuento de su actuación para comprender que la empresa heroica emprendida por esta mujer, de un valor incuestionable fue muy difícil y por ello de muchos mérito, méritos que la incorporan a niveles muy elevados de las Ciencias Médicas.

 

Fue una de las tantas mentes lúcidas que conoció la sociedad cubana, sólo que por su condición de mujer se le negaba la oportunidad del saber lo que le otorga aún mayor distinción a dicha empresa.  Su valor y su talento brillaron con luz propia, luz que con el ritmo acelerado de nuestra Revolución sigue resplandeciendo en el camino que en nuestros días coloca a la mujer en lo más alto de la ciencia.

 

Bien puede sentirse orgullosa la patria cubana de sus altos valores y al compararla con los que lograron triunfar, difícilmente se encontrará, considerando sus especiales circunstancias otro ejemplo más completo de fiel abnegación y de esforzada voluntad. (1)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ANEXO No. 1

 

Calificaciones obtenidas por Laura Martínez de Carvajal

 

Licenciatura en Medicina

 

·         Anatomía (1° y 2° curso) .............................................................Sobresaliente

·         Zoología (1884-1885) ..................................................................Sobresaliente

·         Fisiología Humana e Higiene Privada ..........................................Notable

·         Patología General (1885-1886) ...................................................Sobresaliente

·         Histología (1885-1886) ................................................................Sobresaliente

·         Patología Quirúrgica Especial (1886-1887) .................................Sobresaliente

·         Obstetricia y Enfermedades de la Mujer y el Niño .......................Sobresaliente

 

Licenciatura en Ciencias Físico-Matemáticas

 

·         Análisis Matemático (1883-1884) ................................................Sobresaliente

·         Geometría (1883-1884) ...............................................................Sobresaliente

·         Química General (1883-1884) .....................................................Sobresaliente

·         Ampliaciones de Física (1883-1884) ...........................................Notable

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

BIBLIOGRAFIA

 

1.       Lara, Dra. María Julia O., Cuadernos de Historia de la Salud Pública No. 28, La Habana, 1964.