III Congreso Estudiantil Virtual de Ciencias Médicas
Facultad de Medicina "Dr. Miguel Enríquez"
Estudio Clínico de 30 pacientes con convulsiones febriles
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Resumen
Introducción
Objetivos
Material y Método
Resultados y Discusión
Conclusiones
Bibliografía
Anexos

Introducción

Los antecedentes históricos de las convulsiones asociadas a elevación térmica de origen extracraneal son muy antiguos, Hipócrates (460 – 370 a. j. c.) ya describe esta relación(1).
Una convulsión febril es un acontecimiento que se produce en la infancia, generalmente entre los 3 meses y 5 años. La convulsión generalmente está relacionada con la fiebre
(convencionalmente una temperatura mayor de 38 Grados Celsius) en un niño considerado hasta ese momento neurológicamente normal. Se plantea que al manifestarse la fiebre esta produce una alteración sobre el sistema nervioso, que será más acentuado cuanto más bruscamente se haya presentado, provocando la convulsión puramente febril(2).
Se plantea un factor genético familiar predisponerte sobre el que incidirán hechos etiológicos diversos: Infecciones, inmunizaciones y trastornos metabólicos asociados que desencadenan la elevación térmica y la crisis convulsiva(2,3,4,5).
En la mayoría de las revisiones de estudios sobre convulsión febril es comprobado que la misma suele aparecer en las primeras 24 horas de aparición de la fiebre, la cual es causada fundamentalmente por las infecciones del tracto respiratorio y otras (2,3,4,5,6).
Los niños que se sufren un ataque febril por lo general gozan de buena salud después del episodio convulsivo, sin embargo corren riesgos en varios aspectos. Del 30-40% de los casos que presentaron una convulsión febril experimentarán otro de estos ataques (3,5,7). Un pequeño porcentaje de niños que han sufrido de uno o varios crisis febriles pueden presentar luego ataques afebriles, o sea epilepsia (2,3,4,5,6,7).
El riesgo de desarrollar una epilepsia en un niño que ha tenido convulsiones febriles varía en un 1-9% en dependencia de la presencia de factores de riesgo que tenga el paciente, siendo este mayor que el riesgo de epilepsia encontrada en la población infantil general que es de un 0.6 al 0.7%(3,4,6,7).
Las convulsiones son un síndrome alarmante, que la familia interpreta como un grave peligro para la vida del niño, acudiendo con urgencia al médico, con reacciones de angustias y temor, en este caso el médico se enfrenta a una doble tarea, darle al niño la atención que requiere utilizando la metodología y el tratamiento adecuado que facilite el cese de la crisis convulsiva, evitando así las graves consecuencias que su prolongación traería y a su vez calmar a la familia dándole seguridad y confianza(8,9,10).
Por todo lo señalado anteriormente no sentimos motivados a realizar este trabajo para conocer algunos aspectos clínicos y la caracterización de esta afección en la población infantil de nuestro medio.

 
Estudio Clínico de 30 pacientes con convulsiones febriles
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