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Desarrollo
ESTRÉS
Hans Selye definió el estrés o síndrome general de
adaptación como "una respuesta no específica del organismo
ante una demanda que se le hace". Se debe tener en cuenta que el
resultado puede ser condiciones desagradables o agradables.
El estrés
debe ser visto como un proceso continuo de adaptación activa al
ambiente mediante mecanismos psico - neuro - endocrinos. Los cuales son
funcionalmente inespecíficos en la liberación de muchas
hormonas.
En el
sistema psico - neuro - endocrino la corteza cerebral tiene una función
integradora al mas alto nivel. La actividad de la corteza cerebral sirve
de transductora de estímulos psicosociales al transformar los cambios
en neurotransmisores de hormonas y de otros procesos fisiológicos.
Se considera que en el estrés confluyen tres elementos fundamentales:
el entorno, las respuestas fisiológicas ante él, y los pensamientos
de quien lo sufre.
La actividad social del hombre, según su personalidad y reflejado
en los procesos psico - neuro - endocrinos es la principal fuente de estímulos
generadores de respuesta de adaptación continua y activa del ser
humano.
Nadie escapa a la posibilidad de ser víctima del estrés,
pues el mismo no discrimina razas, creencias religiosas, idiomas, nacionalidades,
etc.
En la respuesta al estrés influyen varios factores, como la intensidad
del estímulo y su duración. La misma puede ser de enfrentamiento
o de huída, para lo cual el cuerpo tiene que prepararse. En esa
respuesta están involucrados el cerebro, las emociones y el cuerpo.
Fisiología del Estrés
La respuesta fisiológica al estrés da lugar a una serie
de ajustes a largo o a corto plazo en los sistemas cardiovascular, inmunitario,
neuroendocrino y somatosensorial y en el metabolismo, que permiten que
el organismo se adapte a una serie de estímulos tanto físicos
como psicológicos. Los procesos fisiológicos que no suponen
un beneficio a corto plazo y no son esenciales para la supervivencia se
inhiben, como la inflamación y la digestión. Cuando la intensidad
o la duración del estímulo excede ciertos límites,
se pueden llegar a producir cambios patológicos o exacerbar enfermedades
ya existentes como hipertensión, úlceras gástricas
y alteraciones neurológicas. La respuesta inmediata al estrés
se encuentra mediada por el hipotálamo, el sistema nervioso autónomo
y la médula suprarrenal y se caracteriza por aumento de la glicemia,
de la frecuencia y la fuerza de contracción cardíacas, aumento
del flujo sanguíneo en el músculo esquelético, vasoconstricción
esplénica y aumento del número de eritrocitos circulantes,
aumento de la capacidad respiratoria y dilatación bronquial. Todos
estos
cambios están relacionados con la perfusión sanguínea
a los órganos vitales como el corazón y el cerebro, así
como al pulmón y músculo esquelético.
La vía final común de la respuesta a una gran variedad de
estímulos estresantes es la liberación hipofisaria de ACTH.
A nivel hipofisario diversas hormonas hipotalámicas (CRH, ADH,
oxitocina) y factores periféricos (catecolaminas, interleuquinas)
pueden activar la secreción de ACTH. La naturaleza multimolecular
de todos los factores que estimulan la secreción de ACTH nos indica
lo sensible y finamente que está regulada la secreción de
ACTH en respuesta a una gran variedad de estímulos diferentes.
Dependiendo del estrés experimentado, los distintos factores solos
o en combinación estimulan la secreción de ACTH.
Aspectos psicológicos del Estrés
Los factores
psicológicos pueden contribuir directa o indirectamente a la etiología
de diversos trastornos físicos; en otros casos, los síntomas
psiquiátricos pueden ser la expresión directa de una lesión
que afecta a órganos neurales o endocrinos. También pueden
presentarse síntomas psicológicos como reacción ante
la enfermedad física. Los síntomas físicos pueden
deberse a estrés psicológico.
Los acontecimientos ambientales estresantes y las reacciones psicológicas
pueden considerarse desencadenantes de la enfermedad. Las reacciones psicológicas
son inespecíficas y se han observado en asociación con una
amplia gama de enfermedades, como diabetes mellitus, ulcera péptica,
leucemia y esclerosis múltiple. La importancia de los factores
psicológicos es relativa y varía ampliamente en diferentes
pacientes con el mismo trastorno (p. Ej., asma, en que los factores genéticos,
la alergia, enfermedades gastrointestinales y la infección, así
como las emociones del paciente, interactúan en grados variables).
Es útil considerar un componente biológico necesario, que,
al combinarse con reacciones psicológicas y con el estrés
social da lugar a un conjunto de circunstancias suficientes para producir
enfermedad.
Cada vez más los médicos tratan alteraciones que producen
una incapacidad crónica o que pueden recidivar; por ejemplo, infarto
de miocardio, hipertensión, enfermedad vascular cerebral, diabetes
mellitus, enfermedades malignas, enfermedades gastrointestinales y enfermedad
respiratoria crónica. El estrés psicológico y el
estrés social se entrelazan con estas alteraciones; no obstante,
causa y efecto son asociaciones difíciles de diferenciar. El estrés
puede alterar la evolución clínica de estos trastornos,
al interactuar con la predisposición hereditaria del paciente,
sus rasgos de personalidad y los efectos autonómicos y endocrinos
que surgen como respuesta a las vicisitudes de cada sujeto.
Ulcera
péptica
Uno
de los trastornos que con más frecuencia afecta a la población
de finales de siglo es la enfermedad ácido péptica, definida
como el conjunto de síntomas y signos debidos a la acción
de los jugos digestivos, ácidos en su naturaleza, sobre estructuras
que no están preparadas para entrar en contacto con ellos, como
es el caso del esófago, o que han perdido la capacidad de protegerse
de aquellos, como puede suceder con el estómago o el intestino.
Lesiones como la gastritis o la esofagitis hacen parte de los trastornos
agrupados bajo tal denominación, pero son las úlceras las
más conocidas y sobre las cuales existe un mayor número
de creencias erróneas, que muchas veces llevan a no buscar diagnóstico
y tratamiento adecuados, debido a la percepción de que se trata
de una enfermedad incurable para la cual no existe tratamiento efectivo.
Gran parte de estas concepciones inexactas tenían origen en los
preceptos médicos que hasta hace poco eran la base del diagnóstico
y manejo de la enfermedad. En los últimos años sin embargo,
las nociones sobre la forma como se desarrollan las úlceras y por
consiguiente la manera de tratar las mismas, han sufrido cambios importantes
que han beneficiado de gran manera a los pacientes que padecen las mencionadas
lesiones.
¿Qué
es una úlcera?
El término
de úlcera se aplica en el caso del tracto digestivo a lesiones
tipo erosión que ocurre en el tejido que recubre las vísceras
huecas del mismo como el estómago y el intestino delgado. Normalmente,
aquellos tejidos están compuestos por células especializadas
que pueden resistir la acción de los ácidos del jugo gástrico
y revestidos por una capa de moco secretado por otro tipo de células,
que evita el contacto directo entre el ácido y la pared de los
órganos. La pérdida de esta protección, por medio
de diferentes vías, hace que el tejido expuesto al fluido digestivo
sufra cambios similares a los que produce una quemadura química.
¿Por
qué se produce una úlcera?
Este
es quizá el campo en el que han ocurrido la mayor parte de los
cambios en cuanto al conocimiento de las úlceras por cuanto hoy
en día se acepta que entre 80% y 95% de ellas son debidas a la
infección por una bacteria denominada Helicobacter pylori. Se sabe
en la actualidad que la bacteria penetra las células que recubren
estómago y duodeno y cambia las condiciones del entorno para protegerse
a sí misma del ácido gástrico.
El papel
que se le atribuía a otros factores como las comidas muy condimentadas,
el exceso de estrés y la mala alimentación entre otros,
como causantes de la enfermedad ha pasado ahora a ser el de factores que
pueden agravar o hacer más evidentes los síntomas de una
úlcera ya existente. Entre el pequeño porcentaje de úlceras
en las que no participa Helicobacter pylori, se cuentan las denominadas
úlceras de estrés, lesiones no asociadas, como pudiera pensarse,
a las preocupaciones y tensiones de la vida diaria sino a los cambios
en el funcionamiento normal del cuerpo ante situaciones de salud graves,
como las que se presentan ante una hospitalización en una sala
de cuidados intensivos.
¿Qué tipos de úlcera existen?
La clasificación
que con más frecuencia emplean por los médicos para referirse
a las úlceras está basada en la localización de las
mismas dentro del tracto digestivo De esta manera, las úlceras
pueden dividirse en dos grandes grupos: las gástricas y las intestinales.
A las primeras puede agregársele subsecuentemente otro vocablo
que determine su localización específica dentro del estómago.
Por ejemplo, ulcera pilórica, fúndica o antral, son términos
que describen la parte del estómago en donde el médico ha
detectado la lesión. Entre las úlceras intestinales, las
más frecuentes son las duodenales, es decir, aquellas que ocurren
en la primera porción del intestino delgado.
Desde
hace algunos años diversos clínicos se han ocupado de describir
la mayor frecuencia de aparición de la ulcera, en sujetos con características
físicas psíquicas determinadas, sujetos especialmente sensibles
a los influjos emocionales, en los cuales el estrés psíquico
origina una angustia o ansiedad que no saben descargar y finalmente repercute
sobre su aparato digestivo.
En 1859
William Brington señalo la frecuente coincidencia de la ulcera
con privaciones en la vida fatiga y ansiedad. En 1913 Bergman postulo
la teoría neurogenica de las ulceras al observar que estas se presentaban
con mayor frecuencia en individuos con un sistema nerviosos desequilibrado,
lo cual apoya la idea que día, día fue ganando terreno de
que en la patogénesis de las enfermedades digestivas desempeña
un importante papel los factores psíquicos.
La evidencia
de que existía una interferencia psicógena de los trastornos
gastrointestinales, fue confirmada por múltiples estudios que señalaron
la estrecha relación entre la afección gastrointestinal
y las emociones.
La ulcera
ha adquirido una difusión mundial unido a la importancia social
que tiene por el comprometimiento de la actividad laborar y su alta incidencia
en pacientes jóvenes.
IMPORTANCIA
DE LOS FACTORES PSICOSOCIALES EN LA ETIOPATOGENIA DE LA ULCERA.
Tan persuadidos
están los clínicos de la relación entre la afección
que nos ocupa y los estados emocionales y se consideró que entre
ambos fenómenos existe una relación consistente en que los
factores Psicológicos y sociales facilitaban su aparición
convirtiendo al hombre en retraído y limitado socialmente.
Por algunos
autores se considera una enfermedad psiquiatrica, debido al componente
emocional en ella.
Según distintos autores hay 3 dimensiones fundamentales relacionadas
dan lugar al enfoque psicológico y somático de la úlcera
que son Física, Psíquica y Socio epidemiológico.
En la dimensión física se destaca dos factores: secreción
gástrica y predisposición constitucional.
La dimensión socio-epidemiológica se considera la úlcera
como arquetipo de la enfermedad humana, sobre todo del hombre civilizado.
Su incidencia está asociada a múltiples factores ambientales
que tienen como denominador común la tensión emocional:
esfuerzo intelectual sostenido, excitaciones fuertes continuadas, agotamiento
crónico, sentimiento de responsabilidad extrema, mala situación
económica y habitacional, mal ambiente familiar.
Tiene un mayor índice de tensión psíquica, a fan
de enriquecimiento rápido y aspiración a cargos económicamente
importantes pero que entrañan mayor responsabilidad. Se ha encontrado
más fuertemente en áreas urbanas que en áreas rurales
y más en individuos con actividades intelectuales, preferentemente
ejecutivas, que en sujetos con actividades manuales.
Esta afección es, sin discusión la enfermedad psicosomática
tipo y una de las primeras que llamó la atención
sobre la posibilidad de que existieran patologías predominantemente
somáticas donde los factores psico-sociales desempeñan un
papel etiopatogénico.
Ejemplo: las observaciones de Wolf sobre Tom-su paciente con fístula
gástrica producto de un accidente en la infancia, el cual permitía
la fácil valoración de los cambios de la mucosa expuesta
en la pared abdominal- establecieron la estrecha relación entre
los diferentes estados emocionales y la vascularización, contenido
de ácido, pepsina y mucus, así como la fragilidad y motilidad
de la mucosa gástrica, apreciando que en los estados de enojo,
frustración, tensión mantenida y preocupaciones, la mucosa
se hacía congestiva y gruesa, y disminuía la densidad y
proporción del mucus protector de la misma, en tanto que aumentaba
la proporción de ácido clorhídrico y pepsina de contenido
gástrico, dando respuestas contrarias en situaciones de miedo,
desaliento y angustia intensa.
CARACTERÍSTICAS PSICOSOCIALES DEL PACIENTE ULCEROSO.
Las descripciones
del temperamento y características de la personalidad del paciente
ulceroso son innumerables. Los rasgos que conforman este tipo son más
homogéneos y regulares que los de otros pacientes psicosomáticos.
Los pacientes ulcerosos se describen como individuos hiperactivos, ambiciosos,
autosuficientes, competitivos, eficaces, responsables, ejecutivos, rígidos,
aparentemente muy independientes y que trabajan mucho. Otros agregan a
este patrón, poca capacidad de control, sumisión, depresión
e incapacidad para exteriorizar la agresividad; también otros rasgos
como ansiedad, frustración, resentimiento y fatiga como factores
agravantes.
Se dice que poseen un patrón de personalidad pasivo-agresiva-.
Las emociones negativas pueden ser tanto el disparador como el resultado
de la enfermedad, y se tiene presente en todo momento que el efecto directo
de los factores psicológicos se traducen a secreción gástrica
y en la actividad vasomotora, y no en la úlcera misma.
RELACIÓN
DEL MÉDICO CON EL PACIENTE ULCEROSO.
La gran
importancia de los factores psicosociales en esta patología, hace
que, clásicamente, hayan sido unos ejemplos de participación
mutua, donde el médico integral debe discutir a fondo los problemas
existenciales de su enfermo.
La información del diagnóstico de úlcera debe ser
siempre manejada con cuidado y se recomienda que se haga en forma de predisposición
ulcerosa, manifestando que en el momento del diagnóstico se expresa
como una gastritis, cuidando de simultanearla con la comunicación
del pronóstico favorable.
El enfermo ulceroso establece lazos afectivos de gran profundidad con
su médico, sobre el que desplaza su sentimiento de dependencia
siendo esta aprovechada por el facultativo.
En los pacientes con estos trastornos es común observar un estado
de ánimo pesimista, irritabilidad e insatisfacción, además
son buenos comedores, tomadores y fumadores, por lo cual la enfermedad
constituye un obstáculo angustiante ante sus necesidades alimentarias
y hábitos tóxicos, siendo el médico un apoyo social
para el enfermo.
¿ES
EL ESTRÉS causa o efecto DE LA ENFERMEDAD?
Se ha demostrado con los elementos precedentes que el estrés es
causa y efecto, al referir los factores estresantes y sus consecuencias
se dejo planteado esta afirmación como productor de enfermedad
y como consecuencias de ella. Los aspectos psicológicos y fisiológicos
explicados en el estrés dejan una adecuada argumentación
científica de esta respuesta.
¿ES
EL ESTILO DE VIDA UN FACTOR DE RIESGO O PROTECTOR EN EL ESTRÉS?
Para el logro de una calidad de vida con equidad y que se mantenga a través
del tiempo, es fundamental utilizar el criterio de sostenibilidad o sustentibilidad,
especialmente en la selección de las tecnologías y formas
de uso del ambiente.
Hernán
Contreras Manfredi
Unos pocos consideran el concepto que envuelve esta frase, como un atentado
a los privilegios de los que siempre han disfrutado, pues lo entienden
como una donación de los beneficios económicos y del bienestar
social que solo ellos "han ganado el derecho a disfrutar", para
lograr el incremento de la calidad de la vida de la gran mayoría
de la gente común;
lo cual implicaría un cambio de actitud que no están en
disposición de promover en sí mismos, ante la creencia de
que su propio bienestar disminuiría.
Por último, algunos creen que "Desarrollo Sostenible"
y la calidad de vida son frases de moda que utilizan unos vivos y otros
románticos, llamados ahora "ecologistas" para enredar
la vida. De
igual forma se enredan los conceptos de estilo de vida y modos de vida
y sus relaciones con la salud y la enfermedad lo que se trata es de ir
haciendo precisiones que ayuden ha continuar avanzado en demostrar como
estos conceptos nos aproximan cada vez mas a un análisis integral
de la salud y la enfermedad en un nuevo contexto donde el hombre es valorado
como persona en una comunidad y en donde es considerada de forma particular
la escolaridad, la actividad física y la recreativa, Se consideran
los aspectos de la personalidad que determinan la conducta de los hombre
y esta relacionado con estas variables.
La personalidad
al desarrollarse y adquirir autonomía es la que adecua e individualiza
el estilo de vida personal.
Como plantea Leontiev el sentido no se enseña sino se educa lo
mismo sucede con la personalidad y el estilo de vida.
Todo lo anterior nos hace reflexionar y expresar que puede ser el estilo
de vida un factor protector en determinadas situaciones y un factor de
riesgo en otras, todo lo anterior esta muy relacionado con lo referido
al tratar el estrés.
¿CÓMO
PUEDE LA ENFERMEDAD CONVERTIRSE EN UN FACTOR ESTRESANTE?
Al tratar
el tema del estrés se expreso explícitamente como la enfermedad
puede ser causa o efecto del estrés, en particular muchas enfermedades
se convierten en factor estresante que provoca distrés de diferentes
gradaciones y a veces es difícil distinguir donde termina la causa
y donde comienza el efecto. Esto hace que se proponga un análisis
individualizado para cada situación y un vez mas la profundización
a través de una correcta historia psicosocial aportara los elementos
necesarios para una buena orientación médica.
¿PODRIA
CONSIDERARSE EL ESTRÉS COMO UN FACTOR DE RIESGO A LOS ENFERMOS
CRONICOS NO TRASMISIBLES?
La evolución
de las enfermedades crónicas no trasmisibles queda impactada de
forma especial por los factores estresantes y eso se particulariza en
muchas enfermedades de forma preferencial. La persona al saberse enferma
adopta una actitud en la que influyen personalidad, escolaridad, nivel
socio económico y otros muchos factores que están
determinados por sus relaciones interpersonales y muy especial en su medio
familiar y laboral. Lo anterior hacen que entre las medidas terapéuticas
de cualquier enfermedad crónica no trasmisibles y entre ellas la
ulcera péptica él medico debe considerar la valoración
real de los factores estresantes a que esta sometido el paciente, El estrés
siempre es un factor riesgo y estos pacientes deben ser considerados con
individualidad.
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