Resultados: análisis y discusión

 

El estrés es uno de los más complejos problemas de finales del siglo

XX y XXI. Tomado de una manera holística:

 

 “...el estrés se puede definir como el mecanismo  general  del  orga-

   nismo humano para adaptarse a todas las influencias, cambios, exi-

   gencias y tensiones  a  los que  podría  estar  expuesto.  Lo  común

   en todos estos procesos es la forma cómo el cuerpo trata de adap-

   tarse. Por tanto, el estrés es una respuesta estereotipada del orga-

   nismo a  influencias,  demandas  o  tensiones.  Algunas  veces esas

   reacciones  son  agradables,  otras  veces  desagradables;  en oca-

   siones útiles y en otras dañinas; pero siempre las mismas” (1).

 

Es necesario distinguir dos tipos de estrés: orgánico y psicológico. Para

Hans Selye,

 

 “el estrés orgánico es la respuesta no específica del cuerpo a la ac-

   ción  del  ambiente. Este organismo lucha por funcionar de manera

   estable, mientras se halla sometido al estrés pero para hacerlo tie-

   ne que desencadenar reacciones que a la postre  funcionan  como

   reactivas” (2).

 

Esas reacciones, al fin, son dañinas para el sistema en general.

 

El estrés psicológico según Lazarus consiste en:

 

  “entender que no es en si mismo el estímulo el que desencadena el

    estrés, sino la interpretación o  valoración  que  el  individuo  haga

    del mismo, colocando su capacidad de hacerle frente a la  amenaza

    o al factor desencadenante” (3).

 

De esta forma en dependencia de la  experiencia previa respecto al es-

tímulo el organismo reaccionará de acuerdo a la carga cultural  que po-

seemos respecto  al significado del estímulo y podemos prevenirnos de

amenazas mediante una preparación previa al estrés.

 

Pero para abordar el problema  a  la luz  de  un  enfoque que lo resuelva

con efectividad, es  preciso  entender  al  hombre  en  toda  su integrali-

dad, necesitamos ubicar a la  persona  como  unidad  psíquico-biológica,

en un contexto en el que la mediatización de lo  psíquico y  lo  biológico

por lo social presupone también enfrentar  las consecuencias que la so-

ciedad ha producido sobre el ambiente.

 

Las relaciones entre  el  comportamiento  humano  y  el medio  ambiente

físico  afecta  todas  las relaciones humanas y en dependencia  de  la in-

fluencia que los humanos hemos tenido sobre él lo clasificamos en:

medio ambiente natural y modificado.

 

 

El estrés, en el sentido más negativo, es la pérdida silenciosa, paulatina y

peligrosamente  irreversible  del equilibrio del hombre con su medio am-

biente modificado y la destrucción irreparable del medio  ambiente  natu-

ral, si es que aún existe.

 

Entender a la sociedad como un ente aparte de la naturaleza no solamente

es un error en el orden teórico práctico, sino que es también un crimen.

 

La  sociedad es la parte de la naturaleza que en estos momentos ha sobre-

pasado sus  “límites de desarrollo”,  afectando  sensiblemente  el  ambien-

te natural.  La  naturaleza  toma venganza de las acciones desarrollistas de

los  modelos  de  las  sociedades  postmodernas  y  neoliberales y ha plan-

teado en primer plano el conflicto entre el hombre técnico y el hombre natu-

ral, conflicto en el que lleva la peor parte el segundo.

 

El estrés entendido  en  un  sentido  actual  y  según  opinión  de  expertos,

  “es el resultado del choque del medio ambiente modificado por el hombre

    y el medio ambiente natural del que el hombre es parte”

 

En la introducción a una de las literaturas consultadas encontramos esta de-

claración:

 

  “El presidente en Washington dice que quiere comprar nuestra tierra.  ¿Pero

    cómo se puede comprar o vender el cielo? ¿O la tierra?  La  idea  no  resul-

    ta extraña. Sino somos los dueños de la frescura del aire o el brillo de las a-

   guas, ¿Cómo podríais comprarlos? [...]

   Esto sabemos: la tierra no pertenece al hombre, el  hombre  pertenece  a  la

   tierra. Todas las cosas están conectadas como la sangre que nos une a todos.

   El hombre no tejió la trama de la vida, es apenas  una  hebra  en  ella.  Todo lo

   que se le haga a la trama se lo hace a si mismo”.

                                        

                                                                   (Jefe Seattle Nación Pielroja USA1852). (4)

 

El genio científico de José Martí fue capaz de ver la gravedad de este fenómeno

en fecha tan temprana como el 1883. Martí decía:

 

  “Jamás han tenido que pensar los hombres tanto como ahora, ni tampoco  jamás

    han sido tan numerosos los factores que ejercen una influencia dañina en el me-

    canismo cerebral.”

 

Estas palabras  de  Martí sobrepasan nuestra capacidad predictiva:

 

  “Todo empuja;  precipita,   exaspera,  exacerba,   arrastra.   Se  tiene   miedo  de 

    que darse atrás,  se  quiere  ir  por  arrogancia   humana y por tener  segura  la

    subsistencia  al  nivel de  todo  lo  que    se   ve.  Todo  es  ferrocarril, teléfono,

    telégrafo. La actividad  es tremenda, el sueno inquieto, el  ansia  permanente. 

    Las  fuerzas no se reparan en el grado  en  que  se  pierden.  Se  siente  que  la

   vida  en  estas grandes ciudades se  consume,  adelgaza  y  evapora. Ni médicos

   ni  fisiólogos  niegan  que  la  demencia,  como   una   enfermedad,   no   ha  sido

   nunca tan frecuente  como  ahora. Y es que falta  también  en  la  mayor  parte de

   los  individuos, la esperanza en lo futuro por lo que  dan con prisa de avarientos

   a los goces que se tienen a la mano en esta vida.

   Las varias causas que conducen al  apocamiento  del  cerebro  son: el hábito de

   fumar, el abuso de los goces   sexuales, las irregularidades de los hábitos, el re-

   cargo de trabajo, ya mercantil o literario, la prisa y el desbarajuste” (5)

 

Él como nadie fue capaz de adelantar la primera gran definición de estrés. Martí es

agudo cuando dice:

 

  “Las fuerzas no se reparan en el grado en que se pierden” (6).

 

El fundador de la teoría del estrés:  Hans Selye, definió el estrés como:

 

  “La velocidad del desgaste vital” (7).

 

 

Comparemos ambas reflexiones y entonces habrá que preguntarse:

 

¿Quién merece ser declarado como fundador de la teoría del estrés?

 

Los  factores del  medio  ambiente  modificado  actúan de  forma  diversa

sobre  el hombre;  nosotros  hemos  querido saber cómo se comporta en

los estudiantes de medicina de nuevo  ingreso  y  en  aquellos  profesio-

nales que están sometidos a grades tensiones como son los cirujanos.

Las preguntas de las encuestas aplicadas fueron clasificadas en sesiones

de acuerdo al tipo de estrés. En el caso  de los  cirujanos  las  clasificamos

como:  estrés profesional, sexual, por conflictos amorosos y matrimoniales,

familiar, médico y problemas de salud. 

 

Los resultados obtenidos  en  las  encuestas aplicadas basadas  en la  clasi-

ficación de   agentes  estresores  nos reflejan  la  influencia  del  medio  am-

biente modificado sobre el hombre como ser biopsico- social y nos dan una

idea de la reacción del individuo ante las agresiones del medio que lo rodea

que incluye como componente fundamental la actividad modificadora, trans-

formadora del hombre.

 

Entre los agentes estresores con mayor influencia en nuestros cirujanos tene-

mos:  las  condiciones  de  trabajo  inadecuadas  y  el temor a los posibles tras-

tornos de salud que pudieran afectar  su  desempeño  como  cirujano,  afectan

negativamente al 100% de los encuestados.

 

También como incidencia a considerar  encontramos la sobrecarga de trabajo, el

riesgo  legal  dependiente de errores profesionales, el temor a la disfunción se-

xual  y a los desacuerdos con la pareja que pudieran afectar la educación de los

hijos con un 57.14% de incidencia.

 

Debemos apuntar como dato interesante que todos los encuestados pertenecían

al sexo masculino y eran menores de 55 anos.

 

En cuanto a los resultados obtenidos en encuestas realizadas a nuestros estu-

diantes podemos plantear que los agentes estresores que más los afectan son:

posibles problemas con los padres con 97.44 % de incidencia, temor a las enfer-

medades, situaciones de riesgo o muerte de sus familiares con 92.31%,  las  difi-

cultades en el abastecimiento de agua y fluido eléctrico con 87.18%, la sobrecar-

ga escolar y la preocupación por la alimentación diaria, ambas con 87.18% de in-

cidencia.

 

Se observa un elevado grado de estrés familiar y doméstico seguido por el estrés

académico, en tanto que los niveles de estrés por problemas sexuales y de salud

alcanzan grados de influencia menores.

 

 

 

 

 


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