INTRODUCCIÓN

Generalidades
A través de los múltiples programas desarrollados por el Sistema Nacional de Salud, ya ha quedado atrás la época en que las enfermedades infectocontagiosas, fueron las primeras causas de muerte. Ahora las enfermedades crónicas no transmisibles son el problema principal que amenaza a nuestra población (1).
Entre estas se encuentra la Hipertensión Arterial, como la más común de las condiciones que afecta la salud de los individuos y las poblaciones en todas partes del mundo. Representa por sí misma una enfermedad, como también un factor de riesgo importante para otras enfermedades, fundamentalmente la Cardiopatía isquémica, Insuficiencia Cardíaca, Enfermedad Cerebro-Vascular, Insuficiencia Renal y contribuye significativamente a la Retinopatía (2).
El tratamiento antihipertensivo debe llevarse a cabo en el contexto de la atención global a los factores de riesgo de la enfermedad cardiovascular y otras (3).
La prevención de la hipertensión arterial es la medida más importante, universal y menos costosa. El perfeccionamiento de la prevención y el control de la presión arterial es un desafío importante para todos los países, lo cual debe constituir una prioridad de las Instituciones de salud, la población y los gobiernos. La adecuada percepción del riesgo que significa padecer de hipertensión arterial nos obliga a ejecutar una estrategia poblacional con medidas de educación y prevención, dirigidas a la disminución de la presión arterial media de la población.Además es necesario una estrategia individual para detectar, controlar y dispensarizar a los individuos con uno o varios factores de riesgo que tienen alta probabilidad de padecerla o la padecen (4).

Concepto y Clasificación
La Hipertensión Arterial (HTA) es definida como la presión arterial sistólica de 140 mm de Hg o más (se tiene en cuenta la primera aparición de los ruidos) o una presión arterial diastólica de 90 mm de Hg o más (se tiene en cuenta la desaparición de los ruidos), o ambas cifras inclusive. Esta definición es aplicable para toda persona de 18 años o más que en tres ocasiones distintas haya tenido 140/90 o más de tensión arterial (5).
En nuestro país, en estos momentos a través del Programa Nacional de Prevención, Diagnóstico, Evaluación y Control de la Hipertensión Arterial, se orienta el uso de la clasificación propuesta por el (JNC-VI-1997) (ver Anexo N° 1) (2,5).
Atendiendo a su etiología, puede ser:
a) Hipertensión primaria, esencial o idiopática: Son aquellos pacientes con hipertensión arterial sin causa definible (7). Se señalan diversos mecanismos responsables del desarrollo de la misma, aunque muchos de ellos todavía se encuentran sujetos a discusión.
b) Hipertensión secundaria: Es aquella que aparece en individuos con un defecto específico de un órgano o gen que es responsable de la hipertensión (3,6,7).

Factores de Riesgo
Existen una serie de factores que modifican la evolución de la hipertensión arterial y se convierten en un enemigo oculto tras una gran proporción de pacientes no diagnosticados(9). Entre ellos se encuentran:
· Raza negra.
· Edad joven.
· Sexo masculino.
· Tabaquismo.
· Diabetes Mellitus.
· Hipercolesterolemia.
· Sobrepeso y/o obesidad.
· Consumo excesivo de alcohol.
· Sedentarismo.
· Gota e hiperuricemia.
· Historia familiar de HTA.
· Repercusión en órganos diana (6,7,9).
El pronóstico de la hipertensión es tanto peor cuantos más factores de riesgo asociados existan (6).

Complicaciones y Tratamiento
La hipertensión conduce a la ateroesclerosis y otros tipos de patología vascular al lesionar el endotelio, la lesión endotelial provoca: adherencia y penetración leucocitaria, aumento de la permeabilidad, factores que provocan relajación o constricción, todo esto lleva a la acumulación de macrófagos, aumento de las lipoproteinas y a la proliferación y acumulación de la célula del músculo liso, llevando finalmente a la formación de la placa ateroesclerótica (10).
Los cambios vasculares tanto hemodinámicos como estructurales adquieren especial importancia en los órganos diana como: corazón, riñón y el sistema nervioso central (ver Anexo N° 2) (5).
El establecimiento del programa de tratamiento farmacológico debe tener en cuenta la confirmación de cifras de tensión arterial elevadas, la presencia de daño en órganos diana y de otros factores de riesgo asociados. Otros aspectos importantes son: la edad del paciente, necesidades individuales de fármacos, su dosificación y el grado de respuesta terapéutica. La adhesión del paciente al tratamiento impuesto es fundamental y debe ser prioridad lograrlo (11). Existe una larga lista de fármacos antihipertensivos (2,3,6,7). En la actualidad en nuestro país se han incorporado otras modalidades terapéuticas, la medicina tradicional y bioenergética. Puesto que no existe un fármaco ideal de uso generalizado para todos los pacientes, es indispensable el tratamiento individualizado, de forma escalonada y progresiva, hasta lograr los efectos adecuados (3,12).

Importancia de nuestro trabajo
La HTA es en esencia una patología que compete a la atención primaria. El médico de cabecera es quien se encuentra en un contacto más estrecho con el individuo, la familia y la comunidad y debido al diagnóstico mayormente clínico de esta afección, convierte al médico de la familia en el más alto y práctico exponente de todos los esfuerzos que se deben realizar en bien de la misma, de ahí la necesidad de establecer un sistema de vigilancia que permita la observación, investigación e intervención en aquellos factores y condiciones que influyen en el origen, evolución y pronóstico de esta afección (13).
Motivados por el hecho de que la HTA es la enfermedad crónica no transmisible más frecuente en nuestro medio y a sus nefastas consecuencias, realizamos este trabajo.