Estudio de factores de riesgo para la hipoacusia neurosensorial
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Resultados y discusión


En los 120 casos estudiados (Gráfico # 1) el sexo más afectado fue el femenino con un 54%, a diferencia de lo planteado por lo literatura mundial (Nothern J L, Downs) donde se señala una mayor frecuencia para el sexo masculino, aunque no se conoce todavía la causa de este predominio. Intentamos explicar esta mayor afectación del sexo femenino en nuestro estudio por la existencia de más niñas que niños en la población infantil en general.

Atendiendo a los grupos de edades (Gráfico # 2) el de 0 a 1 año fue el que presentó mayor número de casos diagnosticados con un total de 31 y 21 casos para el sexo femenino y masculina respectivamente. Este se debe a que a través del programa nacional de pesquizaje de pérdidas auditivas se realiza un diagnóstico precoz con mayor facilidad para este grupo de edades. En la literatura consultada se señala que todos los infantes con pérdidas auditivas deben ser identificados antes de los tres meses de edad (5). Sin embargo todavía queda mucho por hacer pues podemos apreciar la existencia de niños diagnosticados entre 4 y 5 años con un total de 29 casos, lo cual implica la disminución de las posibilidades de realizar una intervención adecuada en la rehabilitación de estos niños, además demuestra la existencia de un mal manejo por parte de la familia y un pobre trabajo de diagnóstico precoz por parte del personal de la salud relacionado con esta patología.

Varios estudios establecen la prevalencia de la sordera bilateral profunda, partiendo de la población infantil general (1,3). En nuestro estudio (Gráfico # 3 y Gráfico # 4) ocurre lo mismo prevaleciendo la hipoacusia bilateral con un 75% y dentro de esta la profunda con un 50 %. Debemos tener en cuenta que partiendo de los eventos estudiados como posibles factores de riesgo estos van a producir un daño a nivel del nervio acústico en proceso de formación y/o maduración en dependencia del tipo de factor de riesgo o factores que esten actuando.

Con relación a los factores de riesgo prenatales analizados (Gráfico # 5) el más frecuente fue la amenaza de aborto con un 6.4%, seguido por la herencia y la presencia de hipertensión arterial y diabetes gestacional. En cuanto al resultado obtenido con relación a la amenaza de aborto y sus efectos en la aparición de pérdidas auditivas es muy discutido ya que en la literatura se señala que tienen mayor peso la herencia, el uso de medicamentos ototóxicos por la madre y patologias asociadas con el embarazo como la hipertensión y la diabetes gestacional (6). Sin embargo teniendo en cuenta el momento de la gestación en que se produca la amenaza de aborto , esta podría producir serias lesiones en la formación de las estructuras fetales, además este factor de riesgo es muy difícil de cuantificar ya que la magnitud del mismo ascila para cada paciente. Dentro de las infecciones del grupo TORCH tuvimos sólo una paciente con toxoplasmosis.

De los factores de riesgo perinatales el bajo peso al nacer con un 25% y el parto pretérmino con un 14% fueron los más frecuentes como se aprecia en el gráfico # 6. Estos factores son causas que predisponen a la aparición de hipoxia perinatal, el trauma obstétrico, las infecciones del período perinatal, el tratamiento con drogas ototóxicas y muchos otros que constituyen agentes etiopatogénicos que producen lesiones neonatales. Señal de esto es el resultado de estudios realizados en el Hospital Ramón Gonzales Coro donde se encontró una incidencia de defectos auditivos severos del 14% entre los sobrevivientes de cuidados especiales neonatales por las situaciones anteriormente señaladas (7). La situación se agrava por la ausencia de retroalimentación hacia el obstetra o el neonatólogo por parte de los especialistas que diagnostican las pérdidas auditivas, así como para el médico de la familia teniendo en cuenta la posibilidad de este de un seguimiento más directo del niño de riesgo. Es necesario que el neonatólogo y el obstetra conozcan de forma inmediata, las consecuencias de sus intervenciones terapeúticas sobre la integridad del sistema auditivo del recién nacido que atienden y que cumplan con las estrategias creadas por el programa de Pesquisaje Nacional.

Teniendo en cuenta los factores de riesgo postnatales (Gráfico # 7) podemos ver que la meningoencefalitis bacteriana fue el más frecuente con un 19.2%. Diversos autores señalan que es conocido de antaño y tristemente destacado, el papel representado por la meningoencefalitis bacteriana con sus graves laberintitis destructivas bilaterales (8). En el caso del íctero prolongado también son conocidos los efectos de las tasas elevadas de bilirrubina en sangre. No tuvimos ningún caso con antecedente de haber padecido parotiditis o sarampión.

Aunque la mayoría de los pacientes estudiados (89%) tenía al menos un factor de riesgo asociado (Gráfico # 8), todavía existe un 11% en el que aparentemente no existía ningún factor predisponente. Sin embargo, es cierto que existen pérdidas auditivas aparentemente no relacionadas con ninguna etiología, es precisamente ahí a donde debemos dirigir la piedra angular de nuestras futuras investigaciones con el fin de conocer otros posibles factores de riesgo.

 

 
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