INTRODUCCION

El mayor número de infecciones bacterianas registradas en los maxilares son de origen odontógeno. Estas se manifiestan en formas muy diferentes, con una escala variable de cuadros clínicos, desde los más inocuos y bien localizados hasta los más difusos e inofensivos; pero en todas el dolor y la inflamación se presentan como síntoma o signo común, de ahí que los paciente recurran al uso de drogas analgésicas y antiinflamatorias en estos tipos de afecciones. (1,2,3)

En las infecciones odontógenas pueden estar involucrada la inflamación aguda, la inflamación crónica o ambas. En la primera se llevan a cabo fenómenos vasculares y exudativos acompañados de cinco síntomas y signos clásicos como son: el rubor, el dolor, el tumor, el calor y la incapacidad funcional; y la segunda tiene características de la inflamación aguda llevándose a cabo al mismo tiempo destrucción e inflamación como intentos de curación. Entre los fármacos utilizados para combatir estos signos y síntomas presentes en ambos tipos de inflamación tenemos a los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) (4,5).

En 1899 se aisló por primera vez el ingrediente activo de la corteza de sauce (Barck of Willow)por Leroux, el cual obtuvo un glucócido amargo llamado salicina, precursor del ácido salicílico; el enorme éxito de esta droga impulsa a Hoffman a preparar el ácido acetil salicílico (AAS), que se introdujo por Dresser en la practica médica en 1899 bajo el nombre de aspirina. Paulatinamente se han ido descubriendo otras drogas que comparten algunos o todos sus efectos, y que son utilizados en la medicina actual. (3,5).

El dolor ocupa un lugar predominante en la especialidad de Cirugía Maxilofacial y es con seguridad uno de los motivos más frecuentes que llevan al paciente a la consulta del odontólogo; cuando este cesa, el paciente cree haber alcanzado la curación porque la intensidad del dolor dental, maxilar y facial no permite reconocer a menudo, incluso al paciente, ninguna correlación racional con la importancia del cuadro clínico que lo ocasiona. Es por esto que el estomatólogo debe estar capacitado para lograr la sedación del paciente a través del alivio del dolor, y es donde entran a jugar su papel fundamental los AINE. (5)

La utilidad que tienen los AINE por sus propiedades analgésicas, antiinflamatorias y antipiréticas, unido a la frecuencia con que se presentan dolores agudos provenientes de lesiones inflamatorias de estructuras dentarias y peridentarias y dolores crónicos rebeldes al tratamiento, nos han motivado a la realización de este estudio con el fin de ampliar nuestros conocimientos en relación a la indicación, reacciones adversas, acciones farmacológicas y esquema de tratamiento de los mismos.

 

OBJETIVOS

Objetivo general:

Caracterizar el uso de los AINE en los pacientes con infecciones odontógenas.

Objetivos específicos:

  1. Determinar el uso de los AINE en pacientes con infecciones odontógenas según las variables de sexo, edad, escolaridad y enfermedad y/o estado sistémico asociado.
  2. Identificar el AINE utilizado según el tipo de infección odontógena.
  3. Describir las reacciones adversas según AINE utilizado.
  4. Evaluar la pertinencia del esquema de tratamiento según origen de la prescripción.
  5. Identificar la acción farmacológica que motivó la prescripción del AINE.