Resumen:

Con el objetivo de describir las características clínicas, locales  y generales, y los diferentes enfoques de tratamiento en el síndrome de la  boca ardiente en pacientes geriátricos se realizó una revisión de veintisiete bibliografías. Se determinó que el síndrome está presente fundamentalmente en personas de la tercera edad y en mujeres postmenospáusicas; se encuentra relacionado con componentes emocionales, stress psicológico, alteraciones parafuncionales, hormonales, por irritantes químicos, térmicos y acciones prolongadas de fármacos. Esta enfermedad se caracteriza por un enrojecimiento , ardor, sequedad y dolor en la cavidad bucal; su tratamiento es fundamentalmente mediante el uso de antidepresivos y psicoterapia.

Palabras claves:

Geriatría

Boca ardiente

Glosodinia

Parestesia bucal

Glosopirosis

Disestesia

Introducción:

El envejecimiento ha sido definido como todas las manifestaciones morfológicas, fisiológicas, bioquímicas y psicológicas que aparecen como consecuencia de la acción del tiempo sobre los seres vivos.

Este proceso y las enfermedades de la tercera edad han sido de interés para numerosos estudiosos; por centurias, eminentes individuos desde la antigüa China, India y el este del Mediterráneo  que dedicaron muchas de sus energías a investigarlos, siendo de interés para la filosofía, el arte y la medicina de todas las épocas.

Lo complejo de definir la salud en el anciano, es la interrelación indisoluble de los factores biológicos, psicológicos y socioeconómicos en la producción del proceso patológico, la expresión disímil y usualmente distorsionada de las presentaciones clásicas de la enfermedad, sumados a la dificultad insoluble, por lo menos en el momento actual, para separar el resultado de declinar lo inevitable de las funciones secundarias al envejecimiento de la enfermedad,   ha convertido a la evaluación del anciano en uno de los retos más importante de la medicina contemporánea. (1) (2)  

Dado el proceso de envejecimiento, el anciano presenta una minusvalía física, psíquica y social que lo hace ser más susceptible a las enfermedades, cambios sociales y a la terapéutica en general. A partir de ese momento las funciones de nutrición, renal, circulación, regulación hormonal y sistema nervioso dejan de equilibrarse, lo que significa que los ancianos son más susceptibles a los efectos negativos o secundarios de la terapia medicamentosa y a las situaciones que los adultos jóvenes pueden superar facilmente. (3)

Desarrollo:

 Los pacientes geriátricos son propensos a presentar alteraciones en la cavidad bucal y entre las más frecuentes encontramos la xerostomía, molestias producidas por carencia de sustancias sobretodo las del tipo B y en especial B12, la A y la C, alteraciones en la lengua provocadas por anemias perniciosas y ferropénicas, candidiasis, deficiencia de ácido fólico y el síndrome de boca ardiente.

El síndrome de la boca ardiente es un cuadro clínico caracterizado por ardor bucal, trastornos del gusto y alteración de la salivación; este síndrome ha recibido por la literatura diferentes denominaciones entre ellas: glosodinia, glosopirosis, estomatodinia, estomatopirosis, dolor bucolingual, parestesia bucolingual, disestesia, disconfort bucofacial. (4)(5)

El síndrome de la boca ardiente es un cuadro típico en mujeres mayores de 60 años postmenopáusicas, con síntomas bucales incluyendo sensación de calentura,“quemazón”, ardor y dolor durante meses y años, con un historial de múltiples e insatisfactorios tratamientos, describen las molestias en la boca como inaguantables y persistentes a pesar de estar presentes en ocasiones desde hace años.

Pueden sentir el ardor en la mucosa por causas conocidas que exciten las terminaciones sensitivas como son: alimentos calientes o picantes que desaparecen al ser eliminados, por lo que en el paciente con síndrome no se observan lesiones o daños que demuestren lo que ellos refieren. (4) (6)

Estos pacientes presentan un gran componente emocional, stress psicológico y tendencia a la neurosis, depresión y ansiedad que en ocasiones puede estar asociado a trastornos psiquiátricos familiares. (7) (8)(9)

Los factores etiológicos son multicausales y los podemos agrupar en locales y generales. Entre los factores locales se encuentran los de tipos irritativos, tales como: traumas mecánicos, térmicos, eléctricos, químicos, alérgicos a materiales dentales (cobalto,mercurio,níquel) prótesis mal ajustadas sobre todo las totales, hábito de empuje lingual sobre los dientes y prótesis, mordizcos, sarros, cúspides afiladas, malposiciones dentarias, superficie de prótesis rugosas, irritantes térmicos, irritantes químicos como  lápices labiales, pastas dentríficas, ácido nicotínico, uso de colutorios entre los que se reporta un estudio realizado a 55 pacientes de 22 años de edad promedio que realizaban dos colutorios diarios con una solución de digluconato de clorhexidina al 0,1% como coadyuvante de su higiene bucal habitual durante 8 semanas. En ellos se observaron efectos colaterales causados por la droga como fueron sensación de quemadura, sequedad bucal, alteración del gusto y sabor amargo. (10) (11) (12) (13)(14)

En pacientes con lengua geográfica se observan áreas eritematosas irregulares causadas por descamación  de las papilas filiformes que pueden dar al ardor bucal. La hipofunción de la saliva es otra de las causas que puede predisponer enfermedades en la mucosa bucal, bien sea por daños en glándulas salivales, medicamentos o radiaciones. (15)

Otro factor local que puede producir sensación de ardor en la mucosa de la boca es la ingestión de bebidas alcohólicas en personas adictas a este vicio. (16)

Como factores generales se mencionan el embarazo, la diabetes mellitus, neuropatías, deficiencias vitamínicas en general, alteraciones gastro intestinales por la acción prolongada de fármacos ( antibióticos), antisépticos, antifúngicos, depresión y ansiedad o stress, síndrome de Sjögren, deficiencias de ácido fólico, hipertiroidismo, disminución de hormonas femeninas durante el climaterio. (7) (9) (17) (18)(19)

Características específicas del ardor 

El inicio de los síntomas es variable. Las circunstancias más frecuente descritas son la pérdida de un ser querido, trastornos emocionales o afectivos importantes, una separación afectiva, conflictos de tipo familiar o laboral, pérdida de autoestima, después de ingerir un alimento o medicamento inhabitual, tras una intervención quirúrgica o después de un tratamiento dental o protésico. El comienzo puede ser gradual o comenzar de forma súbita o aguda. (4)(8)(20)

El ritmo con que se da el ardor ha sido descrito por algunos autores como una molestia continua, pero puede tener momentos de mayor agudización en forma de crisis, si se trata de una molestia crónica de larga duración.

En relación a la jornada suelen ser enfermos que en su mayoría sus molestias empeoran a lo largo del día, llegando a un máximo en las últimas horas de la tarde.

Estas molestias no suelen aparecer por la noche mientras el sujeto esta durmiendo, aunque en ocasiones le cuesta conciliar el sueño y casi un tercio de ellos toman medicamentos para dormirse.

Los síntomas bucales mejoran o desaparecen durante las comidas o al beber, aunque algunos pacientes refieren lo contrario, especialmente con las comidas muy condimentadas, muy calientes o con numerosas especies; lo que puede ser producido por un cierto grado de irritación sobre la mucosa.

La localización más frecuente es en la lengua, especialmente en la punta y bordes. Le siguen localizaciones en los labios y más en el inferior, refiriendo estos enfermos como un escozor y una sensación de sequedad muy importante en los mismos. También se localizan en las encías siendo bastantes molestos. (4)(21)

Hay pacientes que refieren a” toda la boca” como un ardor generalizado sin saber especificar un sitio concreto.

Otras sensaciones clínicas acompañantes es la boca seca que la pueden referir con un grado de sequedad, y la sensación de una saliva muy espesa o filamentosa que les irrita en contacto con la mucosa.

También refieren alteraciones del gusto, disgeusias bien por notarlo disminuido, ausente o diferente como la sensación de un gusto amargo o metálico.

El paciente típico, además de ser frecuentemente ansioso, suele presentar una serie de síntomas acompañantes como son: insomnio, cefaleas, decaimiento, menor capacidad de concentración y casi siempre refieren problemas inespecíficos de salud. (4)(22)

En relación con el ritmo diario y la naturaleza de los síntomas según estudios de Lamey Llewis, Basker y col. se pueden clasificar en tres tipos:

-         TIPO 1: Se caracteriza por la ausencia o síntomas mínimos al despertar, aumentando progresivamente durante el día empeorando al atardecer y durante la noche. Es observable en el 65% de los pacientes. Se le relaciona con factores no psicológicos.

-         TIPO 2: El paciente amanece con molestias importantes y persisten durante todo el día. Es observable en el 26% de los pacientes. Se relaciona con enfermos con ansiedad crónica.

-         TIPO 3: Ardor intermitente a cualquier hora del día e incluso puede referir días libres de molestias. Observables en el 10% de los pacientes. Se relaciona con ciertos problemas psicopatológicos y en menor medida con causas de tipo alérgico.(23)

El manejo de estos pacientes debe hacerse mediante una psicoterapia sencilla, adecuada a cada paciente que se basa fundamentalmente con ciertas dosis de paciencia, escuchar al paciente, mostrar afectividad, con una actitud de cariño y comprensión hacia su problema. Demostrarle seguridad dándole la sensación  que conocemos lo que le pasa , aportarle tranquilidad diciéndole que su enfermedad no es grave y que no compromete su vida. Otro tratamiento puede ser mediante la terapia con láser, eliminando hábitos tóxicos como fumar y bebidas alcohólicas en exceso , evitar uso de dentríficos que contengan sulfato de sodio, mediante bajas dosis de hipnosis asociadas con psicoterapia y otros métodos. (9) (14) (18) (24) (26) (27)

CONCLUSIONES:

El síndrome de boca ardiente se presenta en pacientes entre 50 y 80 años de edad, en el sexo femenino  en mujeres post menopáusicas.

Se presenta como sensación de ardor, “quemazón”, escozor en la mucosa bucal y en la lengua, localizándose en esta última en la punta y sus bordes.

Etiológicamente se presentan variados factores locales y generales entre los que se destacan el stress , uso excesivos de medicamentos y alteraciones hormonales.

Su tratamiento debe de ir dirigido a eliminar las causas orgánicas encontradas. Son de gran interés el uso de antidepresivos y psicoterapia . 

RECOMENDACIONES:  

Comprobar y estudiar aquellos pacientes que se atienden en clínicas estomatológicas y presenten el síndrome de boca ardiente.

Referencias Bibliográficas:

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2.-Rocabruno Medervo JC, Prieto Ramos O. Gerontología y Geriatría Clínica T I. Ciudad de La Habana. Ed. Ciencias Médicas 1992:11-3

3.-Lombillo Sierra S, Rojas Pérez A. Iatrogenia en Geriatría. Acta Médica1991;5(2):71-3

4.-Silvestre Donat FL. El síndrome de boca ardiente con el paciente geriátrico. Odontoestomatología geriátrica. Madrid 1996:271-81

5.-Silvestre Donat FJ, Serrano Martínez C. El síndrome de boca ardiente: revisión de conceptos y puesta al día. Medicina Oral 1997; 2:30-8

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10.-Rivera AS, Aljaro I, et al. El problema de la seguridad en la aplicación de un colutorio de clorhexidina al 0,1%. Rev Dent Chile 1994;85(2):68-72

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