INTRODUCCIÓN

Las lesiones y enfermedades de la articulación de la rodilla ocupan un lugar importante entre otras afecciones del sistema osteomioarticular. A pesar de los numerosos  métodos de investigación en medicina, ya sean clínicos, radiológicos y de laboratorio, el diagnóstico de las lesiones de esta articulación frecuentemente queda como un problema no solucionado. (1)

 El concepto de un instrumento para la inspección de cavidades orgánicas se remonta a la invención del cistoscopio por parte de Nitze en 1887. Cuatro décadas más tarde Japón se lanza al mundo en su primer intento, cuando el profesor Kanji Takagi diseña el primer artroscopio y es observada por primera vez una rodilla en un paciente con sinovitis tuberculosa. Desde entonces, la búsqueda de un instrumento adecuado se convirtió en el objetivo fundamental. Poco después De Birden en Alemania y Berman en América aplican la artroscopia en diferentes lesiones y enfermedades de la articulación de la rodilla, de esa forma toma dicho método importante connotación científica; con ayuda de nuevos modelos fue posible no solamente realizar el examen de la cavidad de la articulación, sino documentar el cuadro de las diferentes entidades y condiciones, así como intervenciones quirúrgicas pequeñas. (1,2)

La artroscopia es un método diagnóstico endoscópico que permite visualizar las estructuras intraarticulares y que en su evolución ha facilitado el abordaje terapéutico de innumerables afecciones. Las causas del desarrollo de esta técnica debemos buscarlas en las grandes dificultades que se afrontan en la práctica diaria, cuando nos apoyamos en los medios auxiliares usuales para lograr un diagnóstico de certeza. Entre las mayores ventajas de esta técnica se destacan la posibilidad de practicarla de forma ambulatoria o con un mínimo de estadía hospitalaria, una rápida recuperación y reincorporación a las actividades diarias con una menor agresión a la articulación en comparación con procederes tradicionales, así como un bajo índice de complicaciones. (1) Entre otras, aborda el tratamiento de lesiones meniscales, condromalacia, osteocondritis y diferentes tipos de artritis. (3,4)

Hace varios años se aplica este proceder en nuestra provincia, lo que nos ha motivado a llevar a cabo una investigación acerca de su aplicación como medio diagnóstico y terapéutico.