ALERGIA E INMUNIDAD


El individuo que recibe el bacilo tuberculoso por cualquier vía desarrolla en su organismo un proceso de resistencia que se manifiesta por una serie de reacciones específicas que consideramos como la mayor evidencia de la infección tuberculosa. El fundamento teórico de la génesis de la alergia e inmunidad se encuentra íntimamente relacionado con los clásicos experimentos de Robert Koch. Con estas experiencias se demuestra que el cobayo infectado por M.tuberculosis reacciona a una segunda inoculación de forma distinta a como lo hizo en la primera. Cuando un cobayo sano se inocula con un cultivo puro de bacilos productores de tuberculosis, generalmente la herida de inoculación se cierra y parece curarse en pocos días, pero en el curso de 10 a l4 días siguientes, se forma un nódulo duro que pronto se necroza y se convierte en una úlcera que persiste. De practicarse la inoculación a un cobayo sobreviviente de la primera prueba, la reacción sería completamente distinta, ya que la herida inoculada cicatriza, pero no produce nódulos, sino que a los 2 o 3 días aparece una ulceración de color oscuro que se endurece, y que en los días sucesivos se cierra sin que se presente invasión a los ganglios linfáticos o a otros órganos. Este es el fenómeno llamado fenómeno de Koch, donde se evidencia claramente el comportamiento distinto de los cobayos, de acuerdo con la experiencia previa con el bacilo tuberculoso y la posibilidad de haber creado los mecanismos de resistencia al germen causal. Precisamente por el fenómeno de Koch se admite la existencia de la alergia y la inmunidad en tuberculosis. Este caso específico de alergia e inmunidad van a la par, es decir cambio de reacción tiene eficacia defensiva, pero no siempre ocurre así, o sea, que la mayor alergia no corresponde a la inmunidad sino lo contrario, de ahí la dificultad de separar los fenómenos que a veces concomitan en un mismo sentido, pero que en otros casos se mantienen separados(14).

Regresar a Desarrollo