III Congreso Estudiantil Virtual de Ciencias Médicas 2002

Título: “Frecuencia de Hipertensión Arterial en Pacientes con

  Insuficiencia Cardiaca”


Temática: Enfermedades Crónicas no Transmisibles
Autores:
Mario González Menocal        5to. Año de Medicina

                Greysel  Morales Pedroso      5to. Año de Medicina

                Javier Sparis Menéndez         4to. Año de Medicina

                Magela Rodríguez Prieto        4to. Año de Medicina

                Orlinda Pared Pérez                4to. Año de Medicina


Tutor:  Dr. Alfredo Triolet  Estorino

 

Asesores: Lic. Arturo J. Santander Montes

                    Ing. Eugenio Santander Pozo

Institución: Facultad de Ciencias Médicas “10 de Octubre”

Especialidad: Medicina Interna

Correo Electrónico: fmdoct@infomed.sld.cu

 
 
Resumen

 
Introducción

 

Objetivos

 

Material y Método

 

Resultados

 

Discusión

 

Conclusiones

 

Bibliografía

 

RESUMEN

     Este trabajo fue realizado con el objetivo de precisar la relación entre la insuficiencia cardiaca y la hipertensión arterial en un grupo de pacientes ingresados en el Hospital D.C.Q. “10 de octubre” en el año 2000. Con este fin los autores del trabajo solicitaron un listado de los pacientes que habían ingresado con el diagnóstico de insuficiencia cardiaca en los servicios de Medicina Interna y  Terapia Intermedia del hospital y después se procedió a revisar las Historias Clínicas de los mismos. Luego de una exhaustiva investigación se obtuvo como resultado que existía mayor cantidad de pacientes con insuficiencia cardiaca hipertensos en la muestra que de pacientes no hipertensos, la  prevalencia de hipertensión arterial fue alta tanto en los hombres como en las mujeres y en el intervalo de edades comprendido entre los 61y los 90 años de edad.

    Finalmente los autores arribaron a la conclusión de que la insuficiencia cardiaca es una complicación frecuente, a largo plazo, de la hipertensión arterial, cumpliéndose así el objetivo principal de la investigación.

 

Palabras claves: hipertensión arterial; insuficiencia cardiaca.

 

INTRODUCCION

    La hipertensión arterial está distribuida en todas las regiones del mundo, atendiendo a múltiples factores de índole económico, social, cultural, ambiental y étnicos. La prevalencia ha estado en aumento, asociada a patrones alimentarios inadecuados, disminución de la actividad física y otros aspectos conductuales relacionados con hábitos tóxicos. Es definida como la presión arterial sistólica de 140 mmHg o más --se tiene en cuenta la primera aparición de los ruidos--, o una presión arterial diastólica de 90 mmHg o más -- se tiene en cuenta la desaparición de los ruidos--, o ambas cifras inclusive. Esta definición es aplicable a adultos. En los niños están definidas según su edad otras cifras de presión arterial(1).

   Se considera que padece de hipertensión arterial toda persona de 18 años o más de edad que en tres ocasiones distintas haya tenido 140/90 mmHg o más de presión arterial(1).

   La frecuencia de esta entidad aumenta con la edad, demostrándose que después de los 50 años casi el 50% de la población la padece, esto se ve en ambos sexos, apareciendo en edades más tempranas entre los hombres y más tardíamente en las mujeres, sobre todo en el período postclimatérico (1, 2, 3).   Constituye un factor primordial en el desarrollo de accidentes cerebrovasculares  y de insuficiencia cardiaca, y es coadyuvante en el caso de la cardiopatía isquémica, insuficiencia renal y aterosclerosis. Tanto la presión arterial sistólica como la diastólica son responsables del incremento en el riesgo de sufrir complicaciones cardiovasculares y con frecuencia coexiste con otros factores de riesgo vascular, como la obesidad, dislipidemia, diabetes mellitus, tabaquismo, entre otros. El resultado de esta coexistencia es un incremento en el riesgo exponencial y no meramente aditivo, que hace necesaria la intervención simultánea sobre todos ellos para optimizar los resultados terapéuticos (4, 5, 6).

    En cuanto a su etiología es desconocida en el 95% de los casos, identificándose como esencial o primaria. El restante 5% es debido a causas secundarias (1, 3, 4).

    Al menos el 50% de los hipertensos presentan algún tipo de alteración en la exploración cardiológica, que en la mayoría de los casos se relaciona con la existencia de hipertrofia ventricular izquierda. A partir de los resultados del estudio epidemiológico de Framingham, se sabe que tanto la hipertensión como la hipertrofia ventricular son factores de riesgo de gran poder predictivo para la insuficiencia cardiaca, de forma que la asociación de ambos factores, como ocurre en la mitad de la población que sufre hipertensión, multiplica el riesgo de insuficiencia cardiaca hasta por 10 y más (7).

   Se suele definir la insuficiencia cardiaca  como un trastorno en el cual el corazón no puede bombear un volumen suficiente de sangre a las presiones normales de llenado para satisfacer las necesidades metabólicas del cuerpo. Sin embargo, los clínicos y los investigadores en clínica la definen desde el punto de vista operacional como un síndrome en el cual la disfunción ventricular se acompaña de disminución de la capacidad al ejercicio o el esfuerzo físico (7, 8).

    La insuficiencia cardiaca se diagnostica hoy con frecuencia creciente, debido al incremento en la población senecta, con incidencia alta de enfermedades cardiovasculares (8).

    A pesar de los avances en la atención médica y quirúrgica de las enfermedades cardiovasculares, el pronóstico de los pacientes con insuficiencia cardiaca manifiesta es aún muy limitado. Casi 50% mueren en el transcurso de cuatro años del diagnóstico; del grupo con insuficiencia cardiaca avanzada, 50% o más mueren en el transcurso de un año(8).

    Teniendo en cuenta la importancia de conocer los daños que ocasiona la hipertensión arterial en los diferentes órganos diana y siendo el corazón el más afectado, es por ello que nos motivamos a realizar esta investigación.

  

OBJETIVOS

General

ü      Precisar la relación entre la Insuficiencia Cardiaca y la Hipertensión Arterial en un grupo de pacientes ingresados en el Hospital D.C.Q de “10 de octubre” en el año 2000.

Específicos

ü      Determinar la frecuencia de la hipertensión arterial en los pacientes con insuficiencia cardiaca ingresados en el hospital en el año 2000.

ü      Precisar la distribución según sexo, edad y color de la piel en la muestra seleccionada.

ü      Identificar la proporción de los pacientes con insuficiencia cardiaca hipertensos que no tenían tratamiento para controlar sus cifras de tensión arterial.

ü      Precisar el tipo de insuficiencia cardiaca predominante en los hipertensos según el ventrículo más afectado.

MATERIAL Y MÉTODO

   Con el objetivo de establecer la relación entre la insuficiencia cardiaca y la hipertensión arterial en un grupo de pacientes ingresados con el diagnóstico de insuficiencia cardiaca en los servicios de Medicina Interna y Terapia Intermedia del Hospital Docente Clínico Quirúrgico “10 de octubre” durante el año 2000, se solicitó al Departamento de Estadísticas el listado de los pacientes que habían ingresado con estas características, que en total fueron 100.

    Con este listado, se procedió a revisar las Historias Clínicas de los mismos. Para la recogida de los datos se confeccionó un cuestionario que recogía los datos generales del paciente, el antecedente de hipertensión arterial, la presencia o ausencia de tratamiento – farmacológico -- para esta entidad en caso de presentarla y las manifestaciones clínicas de insuficiencia ventricular derecha, izquierda o global. No pudimos apoyarnos en resultados de necropsias por no existir fallecidos en la muestra. La recolección de los datos fue realizada por los autores del trabajo.

    Una vez terminada la recolección de los datos, se procedió a su procesamiento, el cual se realizó utilizando los servicios de un ordenador Pentium II de Intel. Los datos fueron volcados en gráficos apropiados. Finalmente se procedió a la discusión de los mismos, y se confeccionó el informe final.

RESULTADOS

GRAFICO 1

 

 

 

 

LEYENDA:

 

ü     Pacientes hipertensos

 

ü     Pacientes no hipertensos

 

 

 

 

 

GRAFICO 2

 

 

 

 

LEYENDA:

 

ü     Mujeres

 

ü     Hombres

 

 

GRAFICO 3

 

 

LEYENDA:

 

ü     Mujeres hipertensas

 

ü     Mujeres no hipertensas

 
GRAFICO 4

 

 

 

 

LEYENDA:

 

ü     Hombres hipertensos

 

ü     Hombres no hipertensos

 

 
GRAFICO 5

 

 

 

 

 

 

LEYENDA:

 

ü     Blancos

 

ü     No blancos

 

 

 

 

 

GRAFICO 6

 

 

LEYENDA:

 

ü     Blancos hipertensos

 

ü     Blancos no hipertensos

 

 

 

GRAFICO 7

 

 

LEYENDA:

 

ü     No blancos hipertensos

 

ü     No blancos no hipertensos

 

 

GRAFICO  8

 

 

LEYENDA:

 

1.     30-40 años

2.     41-50 años

3.     51-60 años

4.     61-70 años

5.     71-80 años

6.     81-90 años

7.     91-100 años

 

 

GRAFICO 9

 

 

 

LEYENDA:

 

ü     Pacientes sin tratamiento

 

ü     Pacientes con tratamiento

 

 

 

 
GRAFICO 10

 

 

 

 

LEYENDA:

 

ü     Insuficiencia cardiaca congestiva

 

ü     Insuficiencia ventricular izquierda

 

ü     Insuficiencia ventricular derecha

 

 

DISCUSIÓN

    En el gráfico 1 observamos que del total de 100 casos con insuficiencia cardiaca estudiados --equivalente al 100% de la muestra--, 63 fueron hipertensos, lo cual representa el 63 % del total. Esto demuestra la veracidad de los resultados de los estudios realizados por otros autores anteriormente --por lo fáciles que son de reproducir-- en los cuales plantean el papel fundamental de la presencia de la hipertensión arterial en muestras analizadas de pacientes que presentaban enfermedades cardiovasculares, citándose entre ellas la insuficiencia cardiaca, esto sin menospreciar al resto de los factores de riesgo que favorecen la aparición de este padecimiento (3, 4, 5, 7).

    En el gráfico 2 se aprecia que la prevalencia de insuficiencia cardiaca fue mayor en las mujeres que en los hombres, siendo las primeras 56 -- que se corresponde con el 56% del total de la muestra --, resultado que no se recoge en la bibliografía consultada.

     Los gráficos 3 y 4 muestran claramente la relación existente entre la hipertensión arterial y la insuficiencia cardiaca, lo cual se cumple en la muestra en general --como se apreció en la tabla 1-- y particularmente en ambos sexos. Del total de mujeres 38 fueron hipertensas, lo cual equivale al 68% y en los hombres 25 presentaron la misma condición, correspondiéndose con el 57% de su totalidad (3, 4, 9). Para analizar si existía  independencia significativa entre el sexo y la hipertensión arterial utilizamos la prueba Chi-Cuadrado, la cual se utiliza para analizar simultáneamente dos variables en los mismos individuos. Al aplicar la prueba --mediante el paquete estadístico profesional “STATISTICA”--,  la  probabilidad asociada  al estadístico  de prueba  resultó p= .2564, por lo cual aceptamos la hipótesis de independencia entre el sexo y la hipertensión para un nivel de significación α= 0,05.     

    Nuestra muestra  estuvo compuesta por 51 pacientes blancos --51% del total--  y 49 pacientes no blancos --49% del total --, dato que se recoge en el gráfico 5. Llama también la atención los resultados apreciados en los dos gráficos posteriores -- 6 y 7 --, en las que se observa una mayor cantidad de blancos y no blancos hipertensos, que superan la cifra de los no hipertensos, siendo los primeros 29, lo que se corresponde al 57% del total de ellos y los segundos 34, que equivale al 69% de su total. Sin embargo, en un análisis similar al  anterior,  teniendo en cuenta el color de la piel y la hipertensión, a través de la misma prueba estadística --Chi-Cuadrado--, la probabilidad asociada al estadístico de prueba resultó p= .1947, lo cual no arrojó una diferencia significativa entre estas dos variables. Esto último no corrobora lo planteado en la bibliografía internacional respecto a que es más elevada la prevalencia de hipertensión arterial en los pacientes no blancos, lo que atribuímos al gran  mestizaje presente en nuestra nación y al tamaño y características  de la muestra (3, 9). 

      En la actualidad, la insuficiencia cardiaca se diagnostica con bastante frecuencia debido al aumento de la población senecta (8). En nuestro trabajo, su mayor prevalencia se apreció en las edades comprendidas entre los 61 y los 90 años, ocupando el primer lugar el intervalo comprendido entre los 71 y los 80 años, con 36 pacientes --36% del total--. Pensamos es necesario el hecho de señalar que a pesar del mal pronóstico que tiene la insuficiencia cardiaca aún en nuestros días (8), en nuestra muestra no se constatan  fallecidos, lo cual atribuimos al azar.

     Del total de pacientes hipertensos, 24 no presentaban tratamiento farmacológico --38% del total--, lo cual nos demuestra la poca percepción de riesgo, respecto a las complicaciones a largo plazo de la hipertensión arterial, que presenta aún nuestra población; esto sumado al hecho de que muchos de los pacientes reportados como tratados, con seguridad comenzaron a darle importancia al control de sus cifras tensionales cuando ya presentaban manifestaciones de fallo de bomba (3, 4, 7, 9).

     Se ha hablado por muchos años de la hipertrofia ventricular de la hipertensión como una “hipertrofia  compensadora”, secundaria al incremento de la postcarga que ella impone. En efecto, la sobrecarga hemodinámica debe considerarse el determinante principal, aunque no el único. Se trata de una hipertrofia concéntrica, con incremento del espesor de la pared ventricular izquierda y del tabique interventricular, mientras que el radio ventricular no aumenta. Esta hipertrofia concéntrica permite mantener normal el estrés parietal a pesar del incremento de la postcarga, de acuerdo con la Ley de Laplace, hasta estadios muy evolucionados, cuando suele sobrevenir un incremento progresivo del radio ventricular y, con ello, un aumento paralelo del estrés parietal (7). Llega un momento en que  la contracción del ventrículo izquierdo se hace insuficiente para mantener una fracción de eyección adecuada debido, entre otros factores, al fallo del mecanismo de Frank-Starling (por la nueva configuración histológica que ha ido adquiriendo la masa miocárdica), comienza a aumentar el volumen telediastólico final, aumenta el éstasis sanguíneo y por tanto la presión en las venas pulmunares, que trae como consecuencia una hipertensión pulmonar secundaria, la cual y sumada al hecho de la masa miocárdica compartida por ambos ventrículos en su tabique común produce con el tiempo una insuficiencia ventricular derecha, estableciéndose así la insuficiencia cardiaca biventricular o congestiva, con presiones altas de llenado de ambos ventrículos que causa hipertensión venosa pulmonar y sistémica, lo cual explica su cuadro clínico (5, 7, 8). Esto explica el hecho de que en nuestra muestra haya gran cantidad de pacientes hipertensos con insuficiencia cardiaca congestiva --52, que equivale al 83% del total--, debido, sobre todo, a la gran cantidad de ellos que sobrepasan los 60 años --45, que se corresponde con el 71% del total de hipertensos--.

CONCLUSIONES

1.      Podemos plantear que la hipertensión arterial fue muy frecuente en los pacientes con insuficiencia cardiaca ingresados en nuestro centro en el año 2000.

2.      En la muestra seleccionada, la  prevalencia de hipertensión arterial fue alta tanto en los hombres como en las mujeres, en el intervalo de edades comprendido entre los 61y los 90 años de edad y no existió diferencia significativa respecto a la prevalencia de esta entidad en pacientes blancos y no blancos.

3.      Se observó que el mayor porciento de los pacientes hipertensos  tenían tratamiento farmacológico para el control de sus cifras tensionales.

4.      El tipo de insuficiencia cardiaca predominante en los hipertensos según el ventrículo más afectado fue la biventricular.

BIBLIOGRAFÍA

1.      Dotres Martínez C... [et al]. Programa nacional de prevención, diagnóstico,     evaluación y control de la hipertensión arterial. Rev Cubana Med Gen Integr 1999; 15(1): 46-87.

2.      De la Noval García R, Debs Pérez G, Dueñas Herrera AF, González Pagés JC, Acosta González M. Control de la hipertensión arterial en el “Proyecto 10 de octubre”. Rev Cubana Cardiol Cir Cardiovasc 1999; 13(2): 136-141.

3.      Oparil S. Hipertensión arterial. En: Cecil. Tratado de Medicina Interna. 20 ed. Mexico: Mc Graw-Hill interamericana; s.a; Vol I: 294-310.

4.      Suárez Fernández C, Ruilope Urioste LM. Hipertensión arterial. En: Texidor. Medicina Interna. Madrid; 1997.

5.      Caballero Maytín JC, Vázquez Vigoa A, Prohías Martínez J. Repercusión de la hipertensión arterial sobre la masa miocárdica. Rev Cubana Med 1997; 36(2): 84-94.

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7.      Ferreira Montero J. Cardiopatía hipertensiva. En: Farreras. Tratado de Medicina Interna. 13 ed en cd-rom. Madrid; 1998.

8.      Woodward Smith T. Insuficiencia cardíaca. En: Cecil. Tratado de Medicina Interna. 20 ed. Mexico: Mc Graw-Hill interamericana; s.a; Vol I: 243-266.

9.      Botey  Puig A, Revert Torrellas L. Hipertensión arterial. En: Farreras. Tratado de Medicina Interna. 13 ed en cd-rom. Madrid; 1998.

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