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LA COPA ENVENENADA

DESQUE toqué, señora, vuestra mano
Blanca y desnuda en la brillante fiesta,
En el fiel corazón intento en vano
Los ecos apagar de aquella orquesta!

Del vals asolador la nota impura
Que en sus brazos de llama suspendidos
Rauda os llevaba - al corazón sin cura,
Repítenla amorosos mis oídos.

Y cuanto acorde vago y murmurío
Ofrece al alma audaz la tierra bella,
Fíjenlos el espíritu sombrío -

Tenue cambiante de la nota aquella

¡Oigola sin cesar! Al brillo, ciego,
En mi torno la miro vagorosa
Mover con lento son alas de fuego
Y mi frente a ceñir tenderse ansiosa.

¡Oh! mi trémula mano bien sabría
Al aire hurtar la alada nota hirviente
Y, con arte de dulce hechicería,
Colgando adelfas a la copa ardiente,

En mis sedientos brazos desmayada
Daros, señora, matador perfume:
Mas yo apuro la copa envenenada
Y en mi acaba el amor que me consume.


VINO EL AMOR MENTAL

VINO el amor mental: ese enfermizo
Febril, informe, falso amor primero,
¡Ansia de amar que se consagra a un rizo,
Como, si a tiempo pasa, al bravo acero!

Vino el amor social: ese alevoso
Puñal de mango de oro oculto en flores
Que donde clava, infama: ese espantoso
Amor de azar, preñado de dolores.

Vino el amor del corazón: el vago
Y el perfumado amor, que al alma asoma
Como el que en bosque duerme, eterno lago,
La que el vuelo aún no alzó, blanca paloma.

Y la púdica lira, al beso ardiente
Blanca jamás, rebosa a esta delicia,
Como entraña de flor, que al alba siente
De la luz no tocada la caricia.

 


¿CÓMO ME HAS DE QUERER?...

CÓMO me has de querer? como el animal
Que lleva en sí a sus hijos,
Como al santo en el ara envuelve las lenguas de humo.
La lengua de humo oloroso de incienso,
Como la luz del sol baña la tierra llana.
¿Qué no puedes? Yo lo sé. De estrellas
Añorándome está la novia muda;
Yo en mis entrañas tallaré una rosa,
Y como quien engarza en plata una -
Mi corazón engarzaré en su seno:
Caeré a sus pies, inerme, como cae
Suelto el león a los pies de la hermosa
Y con mi cuerpo abrigaré sus plantas
Como olmo fecundo, que aprieta
La raíz de un mal; mi planta humana
Mime en plata, mi mujer de estrella,
Hacia mi tenderá las ramas pías
Y me alzará, como cadáver indio,
Me tendrá expuesto al sol, y de sus brazos
Me iré perdiendo en el azul del cielo,
¡Pues así muero yo de ser amado!

 

Y TE BUSQUÉ

Y te busqué por pueblos,
Y te busqué en las nubes,
Y para hallar tu alma,
Muchos lirios abrí, lirios azules.

Y los tristes llorando me dijeron:
- ¡Oh, que dolor tan vivo!
¡Que tu alma ha mucho tiempo que vivía
En un lirio amarillo! -
Mas dime - ¿cómo ha sido?
¿Yo mi alma en mi pecho no tenía?
Ayer te he conocido.
Y el alma que aquí tengo no es la mía.


EN UN DULCE ESTUPOR...

EN un dulce estupor soñando estaba
con las bellezas de la tierra mía:
Fuera, el invierno lívido gemía,
y en mi cuarto sin luz el sol brillaba.

La sombra sobre mí centellaba
Como un diamante negro, y yo sentía
Que la frente soberbia me crecía,
Y que un águila al cielo me encumbraba.

Iba hinchando este gozo el alma oscura,
Cuando vi de súbito estrechado
contra el seno fatal de una hermosura:

Y al sentirme en sus brazos apretado,
Me pareció rodar desde una altura
Y rodar por la tierra despeñado.

 


SÉ MUJER PARA MI

SÉ, mujer, para mí, como paloma
Sin ala negra:
Bajo tus alas mi existencia amparo:
¡No la ennegrezcas!

Cuando tus pardos ojos, claros senos
De natural grandeza,
En otro que no en mí sus rayos posan
¡Muero de pena!

Cuando miras, envuelves, cuando miras,
Acaricias y besas:
Pues ¿cómo he de querer que a nadie mires,
Paloma de ala negra?

 


GUANTES AZULES

         I

SE me ha entrado por el alma
Una banda de palomas:
Me ha crecido y sale fuera
Un rosal lleno de rosas:
Una luna apacible se levanta
Sobre un campo poblado por las tórtolas:
Un guerrero gigante resplandece
De pie, cual fuste de oro, entre las momias;
Me parece que sube por el cielo
La madreselva que tu cuarto aroma.

                                II

Calla, apaga la luz, deja que suba
El vapor de la tierra, y se levante
En la sombra el amor de nuestras almas:
Caerán las cosas; dormirá la vida;
Sólo tú y yo, gigantes desposados,
Nos erguimos de la tierra al cielo:
Coronarán tu frente las estrellas:
De los astros sin luz te haré un anillo.

 
Última actualización: 26 de Febrero del 2002
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